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Brais Méndez, un diamante azul celeste

El talento y el esfuerzo es la fórmula directa para llegar al éxito. Sin el primero costaría mucho llegar al triunfo y sin el segundo se haría casi imposible conseguirlo. Esto, que parece fácil de entender, no es tan sencillo para muchos de los jóvenes futbolistas que comienzan su carrera en la élite. Muchas veces estos diamantes, pese a ser piedras duras gracias a su hipotético increíble futuro, corren el riesgo de romperse. Sin embargo, hay otros que aguantan la presión a la que se les somete por contar con cualidades extraordinarias y salen adelante de una manera sobresaliente, con brillantez, paciencia y humildad. Esta es la fórmula que Brais Méndez empleó para consolidarse como una figura clave en el primer equipo del Celta de Vigo, el club de su ciudad. ¿Conocéis la frase de que cantera vale más que cartera? Pues esa historia encuentra en Brais al protagonista perfecto.

Hace más de un año, concretamente el 21 de septiembre de 2017 frente al Getafe, debutó con el primer equipo en liga una de las mayores perlas que la cantera celeste ha visto. Brais Méndez, que se formó como joven futbolista en diferentes clubes vigueses como el Santa Mariña, apostó por irse de tierras gallegas en busca de esperanza. Esa tierra de sueños fue Castellón, y en el filial del Villarreal siguió dando pasitos el mediocentro nacido en Mos. Hasta que un par de años más tarde, el Celta se fijó en su calidad para volverlo a traer a su casa, de la que ya nunca volvió a irse. Desde cadetes su progresión ha sido una auténtica irrupción de ilusión en A Madroa, en una muestra de sacrificio, trabajo y talento. Mucho talento.

Desde su pie izquierdo puede entenderse que la magia no es algo irreal. Sus primeros partidos con el primer equipo eran síntoma de que alguien llegaba con fuerza para quedarse. Pese a su innegable calidad, eran muchos los detalles que faltaban por pulir. Uno de ellos era su capacidad física, sobresaliente para el equipo juvenil pero algo endeble para la Primera División. De hecho, en los choques fuertes no salía bien parado y su inteligencia le hacía jugar rápido y soltar el esférico antes de que le apretasen demasiado los rivales.

El principal punto positivo de Juan Carlos Unzué en Vigo fue darle la oportunidad y apostar por él.

Podemos decir que Juan Carlos Unzué, claro valedor del futbolista de 21 años, siguió todos los pasos correctos para su incursión en el fútbol de élite. Eso unido a la gran madurez de Brais, que apostó por dar pequeños pasos y no saltarse ninguna de las etapas clave para no caerse de la nube. De ahí que, pese a haber debutado con el primer equipo y haber dejado muy buenas sensaciones, no tuviera problema alguno en volver a jugar con el filial celeste en alguna ocasión.

Una temporada la pasada, en la que colectivamente al equipo gallego no le fue todo lo bien que se imaginaba, pero en donde la figura del mediapunta consiguió presentarse. Pero su explosión está llegando durante esta campaña 2018/2019. En los nueve encuentros ligueros que ha disputado, ha conseguido materializar tres goles y aportar dos asistencias.

Parece que su confianza está aumentando de manera sobresaliente y todo viene, en parte, por encontrar su posición idónea en el esquema de juego. Pese a que el ya ex entrenador celeste, Antonio Mohamed, apostaba por una variedad táctica en ocasiones excesiva, el lugar de Brais siempre ha estado claro. Desde la mediapunta, con libertad de movimientos para caer a banda o crear dudas en la defensa rival en posiciones interiores, Brais observa y entiende mucho mejor el fútbol desde la maduración de la posesión.

Fueron muchas las ocasiones en las que se apostó por él como extremo, pero sus entrenadores enseguida se dieron cuenta de que la velocidad no es su fuerte. Su velocidad es mental, capaz de pensar la jugada antes de que el balón se deslice en sus pies, otorgándole siempre una ventaja en el espacio a sus compañeros. Su primer control orientado le ofrece jugar más sencillo, haciendo fácil lo difícil. Además, su movilidad entre líneas lo convierten en un jugador sorpresivo y difícil de seguir en la marca, como demostró en su partido ante el Betis. Los mediocentros defensivos sufren cuando ataca sus espaldas porque, como decíamos, su velocidad en carrera no es muy grande pero sí en la arrancada.

Esta capacidad para dejar rivales atrás en los primeros metros es fruto de su trabajo, puesto que en este último año se puede observar la gran mejoría física del mediapunta. De ahí que la voluntad y la perseverancia sean valores instaurados en su día a día, lo que se nota claramente en su juego.

Su mayor experiencia nos deja ver una mejor elección de las jugadas. Cada vez elige con más acierto su mejor opción, lo que habla de su buena evolución.

Cada vez más asentado en el primer equipo, su rol está siendo determinante cuando el Celta pasa por momentos de duda. Ante el Real Madrid, demostró tener galones, carácter y madurez, organizando y protagonizando en muchos momentos el juego del equipo, aportando uno de los goles en la derrota de los celestes.

Esta mejoría física de la que hablábamos es visible también en la faceta defensiva. El miedo o la inseguridad que podía mostrar el jugador durante su primera campaña en Primera División, han desaparecido mostrando un Brais mucho más fuerte y que no se arruga a la hora de presionar con intensidad o realizar repliegues para ayudar a sus compañeros. Pese a esta mejora física, el juego aéreo no es uno de sus fuertes. Si bien es cierto que ha ofrecido ciertos síntomas de trabajo en la potencia de salto, es una lucha que no va mucho con él ni con su estilo.

Además, su capacidad táctica a la hora de posicionarse demuestra su gran inteligencia posicional. Sin el balón, en defensa ocupa espacios libres en favor de los rivales y en ataque siempre intenta romper la línea del mediocampo contrario, creando superioridades. Por otro lado, con el balón aporta la pausa necesaria en las posesiones más largas pero también sirve como potenciador de contras gracias a su buen servicio. Y esta es otra de las características que lo define. Su pie izquierdo es un auténtico guante y ya es común verlo como habitual centrador desde los córners o las faltas laterales. Este pase también potencia su figura como mediapunta, encontrando los huecos en los posibles desmarques de ruptura de Iago Aspas o Maxi Gómez.

También su disparo encuentra en su pierna izquierda un potente aliado. Un disparo fuerte y seco, que generalmente se anima a realizar desde zonas próximas al área. Los riesgos no entran en su vocabulario y por eso cada una de sus decisiones es madura y premeditada.

En el 1-4-3-3 actúa como extremo que se incorpora a posiciones intermedias para servir de unión con el medio del campo o como interior llegador, más ofensivo. Con el 1-4-4-2 actúa más bien por el costado diestro pero siempre, como hemos recalcado, ofreciendo esa diagonal interior, movimiento natural del futbolista. Lo que le hace grande es la libertad en tres cuartos de campo, los espacios en donde su imaginación puede actuar y sorprender.

Un futbolista polivalente en posiciones ofensivas. Aunque su posición natural es la de mediapunta, en todas ofrecerá cosas positivas.

Y todas estas cualidades no han sido ignoradas por el actual seleccionador nacional, Luis Enrique. El técnico asturiano ha convocado al gallego para la selección absoluta, un premio a su buen momento. Tras ser llamado solamente en un par de ocasiones por la Selección sub-21, a Brais le llega el turno de demostrar toda su calidad en la absoluta, una experiencia de la que seguro sale reforzado.

Agilidad, técnica, posicionamiento, esfuerzo, pausa… son muchas las características que contempla su fútbol y lo mejor de todo es que todavía es su segundo año como futbolista de élite. Si todo sigue igual, su potencial le aguarda un futuro asombroso.

Todos los puntos que se podían observar con pequeñas pinceladas hace un año, ahora se están afianzando y demostrando. Incluso está ampliando el repertorio con detalles que mostraba en otras categorías, y el gol es una de ellas. Su gran capacidad como llegador está dejándose ver poco a poco. Su incidencia en el juego es cada vez más importante. Veremos si el nuevo entrenador de los vigueses, el portugués Miguel Cardoso, ve en él al gran futbolista que es. El ex entrenador del Rio Ave y del Nantes es un técnico que apuesta por la posesión de balón como eje principal de su idea de juego, por lo que ambos pueden coincidir muy bien.

Sin duda, Brais Méndez es un diamante en bruto, y lo mejor de todo es que por sus declaraciones fuera del césped se denota humildad, lo que unido a su saber estar dentro del verde nos puede permitir ver en La Liga a una de las mayores irrupciones del fútbol nacional. Ha llegado para quedarse y su figura se muestra fuerte y sólida. La paciencia será clave ante los malos momentos y, si es capaz de asimilarlos, la experiencia nos puede dejar ver a un futbolista de época.

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