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De comodín a pieza clave por la puerta grande

Parece que a diario se elogia exageradamente a jugadores del equipo de moda de Inglaterra y Europa. Pero es que concretamente Bernardo Silva merece una mención y elogio, como mínimo, por su rendimiento esta temporada, y no precisamente exagerada. Y es que el centrocampista ofensivo zurdo portugués (ya no se le puede etiquetar más concretamente por su multifuncionalidad que explicaremos más adelante) está siendo el protagonista del espléndido inicio de temporada del Manchester City de Pep Guardiola. ¿Por qué? Toca desgranar su rendimiento.

El Manchester City domina a su antojo la mayoría de partidos que disputa esta temporada. Más mérito aún tiene el equipo del Etihad si mencionamos la baja casi permanente de Kevin De Bruyne debido a dos lesiones distintas. Lejos de preocuparse, Guardiola ha sacado una vez más talento y rendimiento de donde nadie lo pensaba. Su último descubrimiento ha sido el de Bernardo Silva de interior junto a David Silva. Un tándem auténticamente delicioso de ver, y efectivo por lo visto hasta ahora.

Evolucionando para no anclarse, se ha encontrado con una situación, esquema y juego favorables para jugar en varias posiciones, lo que le hace ser fundamental.

El portugués llegó a Inglaterra tras brillar escandalosamente en su etapa en el Mónaco de Jardim, venciendo de manera brillante al propio City en Champions League. Su posición era la de extremo derecho habilidoso con una zurda de oro y capacidad para asociarse, pero su primera temporada no fue tan buena como se esperaba. Se convirtió en el suplente principal para la posición de extremo, y entraba en las rotaciones y jugaba, pero cuando lo hacía de inicio era en los encuentros de menor importancia. Aun así, su rendimiento no fue demasiado bueno ni de titular ni de suplente y parecía que sería uno más que quedaba en el olvido.

Pero ha llegado la 2018-2019 y Bernardo ha evolucionado. Su pretemporada fue muy buena, y la tardía llegada de muchas estrellas debido al Mundial y a las lesiones, hicieron que el portugués fuera ganando puestos en el ránking hasta convencer del todo a Guardiola. El técnico de Santpedor necesitaba gente en el centro del campo ya que De Bruyne estaba de vacaciones, Fernandinho también, y Silva y Gündogan se incorporaron tarde. Se le ocurrió la innovadora y brillante idea de centrar la posición de Bernardo, colocándolo de interior derecho, para ver si acercándolo a la frontal hacía más daño. Y lo consiguió.

Bernardo Silva se ha reconvertido, sin olvidar su posición de banda. Es decir, ha diversificado su fútbol. Es, a día de hoy, el titular indiscutible del equipo en cualquiera de las dos posiciones. Si De Bruyne o Silva faltan, juega de interior a un nivel exquisito, y si la pareja de oro habitual de tres cuartos del City está disponible, se desplaza a la banda derecha dejando fuera del once a cualquiera, sea Mahrez, sea Sterling o sea Sané.

Ha echado abajo todas las puertas posibles, deslumbrando con su nuevo juego, que parece por fin una versión más guardiolista del Bernardo de Mónaco, elevando su rendimiento y su importancia. Juega rápido, opta por las conducciones diagonales ya sean hacia su perfil bueno o hacia la derecha, se mueve constantemente para pedir el esférico y desmarcarse, y tiene gol. Muy importante esto último, puesto que le está dando un estatus aún mayor. Solo hace falta ver el encuentro ante el United de Mourinho, donde está en prácticamente todos los sitios, llegando incluso a un balón imposible, que vuelve a meter al punto de penalti de manera muy poco ortodoxa, originando el primer gol del partido. Un jugador que está a pleno rendimiento, pero que tiene el techo muy alto, también porque ha mejorado mucho en labores defensivas.

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Es un puñal en todo lo ofensivo, pero es que en defensa está siendo clave también en esfuerzo y robo.

Una de las acciones típicas del fútbol cuando logras levantar a tu hinchada es, cuando pierdes un balón, parece que el rival se escapa, pero después de un tremendo esfuerzo, llegas, le molestas y finalmente robas el balón y sales rápido conduciendo en ataque. Pues es la descripción de lo que Bernardo hizo una y otra vez el domingo ante el Manchester United, y lo que lleva haciendo toda la temporada. Si a un jugador técnicamente brillante, en un estado de forma espectacular, con una capacidad de hacer daño ofensivamente asombrosa, le añades la faceta de recuperador y trabajo, lo conviertes en un jugador indispensable al que solo queda aplaudirle.

Pese a su condición física, Bernardo ha aprendido a robar y defender como si fuera un pivote rocoso de 90 kilos. Y no es simple esfuerzo, sino técnica y táctica. Ha mejorado en la forma de colocarse en defensa para que le superen menos balones y, sobre todo, para estar más atento y poder anticiparse a pases que vayan por su zona. Pero en el uno para uno también ha adquirido nuevos conceptos y se puede ver a un Bernardo robando balones a Herrera o Lingard, como el otro día, de manera que pareciese Fernandinho. Toda la mejora ha hecho que Pep únicamente tenga elogios para él y que haya pasado de comodín a pieza clave.

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