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La doble cara de Iñaki Williams

Eduardo Berizzo tomó una decisión consecuente con su idea y propuesta de juego y las necesidades de su plantilla. Iñaki Williams sería el delantero centro titular de su Athletic.  El que hasta la fecha había partido mayoritariamente de extremo, actuando de delantero en casos puntuales, pasaría a ocupar la vacante posición de ‘9’ en detrimento de un Aduriz que ya no es lo que era por razones de físico. A priori, la velocidad, el ritmo y la agresividad de Williams casaban a la perfección con el libreto de Berizzo, pero ¿es realmente así?

Hasta la fecha los números de Iñaki Williams no mienten: 4 goles y 2 asistencias en 12 jornadas de Liga. O lo que es lo mismo, 1 gol cada 228 minutos. Sus cifras están lejos de las que imprimía Aritz Aduriz hace unos años y, en consecuencia, lejos de rentabilizar el sistema de Berizzo. En este inicio de Liga están siendo muchos los equipos que, mostrando un buen juego, se están quedando sin premio. El Athletic ha sido uno de los claros ejemplos, ganando peso con Muniain, Dani García o Yuri como novedades, pero siendo incapaz de materializar estas buenas sensaciones. El gol se paga muy caro, y es que esto del fútbol queda en nada si no se logra perforar la red, así de simple es esto.

Pero, a pesar de los números de Williams, como hemos dicho, la idea de meterlo de 9, con dos extremos abiertos y Muniain merodeando por donde le plazca, es una idea que potencia al Athletic y, en cierto modo, al mismo Iñaki. Porque lo que se le achaca al delantero de los leones es su poco tacto a la hora de definir. Williams no tiene la claridad dentro del área de un 9, porque él no se ha asentado siéndolo. Su jugada es la diagonal desde izquierda, usando su superioridad física, comiéndole metros a los centrales y llegando a zona de remate. Esa es su mayor virtud, una que no muestra en San Mamés… pero sí fuera de casa.

El pasado curso, partiendo desde la banda, terminó con 7 tantos el campeonato nacional.

En Balón en Profundidad ya comentamos en el primer podcast de ‘La Puerta 20’ el nivel de los equipos cuando jugaban en casa y cuando jugaban fuera de ella. El Athletic en San Mamés es un equipo que juega con ansia, porque quiere gustar, y gusta, pero no se lleva los 3 puntos, le cuesta. El instinto de Aduriz y Raúl García, esa pareja que convertía en «casi gol» cada centro lateral y cada disputa dentro del área, se ha perdido. En la Catedral el Athletic tiende a tener el control, y el juego desplegado por los del Toto necesita a Iñaki, porque su capacidad para intimidar y crear situaciones ventajosas es esencial, pero se queda «sin gol». Ningún gol en 6 partidos en la Nueva Catedral esta temporada.

Pero el conjunto vasco encuentra escenarios muy favorables fuera de su feudo. En el Benito Villamarín, en el Camp Nou o en el Wanda Metropolitano. Tres campos complicados en los que el Athletic Club logró puntuar y sacar noticias positivas. A partir de su presión elevada y sus transiciones los de Berizzo sí sacan partido de Williams. Pocos jugadores en La Liga mejoran al delantero del Athletic en dos facetas: su lectura de los espacios y su posterior ataque. A pesar de disparar menos fuera de casa (2,2  remates por partido) que en casa (3,3) ha marcado sus 4 goles en tierras ajenas. ¿Por qué? Las situaciones que encuentra con espacios son mucho más ventajosas, casi de 1 para 1, generando ventajas con cada movimiento.

Que el Athletic necesita activar a Williams en su estadio es obvio, pero Eduardo Berizzo deberá saber cómo hacer que la moneda tenga la misma cara y que toda tenga la mostrada fuera de San Mamés. Por ahora, ser más dominante con la pelota no le está dando el rédito suficiente como para considerarla la opción más váilda. Jugar como se juega fuera de casa, para Williams. Hacer de sus virtudes las del Athletic.

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