Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Jugadores

Una pieza de la Masía en el Eibar de Mendilibar

Durante este pasado verano, la carrera de Marc Cucurella tuvo uno de esos episodios que pueden marcar un punto y aparte. El FC Barcelona tenía frente a sí la decisión de quedarse o dejar salir a dos zurdos de la Masía que podrían tener un papel concreto en su primera plantilla sobre todo a la hora de cubrir las ausencias de Jordi Alba. Finalmente, Juan Miranda se quedó en Barcelona para ser pieza clave del filial y poder tener participaciones con el primer equipo. En cambio, su contrincante para tal rol, Marc Cucurella, salió cedido a la Sociedad Deportiva Eibar. Su primera experiencia en la Liga Santander. 

A priori, el aprendizaje de Cucurella a sus 20 años queda lejos de las rutas de Mendilibar en Eibar.

Su llegada al proyecto de José Luis Mendilibar puede arrojar dudas y convicciones principalmente en cuanto al estilo. Bien conocida es la filosofía o casi religión establecida en Can Barça alrededor del juego de posición como base fundamental donde se sustenta el club desde benjamines hasta el primer equipo. Unos conceptos tan arraigados como el escudo desde que Jordi Cruyff los propusiera y Pep Guardiola los radicalizara, y que generación tras generación estudian, practican y aprenden sus pupilos. Marc Cucurella, por supuesto, no lo es menos. Sin embargo, el equipo en el que aterrizó en el mercado estival nunca se ha distinguido por buscar estos caminos. Quizá, destaque incluso por pensamientos e intenciones casi opuestas. Sistema 4-4-2 asentado con juego directo y puntas fijos mucho más cerca del ariete clásico que del falso nueve. Difícilmente a lo largo de su corta carrera (cumplió 20 años en julio) se ha visto partícipe de un plan con estas directrices.

 

Precisamente por esta disyuntiva, los últimos partidos de Cucurella con el Eibar están siendo tan positivos. Su presencia no cambia para nada la ruta, sino que la matiza. La endulza. Y, finalmente, la potencia. El Eibar sigue buscando las bandas para salir y llegar y continúa mirando hacia el área para agarrarse a la envergadura de Sergi Enrich. Con Marc en la izquierda, no como lateral sino como volante por delante de José Ángel, ha encontrado una pieza que pegada a la cal aporta la herramienta fundamental de su juego como es la de ser vía para nutrir de balones a los delanteros desde el centro lateral, ensanchando el campo con la marca registrada de su técnico desde que llegó a la ciudad guipuzcoana. Algo que otros años desde la derecha han constituido figuras tan representativas y valiosas como Pedro León. Pero es que, además, Cucurella da una vuelta más a su posición añadiendo el temple, la pausa y la sensibilidad asociativa que su ADN blaugrana lleva impresa.

 

Contra el Real Madrid Marc completó un duelo completísimo asistiendo por fuera y rajando por dentro, sigiloso y punzante.

Mendilibar ha encontrado además en su nueva adquisición la motivación y el sacrificio que necesita un equipo como el Eibar para que el sistema funcione y tenga sustento. La solidaridad del catalán fue manifiesta en el partido contra el Real Madrid, donde puso la intensidad física, la garra y la insistencia que su entrenador le pidió a cada uno de sus jugadores y que fue piedra angular para superar a un Madrid sin respuesta ante tal desempeño. Marc robó en más de una ocasión, pero es que fue ese jugador que los blancos nunca querían que recibiese pues, cada vez que lo hacía, su toma de decisiones y su técnica para ejecutarlas ahondaban más y más en la herida blanca y lo alejaban sin retorno de igualar competitivamente el encuentro. Los tres goles locales salieron de su bota izquierda en jugadas en las que aunó impacto físico, control de los espacios, conocimiento del juego y precisión desolladora. Algo que solo debe redundar en la acertada decisión veraniega de club y jugador.

 

¿Algo que añadir?