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La mejor defensa de Europa

Noche aciaga la del martes para un Valencia que llegaba a Turín con pocas opciones pero intención total por lograr jugarse el pase a los octavos de la Champions League en una fatídica noche de última jornada de fase de grupos en un Mestalla de gala. No pudo ser así. El solitario gol de Marouane Fellaini en las postrimerías del duelo vivido en Old Trafford conjugado con la inquebrantable victoria de los italianos en su feudo dejaban matemáticamente fuera a los valencianos.

El Valencia salió, como es habitual, con el 4-4-2 que mejor define a su técnico, Marcelino García Toral. Sin embargo, pudimos asistir al ejercicio más coral y equilibrado del cuadro che en lo que va de temporada. Los valencianistas trataron de acumular hombres por dentro, permitiendo a la Juventus, especialmente desde las incorporaciones de sus dos laterales, Cancelo y Alex Sandro -Cuadrado en la segunda mitad-, ser incisivos por fuera, pero que gracias a la solidaridad en las coberturas y el constante esfuerzo en ofrecer ayudas a los defensores visitantes para no encontrarse nunca en inferioridad, el Valencia consiguió frenar durante casi todo el encuentro las intentonas de la Vecchia Signora.

El Valencia hizo ejercicio de su partido más coral y sólido hasta la fecha esta temporada.

El conjunto che se mostró muy sólido, solidario, equilibrado y firme en defensa hasta que cometió el primer error de la noche y que para su desgracia terminó en el fondo de la red. Coquelin, situado como teórico volante diestro, salió mal a la presión adelantada, dejando recibir a Cancelo por izquierda y permitiendo al portugués encarar en igualdad a un Wass al que le llegó tarde la ayuda de Kondogbia, abriendo un hueco a la espalda que ya dejaba muy determinada la acción de ataque hacia el gol: Cristiano recibía dentro del área en un uno contra uno ante uno de los centrales, Gabriel. El desequilibrio se había producido fruto de una concatenación de errores, y ahí se le escapó el partido al Valencia. Un error, un gol. Así de cara es la Champions League.

El encuentro se terciaba complicado por el gran rival que tenía delante -un aspirante claro a levantar la orejona en mayo las últimas temporadas- y más teniendo en cuenta el gran momento que atraviesan los turineses. Los de Allegri mostraron su cara más habitual. Un equipo muy sólido, excelso en la defensa del área, férreo en el uno contra uno y, por si fuera poco, capaz de defender al espacio, corriendo hacia atrás en transición. Una máquina defensiva lejos de cualquier otro club en Europa. Apenas tiene fisuras, recordando a la gran campaña defensiva que hizo hace apenas dos temporadas, cuando se plantaron en la final de Cardiff con tan solo tres tantos en contra en toda la competición. Aunque, como acompaña a la Juventus en las finales de Champions, el desenlace fue otra historia a parte.

La Juventus parece, de nuevo, inexpugnable en defensa, como la de hace un par de temporadas.

La gran diferencia de esta Juve con la de hace dos temporadas reside, más allá de los nombres propios que ahora suma en ataque, especialmente Cristiano Ronaldo, en una cosa fundamental: el cambio de sistema. Aquella Vecchia Signora estaba más resguardada, su línea de tres centrales era el cimiento, el pilar básico sobre el que se construía todo lo demás, incluso su estilo de juego. Ahora, con más potencial en el tercio atacante, Allegri apuesta por una defensa de cuatro, con dos laterales de largo recorrido y con una altura media del bloque unos metros más por delante. Esto hace que la Juve esté más expuesta, pero a la vez permite que no se pase tanto tiempo defendiendo en torno a su área, algo que pudimos ver precisamente ante el Valencia, defendiendo en más ocasiones en transición que en estático, pero demostrando que en cualquier contexto su solidez está por encima del resto. Al conjunto che solo le faltó algo más de acierto en la toma de decisiones y determinación para poder hacer daño a la Juventus en aquellas transiciones de las que gozaron, pero sin ese acierto fue imposible encontrar una fisura en la defensa piamontesa.

La empresa era difícil, pero el Valencia ha conseguido demostrar que ya está entrando en calor, que poco a poco va carburando y mostrando una mejor imagen, aunque fue insuficiente para derrotar a uno de los equipos más potentes del continente. Entrar tarde en la dinámica supone estas cosas, como que a mediados de noviembre estés fuera del torneo que tanto anhelabas volver a disputar, pero al menos, de cara a mejorar la situación en Liga, el Valencia parece dar esos primeros pasos para recuperar unas sensaciones que le permitan estar más cerca de su objetivo, aunque aún debe confirmarlos.

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