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Los roles de Thomas Tuchel

El Paris Saint-Germain se encuentra en su enésimo intento de ascensión europea. Desde que el capital árabe se hiciera cargo del conjunto parisino, el objetivo final siempre ha sido convertir París en la segunda ciudad gala con una Copa de Europa en su haber. Los vecinos y rivales del PSG en Marsella pueden presumir de ser los únicos franceses que poseen un título de Champions League, y el PSG busca cambiar ese hecho. La actual edición de la máxima competición de clubes a nivel europeo deparó un durísimo grupo para los de Tuchel, denominado como el grupo de la muerte. Napoli y Liverpool bregarían con los franceses sumándose un Estrella Roja de Belgrado, también campeón de Europa, que, a priori, observaría desde la distancia. Después de sucumbir en Anfield, Tuchel basó la clave visita del Liverpool al Parque de los Príncipes mediante un estudio pormenorizado de cómo menguar los mejores apartados del conjunto red.

Dejando clara su posición de necesidad y de equipo local desde el inicio con una actitud y agobio apabullante, los parisinos se encontraron con dos goles que colocaron el encuentro muy de cara para estos. Sin embargo, este dominio tuvo más fundamentos que la propia salida en tromba. Esta no se hubiera producido con la misma seguridad sin el trabajo y apoyo de la parcela defensiva. Tuchel ha comprendido que para que el trabajo de los tres mosqueteros de arriba sea rentable, el equipo tiene que trabajar en el apartado defensivo. Así pues, lo que parecía antes del encuentro una defensa de tres acabó siendo de dos, pero solo sobre el papel. Tres defensores centrales saltaron al Parque de los Príncipes, siendo el brasileño Marquinhos el que ocupó una plaza en el doble pivote con Marco Verratti.

Neymar llegó a desempeñar, por momentos, la función de mediocentro.

Esa mencionada posición se hacía efectiva en el repliegue del conjunto de Tuchel, el cual frenó los peligrosos contragolpes de los de Klopp con una gran disciplina defensiva que enaltecieron las transiciones ataque-defensa. Seis hombres eran seguros en la parcela de atrás, los cuatro defensores y los dos pivotes. A ellos había que sumarles el trabajo defensivo de Cavani en una de las bandas y Neymar o Di María en la otra. Sí, el astro brasileño se vio en la tesitura de trabajar defensivamente para dejar totalmente liberado a Mbappé. En un contexto de partido donde el Liverpool tenía que asumir riesgos para remontar, el jovencísimo jugador galo podría ser devastador con su velocidad aprovechando los espacios que los ingleses debían ceder atrás para irse hacia arriba.

Como hemos comentado, el 4-2-3-1 se podría diferenciar perfectamente en repliegue, sin embargo, a la hora de sacar el balón jugado desde atrás, esta forma mutaba. Marquinhos se incrustaba entre los centrales para ayudar a sacar el balón jugado y para lanzar a los laterales, que pasaban a ocupar todo el costado, permitiendo a los jugadores ubicados en banda como Cavani, Neymar, Di María o Mbappé ganar posiciones interiores. La posición de Marquinhos en esa mencionada salida lavolpiana respondía más a un aspecto defensivo que ofensivo, ya que, en el caso de perder el balón en plena salida, el equipo encararía un más que probable ataque del Liverpool mediante tres hombres con otros tres efectivos defensivos, más la posible ayuda de uno de los laterales o un hombre de mediocampo. De esta forma, Tuchel controló a un Liverpool que volvió a mostrar una imagen pobre fuera de casa en Europa.

El PSG de Tuchel se protegió a través de una salida de tres que le protegía frente a las peligrosas acometidas al contragolpe de los ingleses.

El último factor que nos dejó el encuentro a destacar fue el rol que adoptó Neymar. El 10 del PSG jugó donde quiso, pero eso no es algo noticiable. Lo que sí es destacable es que el brasileño llegó a desempeñar, por momentos, la función de mediocentro, en una demostración más del futbolista total que es cuando ofrece su mejor versión. Sobre el papel estuvo ubicado como enganche y realizó la labor de todo mediapunta de época: casi todas. Desde esa zona del campo Neymar combinó y llegó por banda, se situaba en el área como nueve, lanzaba los contragolpes desde atrás, bajaba al mediocentro para combinar cuando el equipo necesitaba ganar confianza desde la posesión… Hizo de todo. Además, se marchó consiguiendo el segundo gol de su equipo en un contragolpe que también contó con su participación en la base de la jugada. Si Tuchel es capaz de mantener los roles de una plantilla difícil de gestionar claros, el PSG tiene un especial potencial europeo por el hecho de haber afrontado una fase de grupos que bien podría haber sido cualquier ronda de octavos o cuartos de final.

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