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Llegar a puerto sin faro

Hoy en día los sistemas de navegación por satélite tan avanzados han dejado atrás aquellas infraestructuras guía que eran los faros para poder llevar a buen puerto a todos los buques y barcos en la más densa oscuridad de la noche. Extrapolando esta explicación a un símil futbolístico, podemos aseverar que la superioridad juventina en Italia es tal que se puede permitir avanzar con paso firme sin temor a encallar en la noche, aunque no tenga un faro que le marque el camino correcto.

Miralem Pjanic es lo más parecido a un faro dentro del plantel turinés. El bosnio se ha convertido en uno de los mejores y más cotizados centrocampistas de corte creativo del mundo al mando de un buque que tratará, por enésima vez en los últimos años, reinar en el viejo continente. La Vecchia Signora y Europa están condenados a entenderse una vez más.

El trasatlántico capitaneado por Massimiliano Allegri se reforzó destacadamente en el pasado mercado estival con el objetivo de seguir manteniendo el dominio dentro del país transalpino y ostentar el cetro europeo al final de la temporada. La plantilla de la Juventus puede presumir de hombres en ataque de la talla de Cristiano Ronaldo, Douglas Costa, Paulo Dybala o Mario Mandzukic. De tener cubierto perfectamente el relevo de una leyendo bianconera como Buffon con Szczesny y Perin, respaldados estos por una guardia defensiva experimentada y de renombre mundial, con activos como Chiellini, Bonucci, Sandro, Cancelo o De Sciglio. Por último, todo este elenco de nombres queda completado con los hombres del centro del campo: el recién llegado Emre Can, Matuidi, Khedira o el joven Bentancur. Sin embargo, si analizamos toda la plantilla, observamos la carencia de creatividad en la zona ancha. Cierto es que la calidad de los jugadores de arriba y el buen criterio con el balón de algunos defensores (Bonucci, por ejemplo) hace que, en determinadas situaciones, ese perfil de jugador creativo sea prescindible.

Eso es lo que ocurrió en el duelo histórico en Italia que midió fuerzas entre Fiorentina y Juventus en Florencia. El conjunto dirigido por Allegri se presentó en el Artemio Franchi imbatido en la competición doméstica y salió de él con la misma condición y habiendo superado a los viola con una severa autoridad y eficiencia. En un enfrentamiento tan complicado y ante uno de los conjuntos que mejor defienden de toda la Serie A (en sus números de goles encajados está la clave), la ausencia del faro bianconero, Miralem Pjanic, único perfil creativo en la plantilla, podía ser un problema grave. El charrúa Rodrigo Bentancur asumió la responsabilidad de jugar como pivote posicional. Sabedor de que el uruguayo no posee la técnica ni la experiencia de Pjanic, Allegri le rodeó de la máxima cantidad de jugadores posibles. Así, el 4-3-3 con el que la Juventus saltó al feudo de la Fiorentina pasó a ser casi un 4-5-1 por momentos. Cuadrado y Matuidi apoyaban constantemente en salida de balón, a la vez que los laterales se proyectaban y se quedaban a la altura de los dos extremos, Cristiano y Dybala. Estos dos -especialmente el argentino- aprovechaban esa situación para interferir por dentro.

Paulo Dybala dio una auténtica exhibición de movilidad constante y lectura de juego cuando su equipo pasaba a jugar en campo contrario. Las múltiples posesiones de larga duración bianconeras en campo contrario se convirtieron en una prueba de fuego para una de las mejores defensas del campeonato. Sin embargo, ese entramado defensivo tan bien montado por Stefano Pioli sucumbió ante el poderío de una Juventus de Turín que supo llegar a puerto sin un faro en el centro del campo. Bentancur cumplió sobremanera, tanto, que acabó soltándose en ataque y haciendo el primer gol del encuentro. La confianza que le había otorgado el estar tan bien acompañado en el centro le posibilitó sumarse en ocasiones a la ofensiva. El conjunto de Allegri acabó aplastando a la Fiorentina en el Artemio Franchi en una nueva exhibición sumada al hándicap de tener que prescindir de, posiblemente, su jugador más importante.

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