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Zubieta da a luz a un nuevo zaguero de confianza

Las plagas de lesiones nunca son únicamente negativas. Pese a los problemas que te generan en el equipo, en el ánimo, en el juego, siempre tienen un aspecto positivo: la aparición de nuevos protagonistas, ya sean suplentes que no habían tenido demasiadas oportunidades o chavales del filial o juveniles que tienen la primera. Esto último es lo que ha ocurrido esta temporada en la Real Sociedad en el centro de la zaga concretamente. Las lesiones de Llorente, Navas, Moreno e incluso Aritz han sido frecuentes y en algunos casos bastante permanentes esta temporada, llegando a estar solo Héctor Moreno disponible del primer equipo. Y ahí es donde emergió la figura de Robin Le Normand.

El central diestro francés de 22 años venía estando convocado varias veces por las bajas de varios jugadores, pero fue en el Benito Villamarín donde tuvo que jugar junto a Héctor Moreno por la sensible baja de Aritz que se sumaba a las otras dos. Garitano podía haber optado por retrasar la posición de Zubeldia, pero el de Bergara decidió darle la oportunidad al joven zaguero del Sanse, que venía realizando temporada y media espectacular con el filial realista. Y está aprovechando con creces su oportunidad.

Un central con una salida de balón exquisita y con un juego aéreo portentoso que puede aportar mucho a la Real en diferentes contextos.


Una de sus virtudes coincide con lo que la Real ha requerido en los centrales de la última época: la salida de balón. Le Normand posee una gran habilidad para ayudar a sacar el balón jugado desde atrás, y no solo por abajo como viene demostrando en el Sanse, sino que también con golpeos en largo al hombre referencia o al espacio, como se le está viendo más con Asier Garitano a los mandos. Y esto lo ha desarrollado mediante trabajo y más trabajo, puesto que cuando llegó al filial de la Real procedente del Stade Brest de Ligue 2 en el verano de 2016, el francés tuvo problemas para adaptarse al estilo realista de toque.

Sus 187 centímetros de altura le ayudan a ser un portento aéreo. Lo gana absolutamente todo por arriba defendiendo, y ya se ve el daño que hace también en jugadas de estrategia ofensivas, como la asistencia que firmó frente al Valladolid, aunque tenga muchos más ejemplos con el filial. Todo esto se debe a una gran capacidad de salto y a saber colocarse bien en todo momento. Además, esa altura no le quita ni un ápice de habilidad, convirtiéndose en un defensor muy interesante y multifuncional.

Futbolista con carácter que va de maravilla al corte y que corrige a la perfección sobre todo en contraataques.


Lo que más ha deslumbrado de sus primeros encuentros en Primera ha sido su excelente técnica para defender. Se le está viendo ir al corte con un procentaje de robo altísimo y en el momento adecuado, defendiendo también a campo abierto con suma facilidad. Corrige de manera brillante en contraataques, presiona y no deja girar al delantero, protege el espacio con una superioridad plasmante y siempre está ordenado, concentrado y preparado para correr hacia atrás o de achicar rápido.

Le Normand ha demostrado tener algo que los jóvenes inexpertos no suelen tener: carácter. Siempre se presupone que un jugador canterano saldrá con todas las ganas del mundo a jugar con el primer equipo, pero les suele faltar algo de carácter, propio de su temprana edad o de su nerviosismo o falta de galones. Sin embargo, el zaguero de Pabu (Francia) está dejando detalles muy interesantes con respecto a este aspecto, gritando en alguna ocasión a Moyá por no hablarle, protestando al colegiado alguna acción o celebrando lleno de rabia el gol de Oyarzabal frente al Valladolid, por ejemplo.

Es pronto aún para dilucidar si su futuro está en la élite, pero aptitudes y actitud no le faltan. Si bien es cierto que no se ha enfrentado aún a delanteros que le exijan mucho (ha jugado frente a Loren, Unal y Mor) está queriendo echar la puerta abajo del primer equipo para poder dar el salto definitivo a Primera. Tiene contrato hasta junio de 2020, pero si sigue así, la Real no tardará en mejorar ese vínculo y darle un hueco en la plantilla. Además, el francés ha agradecido recientemente a Imanol Alguacil, su entrenador en el filial, todo lo que le ha ayudado y ha dejado claro que si no llega a ser por él, no hubiera llegado al primer equipo. Humildad, otra virtud que parece tener el nuevo francés protagonista de Zubieta.

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