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La gran noche de Salah

Anfield se engalanó para un partido a la altura de unos cuartos de final de Champions League. El Napoli llegaba líder a Liverpool sabiendo que, ante un esperado triunfo del PSG en Serbia, los partenopeos «solo» debían evitar la derrota a manos de los de Jürgen Klopp para estar en octavos, pero salir a por el empate no era una opción.

El partido comenzó con un ritmo muy alto y una competitividad característica de los mejores encuentros de Champions League. No en vano, aunque el contexto pudiera ser favorable para los ingleses, el Napoli comenzó mandando en los primeros compases. Fabián se mostró con mucha soltura y desparpajo en sus conducciones, tratando de conectar con Mertens e Insigne que formaban la doble punta, y acompañado por un Hamsik con el clásico peligro que le caracteriza. Los partenopeos se instalaban bien en campo rival, pero las jugadas eran demasiado dinámicas como para dañar desde lo posicional. El Liverpool fue entrando poco a poco en calor, y ya en el primer cuarto de partido fue capaz de ir revertiendo la situación.

Klopp siempre busca el contexto de partido que más favorece a su estilo, y cuando lo encuentra, es demoledor. El cuadro red comenzó a ejercitar una presión elevadísima que con el paso de los minutos acabó siendo un clínic, un máster de cómo ejecutar una presión efectiva sobre la salida de balón rival. El Napoli dejó de ser dueño de las posesiones y permitió que el Liverpool comenzase sus ataques desde unos metros más adelante. Entonces Salah comenzó a dar muestras de que esta vez sí, que esta podría ser su gran noche de Champions en lo que va de temporada. El egipcio estuvo emparejado en todo momento a un Mário Rui totalmente superado. No importaba la velocidad de la jugada, Salah le ponía siempre una marcha más que era inalcanzable para el portugués. Era ahí donde emergía la otra figura más destacada del encuentro: Kalidou Koulibaly.

El duelo Koulibaly – Salah fue de lo más potente en lo que va de Champions League.


El central senegalés demostró que está a un nivel quizás demasiado poco considerado en los análisis. Contundente al cruce, su prominente físico y su envergadura le hacían prácticamente insuperable. Pero no ante Salah en su gran noche. Aprovechando su velocidad, el ’11’ red pudo superar a Koulibaly en una de las pocas situaciones que tuvo de uno para uno en estático. Ahí, con una arrancada y sin dar opción al africano, se plantó solo ante Ospina para anotar el único gol del encuentro a la postre.

Ídem en la otra mitad de la cancha. Liverpool y Napoli se mostraron tan parejos que incluso los protagonistas y los antagonistas se repitieron por rol y posición. Ospina firmó una gran actuación bajo los palos, permitiendo a los suyos llegar con opciones al tramo final del encuentro, al igual que un Alisson menos exigido pero cuya espectacular parada en el descuento evitó la presumible eliminación red. Y si antes destacábamos la actuación de Koulibaly no lo fue menos la de Virgil Van Dijk. El holandés se mostró contundente, seguro al cruce y dominante por arriba. Acompañados de Albiol y Matip respectivamente, que también firmaron un gran partido sobre todo desde la anticipación, complementando el oficio de sus dos socios en el centro de la zaga, al final la balanza se inclinaría por el que fuera más poderoso en el área contraria. Y ahí el Liverpool, o mejor dicho Salah, ganó la batalla.

El Liverpool decantó el partido por su acierto en el área rival, pero precisamente la falta de este en Mané hizo que todo llegase con vida hasta el pitido final.


Con desventaja en el marcador, Carlo Ancelotti tuvo que mover sus piezas para acercarse al gol que le diera el pase a octavos. El técnico italiano dio entrada a Ghoulam y Zielinski para tratar de percutir más por izquierda y a Milik para sumar presencia en el área en lugar de un apagado Mertens que quedó tocado tras una dura entrada de Van Dijk en la primera mitad y que lo sacó totalmente del encuentro. El Napoli entonces creció, pero el partido terminó de romperse. Las transiciones y los golpes venían uno tras otro y solo la nula puntería de Mané permitió que el partido no se acabase antes de tiempo. Sin mostrar una mala versión ni tampoco inferior a la de sus rivales, el Napoli quedó eliminado con todos los honores ante un Liverpool que, si consigue dar vida a Firmino y Mané y especialmente vuelve a encontrar la grandiosa figura de Salah en Champions League, veremos quién puede frenar a los de Klopp cuando lleguen las eliminatorias.

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