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Fútbol hasta la línea de gol

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Kalinic como Diego Costa

Vence el Atlético de Madrid, pero aún no convence. En el año en que Simeone ha reunido la mejor plantilla colchonera en cuanto a nombres y recursos de los últimos años, el paso al frente que previsiblemente iba a dar el cuadro rojiblanco no se está dando. El Atlético saltó al José Zorrilla con su clásico 4-4-2 con Correa en un costado y Kalinic acompañando a Griezmann en la punta de ataque. Dos novedades, una por decisión técnica y la otra obligada, que parecen encaminarse a ser habituales en el conjunto colchonero y que condicionan totalmente la ofensiva atlética.

Correa y Kalinic son dos jugadores muy diferentes que aportan cosas que individualmente el otro no podría. El argentino es más movilidad, habilidad, desequilibrio. El croata también puede romper al espacio, pero su principal virtud es el remate y la ocupación de espacios en el área. No necesita mucho para generar peligro, y eso puede complementarse a la perfección con un Griezmann al que siempre le gusta moverse por detrás de una referencia. Con Diego Costa el francés se reparte más ese rol, pues el de Lagarto habitúa también a jugar lejos del área aprovechando su corpulencia, pero con Kalinic goza de una libertad total para incidir desde la zona de tres cuartos por detrás del doble pivote rival.

Kalinic permite a Griezmann un vuelo que con Costa tiene más limitado.


Estos roles o automatismos ofensivos pueden verse potenciados con un Correa que sirva de nexo, que conduzca las jugadas desde la medular rojiblanca hasta la posición del francés. Algo que en derecha puede hacer con mayor naturalidad que un Lemar que no termina de casar con los movimientos del resto de piezas atléticas en fase ofensiva, especialmente con el que debería ser su principal socio; Filipe Luis.

Sin embargo, ante el Valladolid volvimos a ver un planteamiento de partida que dificultó el funcionamiento de todo este engranaje ofensivo. El Atlético replegó en un bloque bajó que alejó mucho a sus piezas de ataque del área de Jordi Masip. Los de Simeone hicieron gala en la primera mitad de por qué son el equipo menos goleado de La Liga Santander -junto al Getafe-, apostando de nuevo por un plan mucho más reactivo que propositivo lejos del Metropolitano. Y es que a los del Cholo les está costando mucho sumar los tres puntos fuera de su feudo. Tan solo habían logrado vencer a los de Bordalás en Liga y al Monaco y Sant Andreu en Champions y Copa. Quizás a raíz de este conservadurismo en los planteamientos como visitante.

En base a las conducciones de Correa y la posición más retrasada de Antoine, el Atlético logró hace daño con los pocos zarpazos que tuvo en la primera mitad para ponerse con ventaja en el marcador. En esa situación, con un movimiento al espacio y un remate rápido y potente desde dentro del área, Kalinic encontró su hábitat natural para poder sacar tajada con su segundo gol consecutivo en Liga. El croata está encontrándose más cómodo en ese sistema ofensivo de lo que lo estaba un Diego Costa cuyos problemas físicos y su extraña poca complementariedad con Griezmann, al que parecía no entender en sus movimientos en contraste con una positiva temporada pasada de retorno. Esto puede suponer un buen síntoma sobre el que el Atleti pueda construir, desde su ya arraigada identidad, un contexto en ataque que permita sacar lo mejor de sus dos puntas, cosa que hasta ahora no estaba siendo capaz.

Si la solidez defensiva sigue siendo su mejor arma, encontrar la forma de potenciar a sus puntas es clave para este Atlético.


Desde esta mayor libertad de Griezmann y el rol tan concreto de Kalinic el Atlético parece que puede recuperar sensaciones en el área rival sin abandonar su estilo en el repliegue. La falta de gol preocupaba a un Simeone que conseguía sacar los resultados adelante gracias a su brillantez defensiva, algo que muchos aficionados no esperaban este año y que, si en Liga le está dando resultado, puede ser diferencial cuando toque encarar las eliminatorias de Champions League. Ser igual de sólidos atrás compensado con una dupla de delanteros que les acerquen al gol. Por el momento, Kalinic ha conseguido adaptarse a esto con mayor celeridad que Costa. Veremos qué sucede cuando vuelva el brasileño, pero desde la asociación croata-galo el Atleti puede comenzar a crecer.

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