La receta de Klopp

Jürgen Klopp se lo pasa de miedo en Anfield. Allí es el rey y sus fieles seguidores saben que seguir sus normas significa hacer puntos. El alemán ya es profeta en Merseyside y no duda en seguir improvisando sobre la marcha en la receta de este Liverpool con el que quiere conquistar Inglaterra y Europa. De momento no tiene intención de parar, por lo que algunos ya dudan de ponerse por delante para impedirlo. No se les puede culpar.

Desde su llegada en 2015 las permutas sobre la alineación o el sistema han sido negociables, pero la capacidad para atacar o defender en cada partido y hasta el final del último minuto jamás se ha puesto en duda. La mentalidad del germano parece haber sido bebida por todos y cada uno de los miembros de una plantilla que, cada año, parece implementar nuevos cambios que los acerquen paso a paso a un objetivo que, años atrás, parecía ridículamente lejos. La gran gestión táctica de esta temporada bebe de esa necesidad de crecer como equipo, mezclando lo ya interiorizado con nuevas fórmulas para contrarrestar la capacidad de los equipos rivales. Sobre todo en Anfield el Liverpool propone más y mejor, con un pequeño cambio del alocado 4-3-3 se ha pasado a un 4-2-3-1. Un dibujo más estable, que facilita una mayor circulación de balón (dadas las piezas utilizadas) y que consigue proporcionar una mayor influencia a la hora de presionar y aportar seguridad tras pérdida.

Todo pasa por la incorporación de Fabinho a una posición tan importante como la de pivote, favoreciendo una mejor salida de balón y creando mayores oportunidades de construir desde atrás. En un puesto habitualmente habitado por Henderson, las habilidades del ex jugador del Monaco parecen cumplir mejor con el patrón exigido por el equipo para poder hacerse fuertes, también, desde el control del esférico y del ritmo del partido. El polivalente brasileño parece haber encontrado ese puesto que tanto le ha costado visualizar en Liverpool, contando realmente poco en los primeros encuentros de la temporada, pero habiendo sido clave en las últimas citas.

Aún con la derrota de Champions League en la cabeza, los de Klopp han sabido aislarse del victimismo y mirar a los siguientes retos sin miedos.

Otro de los nuevos, Shaqiri, parece estar viviendo también su momento de gloria en Anfield, habiéndose asentado en las alineaciones de Klopp en detrimento de hombres como Milner. Por su potencia, buen disparo y capacidad para leer la jugada, es un futbolista que genera jugadas por dentro y también por fuera, pues, lejos de ser el típico extremo rápido, consigue ofrecer nuevas alternativas combinativas a las que da la ya de por sí excelente dupla Salah-Firmino.
Imposible no hablar de la capacidad de estos dos, pues su influencia en el juego es colosal. Una conexión en el área tan importante que, sin ser ninguno de los dos un delantero centro marcado, llevan todo el peso del ataque del equipo. La propuesta de atrasar a Firmino y generar un tipo de “falso nueve” rotativo entre el egipcio y el brasileño provocan una delantera móvil, en la que los espacios y las oportunidades se están consiguiendo de manera muy interesante y que está teniendo un peso importante en la racha del equipo.

Un momento de forma que no se podría entender sin la aportación de tres grandes claves en la defensa: Gomez, Van Dijk y Alisson. Si las paradas de un portero de garantías se esperaban con ansias en Liverpool tras el desastre de Karius en Kiev, la tranquilidad de contar con dos defensas centrales de nivel era crítica. La inclusión del central neerlandés a la ecuación del entrenador alemán no ha podido ser más exitosa, demostrando en cada partido que su capacidad para dominar todas las variables defensivas están a la cima del fútbol actual. Sin duda, uno de los centrales más en forma del mundo, si no el que más. A su lado, un jovencísimo Joe Gomez, que, a pesar de su lesión, ha resultado un descubrimiento directamente salido de la cantera. El joven ha conseguido conquistar primero a Klopp y luego a todos los demás. A pesar de su velocidad, su corrección en el cruce y su buena salida de balón son dos de sus principales cualidades, pero su mejor arma es estar creciendo como central al lado del capitán de la oranje.

Aún con la derrota de Champions League en la cabeza, los de Klopp han sabido aislarse del victimismo y mirar a los siguientes retos sin miedos. Esta temporada, aparte de estar ya clasificados para octavos de final en Champions League (se enfrentará al Bayern de Múnich), es líder de la Premier League, con un punto de diferencia sobre el segundo (Manchester City) y seis sobre el tercero (Tottenham), siendo el único equipo que aún no ha conocido la derrota en los diecisiete partidos disputados.

Unos resultados parciales que, lejos de ser definitivos, acrecientan el reto que siguen teniendo delante y al que siguen mirando sin miedo. En junio se hablará de resultados, con la única convicción de que, sean los que sean, el año próximo se volverá a mirar a la cara de los siguientes duelos por cumplir. Está claro que en el Liverpool, además de que nunca caminan solos, cada día lo hacen mejor acompañados.

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