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Solskjær para un United que vuelva a ser red devil

Ole Gunnar Solskjær tiene la emocionante y necesaria misión de devolver al Manchester United a su posición en el fútbol europeo. Pero, sobre todo y más importante, en la Premier League. Porque los últimos años del club inglés, tras la marcha de Sir Alex Ferguson, se han caracterizado por una inestabilidad, provisionalidad e improvisación que lo han alejado de la grandeza que lo caracteriza y por la que lo conocemos. La Champions League del Camp Nou frente al FC Bayern, la jerarquía de piezas tan dominantes como Ryan Giggs, Ruud Van Nistelrooy o Cristiano Ronaldo y el ambiente majestuoso e intimidante de Old Trafford crearon una identidad muy potente pero que el pasado cercano está comprometiendo de forma lamentable. Precisamente el club ha optado por la personalidad que el noruego puede aportar al equipo como apuesta para salir del atolladero, un técnico con una etapa en el Molde FK a sus espaldas exitosa a la vez que alejada de la presión y exigencia que tendrá en el Teatro de los Sueños.

La sombra de Ferguson está siendo más alargada de lo que el Manchester United puede permitirse.

La ausencia de Ferguson vino acompañada de una devaluación de una plantilla siempre acostumbrada a contar con varios de los mejores jugadores del continente. Esta circunstancia seguro que ha pesado en las irregulares trayectorias de los entrenadores que fueron llegando, también diferentes entre sí en cuanto a estilo y libreto. Se fueron perdiendo jugadores que pudieran soportar el peso histórico del equipo, que fueran los líderes que como cimientos sostuvieran el proyecto hasta que las decisiones terminaran por ser acertadas y el talento floreciera con naturalidad. Giggs, Van Persie o Rooney fueron los últimos y, tras ellos, nadie ha conseguido tomar el relevo. Fichajes del estilo y nivel de Darmian o Fred no parecen acercarse al mínimo exigible para este club. Lingard o Mata, más allá de rachas concretas, están lejos de la personalidad dominante que requiere un líder red devil. Y supuestos jugadores traídos para ser luz y guía del nuevo United como Pogba, Martial o Lukaku no están respondiendo de la forma esperada.

Sin embargo, el rendimiento del equipo venía siendo inferior al nivel de sus jugadores. La propuesta de José Mourinho fue simplificándose progresivamente hasta el punto de replegar y buscar el contrataque contra cualquier rival y en cualquier escenario, con unas profundas dificultades para crear juego a partir del balón y para generar ataques con continuidad. Los sistemas dominantes del técnico portugués basados en el control de los espacios nunca llegaron a verse reflejados en su United, cuyo plan quedaba más expectante al desempeño del rival que a su propia gestión del partido. Una defensa sin seguridad ni capacidad para iniciar el juego, un centro del campo sin espacio ni función y unos delanteros desconectados y romos hicieron saltar a Mourinho por los aires. Pero Solskjær tiene, sin duda, herramientas para formar un equipo fiable y competitivo. Y además, un listón bajo que mejorar.

Solskjær tiene una plantilla con recursos como para formar un United más seguro y competitivo.

Recuperar referentes sobre el césped parece fundamental. David de Gea como líder y director de la fase defensiva, Paul Pogba y Juan Mata como focos de jerarquía en el centro del campo y Romelu Lukaku de bastión ofensivo al menos en contexto Premier deben ser piezas recuperables por el técnico noruego y poder continuar el resto del cuadro a partir de ellos. La propuesta reactiva parece coherente y razonable, siempre que la zaga se ajuste en términos tácticos y técnicos y se favorezca un ambiente en el que la exuberancia física de Pogba o Matic condicione al rival y permita al United defender hacia delante. Pues arriba la velocidad y transición para el contragolpe no debe ser un defecto con piezas específicas para ello como Martial, Lukaku o Rashford. La duda recae en la gestión de una posesión favorable, para lo que faltan especialistas en mediocentro e interiores, con Mata y Herrera como los más cercanos al concepto. Es difícil recordar un United con tanta falta de jerarquía y calidad neta, pero más aún duele ver un Old Trafford sin personalidad. Y su nuevo entrenador, a identidad red devil, pocos le pueden ganar.

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