Imanol Alguacil tiene trabajo

La Real Sociedad vuelve a cambiar de rumbo, y no es la primera vez. Tras la derrota ante el Alavés en Anoeta, la junta directiva ha decidido rescindir el contrato de Asier Garitano y apostar de nuevo por Imanol Alguacil para llevar el timón del equipo. Será la segunda etapa del técnico de la casa en el primer equipo, aunque esta vez no será como interino, ya que han apostado fuerte por él firmándole un contrato de temporada y media. Y, al igual que en la forma contractual, el momento que atraviesa el equipo cuando llega es bien distinta, con problemas muy diferentes a los que se encontró del legado de Eusebio. Sin duda, Imanol tiene trabajo para recuperar al equipo, aunque también tiene mimbres para ello, como en su anterior etapa.

Recuperar la alegría en el juego, y por consiguiente en la grada, es su principal quehacer, devolviendo a la Real el juego que más le gusta y mejor le viene.

Pese a las distintas opiniones que se han creado sobre la destitución de Garitano y la responsabilidad o no de la plantilla y directiva en la situación actual, lo que es evidente es que la Real había perdido esa frescura jugando que tantas alegrías había dado en Anoeta. Entre otras muchas cosas, porque el equipo parece no estar creado para jugar de una manera no dominante mediante la posesión del balón. Y eso que habían llegado piezas muy del estilo de Garitano como Theo, Merino o Sandro, que podían darle esa velocidad en transición a un juego que no terminó de funcionar más que en contextos muy concretos y momentos muy puntuales.

Garitano quería implantar su idea de juego, y eso conllevaba cambiar el rumbo que había tenido la Real últimamente. Y ahora, con la llegada de Alguacil, la Real vuelve al mismo sendero anterior. Por ello, lo que querrá hacer Alguacil, matizando mucho el estreno en un contexto tan distinto como el del Bernabéu, será recuperar esa esencia en el juego, esa alegría que levantaba al público y que hacía sentir cómodos a los futbolistas. Potenciar a las estrellas será primordial para recuperar posiciones y poder competir hasta el final.

A simple vista salen dos nombres por encima del resto a la hora de hablar de necesidad de potenciar: Willian José e Illarramendi. Aun así jugadores como Sandro, Zurutuza, Pardo o Januzaj deben dar un paso adelante con el estilo de juego del de Orio. ¿Cómo lo debe hacer Imanol? Complicado saberlo y definirlo, pero puede acercarse a conectar las líneas ofensivas mediante triángulos rápidos que generen mucho juego y espacios para romper. Y en el caso concreto del brasileño, crearle un ecosistema donde el bajar a recibir y generar no le prive de rematar ni de ser la principal baza del equipo a la hora de disparar a puerta.

Es posible que el oriotarra no modifique el último esquema utilizado por Garitano (el 4-2-3-1), pero el fondo será muy distinto. Una salida de balón de calidad y una idea clara: bajar el balón al suelo y tratar de hacer daño mediante la protección del esférico. Pero con velocidad, que fue el mayor matiz que se apreció en su primera etapa comparándolo al juego de Eusebio.

Imanol tendrá que tomar decisiones complicadas entre los hombres del primer equipo, aunque quizás opte también por ir probando y rotando como lo hizo el curso pasado. Pardo, Bautista, Sandro y Kevin pueden volver a creer. Pero otro asunto importante entre manos es el de la utilización de jugadores del filial. Le Normand, Barrenetxea, Roberto López, Nais, Ahien o Guevara han sido convocados y algunos utilizados por Garitano por necesidades puntuales, y Alguacil les conoce mejor que nadie. ¿Tendrán la continuidad necesaria? Dependerá de cómo mejore o empeore la situación médica del equipo, pero los extremos podrían tener sus minutos debido a la falta evidente de un perfil de jugador rápido de banda en plantilla. Aunque quizás lo más importante sea darle confianza a Robin Le Normand, que ha firmado grandes actuaciones y es ahora mismo el defensor más en forma del equipo.

La fortaleza defensiva la tiene, a falta de matizar, así que debe centrarse en creación y finalización.

Cuando se marchó Eusebio, la Real necesitaba fortalecer la defensa como fuera. Alguacil tuvo que meter mano y optó por sentar a Odriozola para darle la banda a Aritz, por ejemplo. La situación ahora es bien distinta. El equipo, en general, defiende bien, aunque los errores individuales graves son cada vez más habituales, por eso Imanol solo tendrá que matizar y mejorar esa zaga para tapar los agujeros y centrarse en la creación y finalización, que son los verdaderos problemas del equipo a día de hoy.

Lo cierto es que ahora mismo Illarramendi está perdido, con un muy escaso porcentaje de acierto en pases, provocado en parte por el alto número de envíos largos que terminan perdiéndose. Pardo está casi apartado del grupo tras hacer varios partidos más que decentes llevando la batuta del juego o exhibiéndose como frente al Barça. Willian José y Sandro están negados de cara al gol y desconcertados a la hora de crear. Zubeldia era la referencia de la medular siendo de un perfil más bien defensivo. Hora de cambiar. La Real necesita recuperar su fútbol, necesita balón, necesita juego y necesita ocasiones para marcar.

Willian José debe ser la pieza angular en la que construirse un ataque eficaz y letal. Recuperarle es vital. Es un jugador comprometido, con gol y con juego, mucho juego. Por eso, sus bajadas a recibir no deben desaparecer, pero sí deben concretarse para que sirvan para algo después. Bajar a recibir para sacar a su marca del sitio, crear espacio, abrir el juego a banda y buscar el desmarque de ruptura buscando rematar al primer o segundo palo el centro (que esté dirigido a él). Por ejemplo. Oyarzabal, Januzaj y el tercer elegido deben conectarse tanto con el brasileño como con los dos de la medular para volver a parecer un equipo sólido en ataque.

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