Frenar al funambulista

La pasada jornada de LaLiga Santander asistimos a un duelo que fue algo más que un enfrentamiento de altos vuelos entre el segundo y tercer clasificado de la competición. Sevilla y Atlético de Madrid se dieron cita en el Sánchez-Pizjuán para disputar uno de los duelos que esconde una rivalidad moderna. Además, inherente a todo lo demás, en el banquillo se cruzaron dos técnicos que se vieron y ven reflejados uno en otro. Machín ve en Simeone esa solidez de proyecto que se empieza a atisbar en un Sevilla que no se muerde la lengua en demostrar que va a por todo. Así se lo hizo saber al Atlético de Madrid en una primera mitad de encuentro donde sitió al cuadro rojiblanco, en gran parte, por la gran actuación que un Jesús Navas en su segunda juventud, protagonizó. Pese a todo, si hay un equipo que puede escapar ileso de ese asedio, ese es el del Cholo.

Durante los últimos años, una de las piedras de toque para Diego Pablo Simeone han sido los equipos que se ordenaban sobre el verde con un sistema de tres centrales y dos carrileros largos. En la mayoría de ocasiones, esos equipos han conseguido hacer bastante daño al conjunto colchonero y más si cabe siendo un Sevilla dirigido por un Machín conocedor de todos los detalles de ese sistema y forma de jugar. El anterior entrenador del Girona ha cambiado la concepción de juego de la plantilla sevillista en menos de cuatro meses, habiendo ofrecido un rendimiento genial que le permite estar vivo en todas las competiciones que disputa desde comienzo de temporada. Esencial para poder tener un buen juego por bandas son los carrileros en este 3-5-2. El Sevilla posee a dos jugadores excepcionales por banda con Escudero en la izquierda y Jesús Navas en la derecha. El de Los Palacios fue uno de los puntos clave del dominio local ante el Atlético de Madrid en la primera parte del partido.

El de Los Palacios hizo estragos desbordando constantemente a Saúl, tanto en parado como al espacio, donde Jesús es más letal aún.

Jesús Navas, a sus 33 años, sigue teniendo ese duende de extremo habilidoso y desbordante, que regatea de cara tanto a contrarios como hace equilibrismo con la línea que delimita la banda derecha. Habiendo sido durante toda su carrera un extremo con mucha llegada y menos carga defensiva, el cambio de rol a carrilero era todo un experimento. Su adaptación fue tal que estamos disfrutando de un Jesús Navas fresco y dinámico, encargado de ocupar toda la banda y voluntarioso con los esfuerzos defensivos, dando ejemplos del capitán que es. Su retorno a Sevilla no fue para mirar los toros desde la barrera, sino para volver a sentirse tan importante como antes de su salida a Manchester. El 16 sevillista fue un auténtico quebradero de cabeza para Diego Simeone.

Una defensa en cuadro, sobre todo por la parte izquierda, forzó la alineación de Saúl en el lateral izquierdo. El hecho de que el mediocentro colchonero no se encontrara en su posición y que por banda recibiera la pobre ayuda de Lemar, fue suficiente para que Navas campara a sus anchas por la parcela derecha durante gran parte del primer tiempo. El de Los Palacios hizo estragos desbordando constantemente a Saúl, tanto en parado como al espacio, donde Jesús es más letal aún. Sus centros desde la banda provocaron innumerables problemas dentro del área de Oblak, hasta que Wissam Ben Yedder adelantó a los de Nervión. La avalancha sevillista en el último cuarto de hora de la primera mitad fue lo suficientemente contundente como para poder marcharse al descanso con dos o incluso tres goles de ventaja. Pero no contra el Atlético de Madrid. Griezmann se encargó de llevar de nuevo la igualada al marcador en un lanzamiento de falta magistral al borde del medio tiempo.

El Sevilla posee a dos jugadores excepcionales por banda con Escudero en la izquierda y Jesús Navas en la derecha.

Para la segunda mitad, Simeone planteó otro panorama en la parcela izquierda de su defensa, tratando de paliar la sangría que por allí estaba provocando Navas. Lemar comenzó jugando más por dentro y a la banda zurda pasó Koke que, si bien fue desbordado al espacio, en parado supo frenar bien a Navas. Thomas pasó del costado diestro al doble pivote y eso se notó. El Atlético de Madrid se asentó mucho mejor sobre el campo y el Sevilla no volvió a experimentar una avalancha ofensiva como la de la primera parte. Tampoco un dominio tan claro, ya que el conjunto colchonero se equilibró con los movimientos de Simeone nada más comenzar la segunda mitad. El empate a uno no disgustó a ninguno de los dos contendientes después de una enfervorecida batalla sobre el campo y una no menos atractiva guerra de planteamientos y movimientos en los dos banquillos.

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