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Conectar con Raúl De Tomás

Todo proyecto deportivo depende, en última instancia, de las capacidades de los protagonistas absolutos en el juego: la táctica y la técnica de entrenador y plantilla. Cuando analizamos los problemas o déficits de un equipo siempre nos fijamos en sus piezas clave y, principalmente, en su dirección desde el banquillo. Es entonces cuando la táctica, los sistemas y la pizarra toman relevancia para cambiar las tornas y, aunque en la mayoría de ocasiones los cambios principales en este apartado llegan con nuevos nombres, en otros casos, como el del Rayo Vallecano de Míchel, es el mismo entrenador el que consigue dar con la tecla y cambiar la dinámica.

Y es que el conjunto de Vallecas ha sido uno de los últimos en sumarse a esa tendencia actual tan al alza de los sistemas tácticos con tres centrales. Y lo cierto es que no ha podido sentarle mejor. El cuadro franjirrojo acumulaba problemas, tanto en ofensiva como defensiva, con el anterior sistema en forma habitual de 4-1-4-1. Míchel juntaba talento y buen pie sobre el césped de Vallecas, pero su circuito de pases era muy impreciso, siendo el equipo de las grandes ligas europeas que más regateaba, dato que refleja esa necesidad de desequilibrar en este caso a partir del desborde por lo inconexo de su sistema de pases. Una baja tasa de acierto en la asociación que alejaba mucho al Rayo del área rival y que hacía que una de sus figuras en el campo estuviera muy aislado del juego; Raúl De Tomás.

Antes del cambio de sistema, Raúl De Tomás tenía que trazar muchos más movimientos para poder entrar en juego, estando aislado del circuito habitual de pases del Rayo.

El delantero madrileño tenía que moverse por todo el ancho del campo muy lejos de su zona de influencia predilecta, pero, precisamente junto a las otras dos claves del nuevo sistema, De Tomás ha sido el más beneficiado desde el cambio en la pizarra. Como ya destacábamos en análisis anteriores, en este sistema de tres centrales los carrileros toman una relevancia total en ataque, y eso en el caso del Rayo, con Advíncula y Álex Moreno como protagonistas, adquiere aún un prisma mayor. Con la velocidad, profundidad y capacidad ofensiva de los dos carriles rayistas, el conjunto de Míchel ha logrado elevar su efectividad en el juego asociativo, dando limpieza en la salida de balón, adelantar al equipo en combinación y plantar el bloque con mayor facilidad en campo contrario. Así, y con el gran entendimiento de De Tomás con sus compañeros exteriores, el punta cedido por el Real Madrid logra deshacerse de funciones más complejas que su fútbol era capaz de cubrir, pero alejándole de la definición como contrapartida, para centrarse en el remate y la ocupación del área, como pudo demostrar en la última victoria del Rayo ante el Celta de Miguel Cardoso con un hat-trick.

Su entendimiento con Advíncula y Álex Moreno es crucial para entender la productividad ofensiva del conjunto madrileño tras el cambio de sistema.

El Rayo además ha ganado consistencia defensiva desde el nuevo sistema por dos matices principalmente: por un lado por la acumulación de hombres por dentro, que le aporta la consistencia de la que adolecía con el sistema anterior, y por otro la altura que gana el equipo al poder sacar el balón con sus tres centrales y dos carrileros, lo que les permite alejarse de su propio área, subir el bloque y empezar a defender varios metros más allá de la meta de Dimitrievski. Es por todo ello que, junto a la activación de sus hombres clave en ataque, con un jugador capital para un equipo de las aspiraciones del Rayo como Raúl De Tomás y su producción de cara a gol, los de Míchel suman tres victorias consecutivas que lo reenganchan a la lucha por la permanencia de cara a la segunda mitad de campeonato.

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