Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

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Pensad en esos niños

Escribir sobre Lionel Messi no es escribir sobre cualquier otro futbolista o deportista del mundo. Se siente el vértigo del que sabe que lo que las teclas acaben diciendo se habrá dicho ya, por mucho que uno se esfuerce en encontrar nuevos adjetivos o nuevas metáforas. Incluso creo que él mismo debe ser consciente de que se agota la capacidad analítica, pasional o descriptiva para hablar del talento del ’10’ culé.

En esta ocasión, sin embargo, nos ha querido hacer un favor. Nos ha regalado un nuevo récord, pues, aunque parezca mentira, aún le queda alguno por batir. Lionel Messi alcanzaba, con su gol ante el Eibar, los 400 goles que ha convertido en La Liga. Messi tiene 31 años y lleva en el Barcelona desde el año 2000. En esos dieciocho años de relación con el Barça, ha conseguido regalar cerca de seiscientos goles oficiales (575, sin contar amistosos) en 435 partidos a favor del equipo que lo ha visto crecer. Y, por si fuera poco, ha repartido, en esos mismos partidos, 224 asistencias de gol a sus compañeros. Cuatrocientos de esos goles los ha marcado en nuestra competición liguera, 231 al amparo del Camp Nou.

Pienso en esos niños que creen que eso de ver diabluras como las que deja el argentino es lo normal, como si estuviese al alcance de cualquiera.

Yo siempre pienso en esos niños que ven a Messi hoy en la televisión por primera vez. Porque hablar de Messi es hablar de historia, de lo nuevo y de lo viejo. Porque es difícil hablar de algo que está rompiendo tantos moldes e intentar compararlo con lo que nos quede cerca. Es necesario salir de la burbuja de la actualidad, trascender épocas y consultar libros de historia. Por detrás de Messi se ven nombres como los de Cristiano Ronaldo con 311 tantos en la competición, Zarra con 252, Hugo Sánchez con 234 o Raúl con 228. Aún más alejados, mitos como Di Stéfano, César o Quini, auténticos genios que jugaron en grandes épocas y que reinaron en sus respectivos equipos. El día 13 de enero de 2019 Messi consiguió su gol 400 en La Liga con esa zurda que nos sigue asombrando, pero para hacernos a la idea de la trascendencia del dato goleador, hay que saber que el rosarino está por delante de jugadores como Pedrito, Alberto, Oliveira, Maxi Rodríguez, Caminero, Ben Barek, Uribe o De Paula… con solo los goles que ha marcado con la derecha (59).

Pienso en esos niños que lo conocen ya maduro, con tatuajes y con barba, ese Messi moderno, con el brazalete, mandando entre sus compañeros, lanzando cada falta. Pienso en esos niños que creen que eso de ver diabluras como las que deja el argentino es lo normal, como si estuviese al alcance de cualquiera. Como si fuera a ser eterno más allá de la memoria colectiva y de YouTube. Pero ciertamente, lo normal no es ver cómo con 17 años, con el ‘30’, marque su primer tanto en La Liga ante el Albacete, a pase de Ronaldinho y definiendo con una vaselina. Un gol fantástico que marcó dos veces. Lo normal no es ver que se lleva el balón 27 veces a casa, como si fuera suyo, habiendo marcado un hat-trick (y aún un gol más en cuatro de esas ocasiones). Lo normal es entender que esto tiene un final. Que el color que Messi aporta un día dejará de pintar jugadas.

Pensad en esos niños. En esos que entenderán entonces lo que era ese barbudo, lo que hacía por todos. Lo que hacía por el fútbol. Entenderemos entonces la necesidad de que, seas del equipo que seas y casi sigas el deporte que sigas, hay que pensar: yo estuve allí. Yo pude verlo, yo lo pude vivir, yo lo vi jugar. Como en ese célebre cuento del “hombre-perro” de Casciari, en el que vivir esa época, le salva ante el juicio final. Y es que Messi hace mejor todo lo que toca, todo lo que quiere. Y hoy, a lo que más quiere, es al balón. Ojalá por muchos más años y por muchos más goles… por el bien de esos niños.

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