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Abelardo sin Ibai

Hace apenas un año Cédric Bakambú hacía las maletas para poner rumbo a China, a las filas del Beijing Sinobo Guoan. Entonces, el Villarreal de Javi Calleja, una de las sorpresas del año por la singularidad de su rombo, se quedaba sin su baluarte ofensivo. El congoleño era pieza importante del engranaje. Su particular manera de interpretar el espacio era un matiz táctico que enriquecía la propuesta de Calleja, pues permitía estirar al equipo y activar unas zonas que, si no fuera por sus desmarques, nunca se hubiesen podido aprovechar de la misma forma. Pero no solo era una parte más de la ecuación sino también la que la solucionaba, pues sus nueve goles en quince partidos eran unos números muy difíciles de renunciar y, más aún, sustituir. Aunque la vertiente goleadora nunca llegó a ser una preocupación real -de hecho, el promedio de goles por partido mejoró (de 1,4 a 1,5)- el factor táctico no tuvo la misma continuidad. Calleja se vio obligado a romper el rombo y matizar varias veces su esquema para optimizar los perfiles de su plantel.

Lejos de compartir una importancia táctica semejante, la marcha de Ibai Gómez al Athletic tiene un parecido, aunque no en el significado, pues la propuesta de juego y la incidencia de ambos jugadores en ella es distinta. El plan del Alavés exige más a sus piezas ofensivas porque el trabajo defensivo lo compensa su estructura. Así pues, ellos son los únicos responsables de estirar a un equipo pensado en bloque bajo y que basa su transición atacante en la velocidad, los espacios y las bandas. El bilbaíno era el elemento que mejor entendía lo que quería su entrenador en campo contrario porque no solo era su mejor carta bajo estas tres bases del juego ofensivo, sino que su lectura los trascendía. Respondía a una manera de ver insustituible que cumplía con sus requisitos, pero de forma distinta. Al singular modo de golpear los centros con el exterior se le fue añadiendo una virtuosa toma de decisiones y un liderazgo al contragolpe que le sumaban eficiencia a la propuesta ofensiva del Alavés.

Ibai era un elemento diferente al cometido exigente del Alavés en campo contrario.

A expensas de saber lo que supone la vida sin Ibai, el Alavés deberá tomar cartas en el asunto. Decidir si su sustituto se encuentra dentro de la plantilla o debe salir a buscar al mercado. Lo más lógico sería esto segundo, pues la función de Ibai era concreta, Jony no va a volver hasta febrero y en la plantilla no existe perfil alguno que pudiera ser una garantía a corto plazo. Entonces, la principal necesidad a abastecer sería la compra de un jugador capaz de transitar rápido, de hacerle creer al equipo que no defiende tan abajo como para no ser capaz de atacar con peligro. Un perfil que también aportara desequilibrio y desorden en el momento de encarar el ataque posicional. En el caso de que los babazorros optasen por acudir a la actual plantilla, solo hay dos jugadores que podrían encajar en el perfil de Ibai: Rubén Sobrino y Burgui.

El sustituto deberá hacerle ver al equipo que no defiende tan abajo.

El primero fue el sustituto en el estreno del Alavés sin Ibai y respondió bien a sus cometidos. Su rapidez, descaro e instinto dentro del área pueden ser un buen argumento con el que tapar el vacío del bilbaíno, aunque su toma de decisiones con balón sea a veces algo irregular por el hecho de que corresponda más a un perfil de delantero que de hombre de banda. En el caso de Burgui, aunque sus características se adecúen más a la posición por naturalidad, tiene una serie de defectos que pesan más que en el caso de Sobrino. El primero es la regularidad, pues solo ha disputado 298 minutos en liga. El segundo es su sacrificio defensivo, pues es un jugador al que le cuesta acatar la transición defensiva y esto, en una estructura tan bien meditada como la de Abelardo, es un factor a tener en cuenta. Y el tercero es su falta de explosividad, pues reúne un conjunto de virtudes que le podrían ir bien a Abelardo, pero no posee este cambio de ritmo ni tampoco esta eficiencia en la toma de decisiones que le acaban apartando del equipo.

Con continuidad, ambos podrían ser un elemento a tener en cuenta en el momento de sustituir una necesidad muy importante del Alavés, pues de la misma forma que sabe qué hacer en campo propio, producto de la marcha de Ibai ha perdido parte de su método para actuar en campo rival. Esto, en cualquier forma, obviando que Abelardo no va a cambiar su dibujo.

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