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Las primeras trazas de Garitano

La llegada en verano de Eduardo Berizzo generó expectación e ilusión por partes iguales en Lezama. El Athletic parecía apostar por una vertiente futbolística algo alejada de la vía habitual. Menos pragmatismo y más preciosismo en un juego que reengachara con la catedral de nuestro fútbol. Sin embargo, el conjunto bilbaíno fue de más a menos, siendo estos momentos de mejor fútbol igualmente improductivos a efectos de la clasificación. Agotada la etapa del Toto, llegó el turno de Gaizka Garitano.

Con el vizcaíno en el banquillo de San Mamés parece que las sensaciones se han revitalizado. El Athletic no pasaba por un buen momento, y era necesario cambiar algo sobre el césped para realzar el vuelo. Las primeras medidas de Garitano parecían enfocadas a algo pasado, pero que había dado sus réditos. Iñaki Williams o Iker Muniain esperaban su oportunidad en detrimento de nombres clásicos como los de Aritz Aduriz o Raúl García, una alternativa apenas contemplada esta temporada en San Mamés.

La apuesta inicial por Aduriz y Raúl García no hacía más que dar cuenta de que Garitano contempla más de un plan para el Athletic.

Con los dos veteranos sobre el césped, Garitano trató de recuperar una de sus premisas principales: orden y equilibrio. Desde ello, y con Aduriz y Raúl arriba, el Athletic pudo ejecutar una presión alta más eficaz, sumando metros y mordiente sobre la salida de balón rival, pero además permitió bombardear el área contraria con centros desde los costados; una fórmula antiquísima en Bilbao pero que siempre funcionó y agradó.

Sin embargo, Garitano creía fundamental encontrar el contexto en el que piezas clave como Muniain o Williams pudiesen brillar. Algo que ante Celta y Sevilla encontró y con creces. Los equipos de Cardoso y Machín le plantearon un partido en el que la posesión era su vía para mandar en el juego y que le permitiese vivir en campo contrario para la posterior presión alta. Esto se tradujo en situar su línea defensiva a bastante altura, con lo que el Athletic tenía los espacios suficientes para que Muniain lanzase y Williams atacase y mordiese.

Contextos de partido diferentes contrarrestados con planteamientos diferentes.

Que Garitano haya puesto en marcha dos vertientes tan diferenciadas no es más que una buena señal para el aficionado rojiblanco. La duda de si el contexto de partido va en contra de los intereses Williams se disipa cuando se tienen en cuenta los registros y las alternativas que Garitano ha planteado hasta el momento. Además, la llegada de un jugador como Ibai Gómez no hace más que reforzar estas ideas además de ampliar el abanico. El ex del Alavés no sirve solo para dotar de profundidad al juego del Athletic en busca de Williams al espacio o de utilizar su buen pie para colgar exquisitos balones al área para Aduriz-Raúl, sino que también cabe la opción de mejorar al Athletic desde lo posicional y de dotar de espacios a Iñaki por izquierda, lo que abre otra ventana de opciones en la delantera de los leones. Recursos para un Garitano que ya va trazando sus primeras líneas. Un boceto de lo que puede llegar a ser su Athletic.

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