Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Jugadores

El faro de Setién

Los dos últimos meses de 2018 fueron positivos para el Betis ya que en siete jornadas de Liga tan solo perdió en una. Pero en estos partidos los matices en el juego fueron los mismos. La efectividad en el remate entre el primer y el segundo tramo de la primera vuelta (27’2 tiros por gol a 5’18 tiros por gol) afianzó una propuesta de Setién que estaba tendiendo a una indeterminación horizontal por la incapacidad de encontrar elementos verticales que le acercaran a la portería rival y la incertidumbre regular en la salida del balón. Este factor diferencial en el remate tapó las virtudes que estructuran el sistema bético, ese cómo tan característico de la manera de atacar de Setién. Y en ese engranaje la pieza que lo hace rodar todo tiene nombre y apellido: Sergio Canales. El jugador cántabro lee como nadie la idea de su compatriota y no vacila cualquiera sea el contexto, tanto cuando el equipo se siente más cómodo en campo contrario como cuando no acaba de transmitir sus pretensiones. Contra el Girona, Canales volvió a mostrar lo importante que es para el juego verdiblanco en los periodos de máxima expresión y en los que la incertidumbre se impone.

Su capacidad para dotar el ritmo de la circulación a su antojo ha vitalizado la propuesta de Setién en su segundo año al mando.

Frente al Girona hubo tanto de los primeros como de los segundos momentos. El primer capítulo del encuentro fue sinónimo al del partido de la primera vuelta, con un Betis situado en la mitad rival y un Girona ocupando todos los espacios posibles del último tercio de campo. Aunque sin la discontinuidad de aquel partido de septiembre, al conjunto de Eusebio le costaba conservar la posesión y desplegar la transición a causa de la buena puesta en escena del Betis tanto con como sin balón. El conjunto de Setién se sentía cómodo en este escenario, con Canales en la gestión, aupado por su contrapunto Lo Celso, Cristian Tello en el desequilibrio y Loren en los movimientos delanteros. Los buenos modales con el esférico no se discutían, pero cuando el Girona trasladó la zona de acción de su campo a la del Betis, a partir de una presión avanzada bien ejecutada, comenzaron a surgir las dudas.

A partir de ahí, el partido llegaría a un punto de no retorno. El Girona apretó más las intenciones del Betis en las primeras cotas de la jugada y al equipo local le costó llegar a campo rival con regularidad por culpa de su indecisión e inseguridad en campo propio. Los gerundenses se alimentaron de ello y, a partir de la efectividad que les permitió eliminar al Atlético en Copa, consiguieron remontar la desventaja en el marcador y llegar al descanso sin perder, como en todos los encuentros oficiales del presente curso. En este momento de equilibrio, una vez pasado el planteamiento y en pleno nudo del partido, la llegada del desenlace tendría mucho que ver con Sergio Canales, el faro de Setién, que ya había intervenido en las dos partes anteriores.

Sergio Canales es el elemento más innegociable del Betis de Setién.

En el planteamiento había sido el corazón de la posesión, bombeando pases continuamente en pos de unir la estructura y desestabilizar la rival. En el nudo, fue la intención con más sentido del Betis con el balón, colaborando en tareas en salida y buscando la verticalidad  de forma insistente cuando la posesión estaba en zona rival. Pero se dejó la mejor parte para el final. Él mismo fue el desenlace del encuentro porque más allá de asumir el penalti, fue quien dinamizó el juego del Betis desde su capacidad temporal para darle la velocidad que quiere al ritmo del encuentro. En este nuevo ímpetu liderado por el cántabro, asociado a la actividad de Lo Celso entre líneas y el desorden del debutante Diego Lainez, el Betis llegó al último tramo del encuentro más consciente de los detalles.

Mientras Lainez se entrevió como un buen complemento para la estructura bética, Sergio Canales le volvió a demostrar a Setién que sin él el Betis no puede ser su Betis.

¿Algo que añadir?