Un nueve de diez

Hablamos del galo y su capacidad goleadora en nuestro último podcast sobre LaLiga.

La Liga es el premio a la regularidad para un equipo. Ese factor siempre actúa como termómetro en el estado de un club. La regularidad marca cuándo un conjunto está preparado para todo con un rendimiento y rumbo claro y cuándo los vaivenes pueden ser importantes, generando distintos problemas en todas las parcelas posibles dentro de una plantilla. La regularidad en fútbol, entre otras muchas cosas, es gol. Tener mordiente en la parcela ofensiva y presentar la confianza de que en cualquier momento los jugadores de arriba pueden solucionar cualquier encuentro con un tanto. Posiblemente, esa ausencia de gol sea una de las explicaciones principales de por qué el Real Madrid estaba presentando tan pobre imagen en Liga. El equipo no era regular y la pérdida de gol con la marcha de Cristiano Ronaldo y las recurrentes lesiones de un jugador con el gol entre ceja y ceja como Gareth Bale no favorecía para que la tónica cambiase. Como siempre, uno de los señalados por la ausencia de gol fue Karim Benzema. Después de casi 10 años en el club blanco, un gran número de personas aún no ha entendido que el galo es diferente.

Benzema es un ’10’ con el peso del ‘9’.

La actuación de Benzema en el RCDE Stadium ante el Espanyol generó un gran número de alabanzas hacia el delantero blanco, incluso de personas que siempre le habían acusado de errático o demasiado ‘pecho frío’ como para vestir esa camiseta. Ante el conjunto perico, Benzema cuajó un gran partido, pero tuvo una gran diferencia que declinó y generó esa aceptación general: la finalización. Karim logró dos tantos y el partido siempre se presentó de cara para el Real Madrid. En el minuto tres de juego ya había puesto por delante al conjunto de Solari después de embocar un rechace de Diego López. Justo antes del descanso aprovechó una buena descarga de Vinícius de cara para, con un sutil putt de golf, poner el balón en el palo largo con una suavidad inusitada. Esos dos tantos, en dos momentos clave para que el partido fuera aún más sencillo para los suyos, fueron el motivo que unificó opiniones sobre el punta madridista.

Sin embargo, su actuación, obviando los dos goles, sostuvo un nivel habitual. Siendo la única referencia arriba en el equipo y habiendo asumido el rol de tener que tirar del equipo en materia ofensiva de Cristiano, Benzema está cuajando un gran año a nivel general. La diferencia clara está en su forma de tirar del carro. Cristiano poseía una habilidad voraz para golear y ver puerta con una facilidad pasmosa. Por el contrario, Benzema es otro tipo de jugador. Su movilidad por todo el flanco atacante, unida a su técnica y conocimiento del juego, activa a los demás jugadores de ataque. Vinicius y Lucas Vázquez –actuales jugadores en los extremos– se benefician sobremanera de la presencia del galo en el once titular. Los apoyos que genera son constantes con sus recurrentes caídas a banda, sobre todo a la izquierda. Además, muchas veces retrasa su posición para dejarse ver en la creación de la jugada. En Cornellá implementó varios contragolpes del Real Madrid con el solo hecho de bajar a recibir y aclarar la jugada en tan solo un toque.

La finalización fue el factor fundamental en el encuentro ante el Espanyol.

Su conocimiento sobre el juego es superior a casi cualquier jugador presente actualmente en la plantilla del Real Madrid. Es posible que, observando las características históricas del juego madridista y el perfil de Benzema, este habría podido brillar con más fuerza en equipos con un estilo de juego distinto. Pero lo que está claro es que Karim, hoy por hoy, es esencial para activar el torrente ofensivo madridista. Si hay un jugador en la plantilla actual del Real Madrid que se puede igualar a Benzema en cuanto a entendimiento del juego ese es Luka Modric. El croata, nombrado mejor jugador del año 2018, parece haber recuperado el tono después de una primera mitad de temporada por debajo de su nivel futbolístico. Ha acumulado unas últimas jornadas rayando a un nivel muy elevado e, incluso, viendo puerta con bastante asiduidad. Con Modric y Benzema en la mejor de sus versiones, todo el plantel madridista se beneficia de la asociación entre estos dos jugadores y de estos con los demás. Y es que un grandísimo porcentaje del fútbol que posee el Real Madrid se aglutina en dos cabezas: la de Luka y la de Karim. Modric siempre había tenido el reconocimiento de ser un gran jugador. Sin embargo, Benzema siempre ha tenido cierto aroma a incomprensión. El dorsal que porta tiene el peso del gol y él es mucho más, tanto, que ese dorsal sería más acertado su sumara una unidad más, ya que Benzema es un ’10’ con el peso del ‘9’.

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