Sergi Guardiola: llegar a mesa puesta

El pasado domingo Sergi Guardiola, largo tiempo esperado en las filas del Real Valladolid, se enfundó las botas y el uniforme casi sin deshacer la maleta para medirse en Zorrilla ante el Celta de Vigo. El jugador murciano, natural de Jumilla, se estrenó en su nuevo equipo con la elástica número ‘12’, como anticipando la acogida que recibiría por parte de la afición del Valladolid.

Pucela estaba a otros menesteres mientras salían jugadores de uno y otro equipo junto al trío arbitral al césped, orquestando la protesta que se iba a levantar ante el malestar surgido en las últimas con el VAR, pero la alineación del nuevo delantero centro ya estaba desde el día anterior en todos los corrillos. Guardiola llegaba al Real Valladolid siendo el ariete deseado para componer el ataque de Sergio González. El técnico había solicitado en varias ocasiones refuerzos en la plantilla y el primero de la lista era él, a pesar de las reticencias que, parece, había en el Getafe de Bordalás. El pasado fin de semana, sin embargo, se desenredaría la madeja y Sergi Guardiola dejaría el conjunto madrileño para empezar a entrenar con el Valladolid de cara a su inmediato fichaje.

Ya empezaba a extrañar a propios y extraños que un equipo presidido por Ronaldo Nazário de Lima no tuviera entre sus atacantes un goleador nato del que poder disfrutar y parece que, con la nueva incorporación, se disipa la necesidad.


Y no era un paso más, pues Sergio quiso contar con el talento del delantero desde el primer minuto, entrando ese mismo día en la convocatoria para el partido de liga. La baja de Enes Ünal, con molestias, y la poca presencia en las alineaciones de Duje Cop, hacían que la presencia del nuevo fichaje fuera más que necesaria. Sin ir más lejos, sería junto a Plano y Verde, el único delantero centro de la convocatoria. Al margen de protestas y de actos, el ‘12’ quiso demostrar desde el primer instante sus ganas de volver a estar en contacto con el balón, disputando uno en banda en el que solo la mala suerte hizo que no ejecutara una gran frivolidad ante el lateral derecho del Celta, Hugo Mallo. Y con razón quería sentirse de nuevo parte de un equipo, pues el atacante no jugaba un partido de competición liguera desde la jornada 12 ante el Valencia, en la que disputó un solo minuto del choque en el Coliseum, ante su afición.

Jugador con buen manejo de balón, no le quema conducir la pelota hasta posiciones ventajosas y es capaz de sacar el tiro sin muchos preparativos. Aunque no tiene una altura extraordinaria, utiliza el cuerpo de manera excelente para sacar partido de su juego aéreo, siendo un problema para las defensas rivales en caso de jugada a balón parado. Sin ir más lejos, siempre buscó los centros de Nacho y Keko para poder desempolvar su cuenta anotadora en La Liga. Esa parte, la del gol, es el punto fuerte en el currículum del de Jumilla y donde el Valladolid más necesita su calidad. Con una tasa anotadora de diecinueve goles en La Liga, solo tres fueron marcados por el delantero centro titular, Enes Ünal.

Ya empezaba a extrañar a propios y ajenos que un equipo presidido por Ronaldo Nazário de Lima no tuviera entre sus atacantes un goleador nato del que poder disfrutar, y parece que, con la nueva incorporación, se disipa la necesidad. El exjugador de Getafe, Córdoba o Granada entre otros será un acompañamiento perfecto para poder partir con la iniciativa y con la responsabilidad del gol, hecho que puede no perjudicar demasiado a un Enes Ünal al que parecía venirle grande el cometido en un sistema en el que no ha acabado de sentirse cómodo para desarrollar su juego a la perfección y del que solo se salva su total entrega a la hora de aportar presión en campo contrario y juego de espaldas a la portería (no estando esto último, por cierto, entre sus fuertes). Un punto de referencia con el que liberarse, seguir trabajando y ser un importante recurso siempre que se necesite.

Una referencia en la punta del ataque blanquivioleta. Una nueva razón para la esperanza del aficionado, que deberá, a pesar del buen sabor de boca en sus primeros minutos, tener paciencia en la adaptación de Sergi Guardiola y que servirá para que el equipo pucelano tenga más claro un horizonte en el que seguir avanzando en el ilusionante proyecto deportivo que prometen las buenas sensaciones desde la compra del club por Ronaldo y que pasa, sin discusión, por salvar la categoría para seguir trabajando por la ciudad, por el club y por su afición en La Liga.

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