Vinícius para volver a empezar

El Real Madrid es ahora mismo un club sin memoria. Sus pasos, como los de un gran animal herido que no encuentra refugio. Deambula y se busca sin encontrarse. Es por eso que cualquier brote verde, por muy frágil que sea, toma un rasgo distinto. Hay ganas en la capital de encontrar nuevas noticias. La irrupción de Vinícius Jr, que en otros tiempos hubiera tenido otro espacio, otro calado, toma ahora un valor incalculable para el Real Madrid de Santiago Solari. Empecinado en dotar de rigidez al equipo blanco, el joven talento brasileño ha descolocado los planes del argentino en base a su tremendo descaro y personalidad, las mejores cartas de presentación que pueda tener un extremo.

Su aparición nació de la extrema necesidad del Real Madrid. El papel que está ocupando Vinícius Jr en la presente temporada debería ser el que desempeñaran Gareth Bale o Marco Asensio que, por unas u otras razones, no están llevando a cabo. Visto lo visto, no le quedó más remedio a Solari que tensar la cuerda que separaba al brasileño del aprendizaje a la élite. Vinícius tuvo que aprender mientras los focos le señalaban como el repentino “hijo salvador”. Y es que está estirando las posibilidades de un Real Madrid que, hace dos meses, parecía no existir.

Su proceso de adaptación a la élite con su corta edad se precipitó por las circunstancias. Pero su fútbol le ha hecho establecerse con solvencia.


Lo primero que se puede decir habiéndolo visto un par de partidos en la élite es que es un jugador “poco brasileño“. Sus acciones son muy verticales, siempre más enfocadas a desequilibrar desde el cambio de ritmo que desde la filigrana. En ese sentido las comparaciones con Neymar no tienen cabida, pues el del PSG siempre buscará divertirse desde la exuberancia técnica en cada una de sus acciones. Vinícius hace gala de un fútbol mucho más práctico.

Su titularidad representa per se una buena noticia para los blancos. Arrancando desde la banda izquierda, sus movimientos tienden a buscar la diagonal hacia dentro, aunque también tiene capacidad para salir por fuera. En ese sentido su forma de jugar es un alivio para el equipo. Permite que el Real Madrid sea intimidante sin necesidad de tener muchos generadores por detrás del balón, sin jugar bien. Sin apenas mecanismos para acercarse con garantías al gol, Vinícius es una fuente constante de peligro, que no de goles, pues ahí precisamente reside su mayor defecto.

A día de hoy su capacidad de incidir en el juego es muy superior a la de incidir en el marcador. Pero sigue siendo la vía más directa que tiene el equipo de Solari para acercarse a la portería rival. Así lo define Jorge Valdano en El País: “Siempre tiene prisa. Se nota especialmente en la elección de los tiros, que le salen torcidos porque aún no descubrió a qué máxima velocidad puede ser preciso.” Cuando conduce no se sabe hacia dónde va a ir, qué va a hacer. Él tampoco. Cuando logre rebajar las pulsaciones cuando pise zona de peligro quizás cambie la suerte del Real Madrid.

Su unión con un Benzema más enfocado al gol construye el principal argumento del Real Madrid a día de hoy.


Siendo un melón aún por abrir, se vio en el Benito Villamarín que acoplarlo en una zona más centrada, siempre con la vigilancia de Karim Benzema, puede tener un impacto muy positivo. Arrancando desde el centro mostró una inteligencia que no insinuaban sus acciones endiabladas, un poso sin balón que hizo crecer muchísimo al galo en su rol de eterno generador. Porque el francés está gozando, ahora sí, de un estatus totalmente nuevo en la plantilla; el de estrella. Juega y actúa como tal desde agosto, pero sus actuaciones son ahora cuando sí tienen una resonancia real en el equipo. Vinícius, con sus movimientos por todo el frente de ataque le permite a Karim llegar al área, le da más tiempo. Y el Madrid juega mucho mejor.

Su velocidad y sus desmarques de ruptura ayudaron al Madrid en su difícil misión de acercarse a la portería contraria. Mientras el Real Madrid espera a sus jugadores clave, Vinícius ha decidido tomar su oportunidad y hacernos creer que merece ser titular. De momento, y sin discusiones, el joven brasileño está siendo lo que Bale y Asensio debían ser. No en la forma, pero sí en el fondo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *