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Normalizar los baches

El periodismo es un sector donde todo lo narrado se magnifica. Si ya acercamos más la lupa y nos centramos en el periodismo de índole deportiva esta tendencia a exagerar y destacar todo es rutinaria. Muchos de los perfiles, mitificados, de los deportistas, siempre mirados como figuras de autoridad y mayores privilegios que la sociedad de a pie, han surgido de esa exageración. También se destaca sobremanera lo negativo –por supuesto– lo que más atrae. Aquí es donde llegamos al caso de Rodrigo Moreno. El internacional español había experimentado un bajón numérico en cuanto a estadísticas deportivas en la presente temporada. No entraba todo lo que el año pasado sí besaba la red. Así pues, se le atribuyó un estado de ansiedad máxima por revertir esa situación y que le podía estar otorgando más problemas que beneficios. Nada más lejos. El jugador valencianista reconoció que había pasado por un momento de baja puntería, pero no pasó de ahí. Aderezó de normalidad una situación enquistada. Seguramente, ese toque de normalidad, le ha permitido volver a deleitarnos con su mejor versión sobre el tapete verde.

El culmen de la presente recuperación del jugador del Valencia ha sido su encuentro en el Camp Nou ante el FC Barcelona. Después de que el conjunto de la capital del Turia revertiera una racha negativa en la competición doméstica ayudado por su pase a semifinales de Copa del Rey, el Valencia se plantó en el feudo del líder con poco que perder y mucho que ganar. Aumentar la confianza de una plantilla en crecimiento en un escenario donde, en caso de derrota, se perdería poco fuelle por el contexto. Las rotaciones por la acumulación de partidos entre semana y la ausencia de descanso provocó que Marcelino cambiara su pareja de delanteros habitual. Rodrigo se mantuvo y disfrutó de la compañía de un Gameiro en paulatino crecimiento. Santi Mina se quedó en el banquillo con la vista puesta en hacer descansar lo máximo posible a sus artilleros de cara al importante enfrentamiento de Copa ante el Real Betis.

Rodrigo estuvo inspiradísimo no solo con balón, sino también en ausencia de este.


El primer tramo del encuentro mostró a un Rodrigo Moreno bastante dañino entre líneas. El hispano-brasileño se ubicó a la espalda de Rakitic y siempre se ofrecía en esa ubicación para atacar la línea defensiva del FC Barcelona en conducción frontal. La jugada que da lugar al primer tanto che demuestra el actual nivel de confianza del punta valencianista. Rodrigo recogió el balón cerca de la línea del centro del campo con el conjunto azulgrana totalmente desubicado. El 19 del Valencia inició una conducción precisa que culminó con la mejor decisión y ejecución de la misma. El contragolpe finalizó con un pase al espacio de Rodrigo para Gameiro que este definió perfecto adelantando al conjunto de Marcelino. Con un Valencia severamente sometido tras los diez primeros minutos a un dominio de pelota local, el factor del contragolpe con un conductor a un nivel de confianza como Rodrgio fue devastador. El Valencia demostró en diez minutos que podía dar coletazos de aquel equipo que se hizo grande la temporada pasada por medio del contragolpe.

El segundo tanto del Valencia, que también llegó al contragolpe, empujó al conjunto de Ernesto Valverde a forzar la máquina para reducir distancias en el marcador antes del descanso. Sin embargo, el conjunto de Marcelino continuó demostrando que podía hacer mucho daño a los locales saliendo a la contra. Rodrigo estuvo inspiradísimo no solo con balón, sino en ausencia de este también. Sus movimientos permitieron siempre salidas a la contra claras, teniendo que asumir él la labor de finalización de algunas sin suerte para hacer el tercero. El entendimiento del 19 valencianista con sus compañeros fue muy elevado. La movilidad de Gameiro otorga gran protagonismo a Rodrigo a la hora de generar la jugada y, en ocasiones, finalizarla. El francés y el hispano-brasileño responden a un perfil bastante similar. Con Santi Mina la cosa cambia. El gallego es un jugador mucho más gregario y con menos dudas a la hora de definir la jugada. Con él sobre el campo es cuando Rodrigo Moreno asume los galones de presentar mayor movilidad y hacer que los balones le lleguen a Mina lo más limpios posible.

El culmen de la presente recuperación del jugador del Valencia ha sido su encuentro en el Camp Nou ante el FC Barcelona.


Pese a la genial actuación que Rodrigo Moreno cerró en el campo del líder, Marcelino lo sustituyó en el último cuarto de hora del encuentro, seguramente pensando en darle algo de descanso de cara a las semanas que se le vienen encima al equipo. La confianza y el nivel de juego que Rodrigo mostró ante el FC Barcelona tiene su origen en la importancia del tanto de la victoria marcado en Balaídos y la remontada copera ante el Getafe con un triplete goleador del 19 valencianista. Esos dos resultados cambiaron la cara a un equipo que llegaba en una profunda depresión de resultados, no así de rendimiento general, como reconoció Marcelino en numerosas ocasiones. Rodrigo no se quitó una gran losa de encima con esos tantos, pero sí le permitieron afrontar las siguientes citas con la confianza de saberse nuevamente decisivo para los suyos. Su normalidad en las buenas es reflejada también en las rachas negativas, de ahí que estas no se alarguen demasiado.  

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