La fe de Wu Lei

Cada liga tiene sus particularidades. Las culturas futbolísticas existen y cada país las representa a través de sus competiciones nacionales. Así pues, cada una ha generado una serie de estímulos y necesidades a las que hay que adaptarse para sobrevivir y triunfar en ellas. Desde la hornada de jóvenes entrenadores de la Bundesliga o la vieja guardia de la Premier League -a la que se le han sumado entrenadores de procedencias futbolísticas muy diversas-, hasta La Liga, donde conviven paradigmas antagónicos y existe una riqueza de propuestas enorme. A su vez, cada fichaje debe adaptarse, en primer lugar, a un entrenador y a su ecosistema, y en un segundo lugar, al contexto futbolístico nacional. Una vez, Monchi dijo que “no hay malos fichajes, sino malos rendimientos”. Y es que en un movimiento hay que tener en cuenta múltiples factores: la persona, el entorno, la ambición de las dos partes, el lugar de residencia… del frío del norte al calor del sur.

El Espanyol desafió lo establecido al fichar a Wu Lei. En un escenario en el que el capital asiático motiva los movimientos hacia Oriente de muchos futbolistas europeos y brasileños, el delantero chino ha viajado en rumbo contrario. Parecía que tarde o temprano algún club del viejo continente apostaría por él, habiendo superado el centenar de goles en la liga china y siendo una figura clave de una selección en fase ascendente. Wu Lei, en un proceso de transgresión cultural, dinamitó todos los aspectos comentados.

Wu Lei destaca por atacar los espacios en los movimientos sin balón.


Tras la lesión de Piatti ante el Rayo Vallecano, el chino mostró algunas de sus características. Y la sensación que dejó es que, sin ser un delantero centro clásico, tiene un sentido del gol especial. Los movimientos sin balón y la anticipación provocan que esté siempre cerca de la zona de finalización. Le caen los balones -los busca, en realidad- y ataca muy bien los espacios. Ante la defensa de tres centrales del Rayo, repercutió entre carrilero y central exterior para amenazar en profundidad. No es un regateador, pero desequilibra, y el fin del camino siempre es la portería. El Espanyol culminó una gran segunda mitad en la que mejoró las posesiones, a causa de una mayor rapidez al recuperar el balón tras perderlo y haciéndolo siempre en campo contrario. Wu Lei fue un estímulo positivo para el Espanyol. Fue carácter y reiteración. Además, es un atacante que se adecua a las debilidades de los catalanes. Los de Rubi sufren en los carriles exteriores, pese a la mejoría de Rosales en los últimos partidos. Ni laterales ni extremos han conseguido aportar un porcentaje similar de generación respecto al que se consuma por el carril central.

Las posibilidades de la plantilla y la necesidad de tocar nuevas teclas han obligado a Rubi a plantear nuevos horizontes. El 4-3-3 de inicio de temporada, con Marc Roca como eje, ha variado en ocasiones a un 4-4-2. Inevitablemente con matices, Óscar Melendo es una de las claves de la mutación. Ya sea como interior o en banda, el Espanyol mejora su circulación y técnicamente consigue girarse recibiendo entre líneas. Caso opuesto al de Sergi Darder, que necesita ver el fútbol de cara. Ambos interiores podrían verse potenciados si Rubi decide atacar con dos delanteros como Borja Iglesias y Facundo Ferreyra, un delantero de área que también puede jugar de espaldas a la portería. El gol es el bien más preciado y la situación actual de la parte media y baja de La Liga augura uno de los descensos más competidos de las últimas temporadas. Por este motivo, jugar con el ‘Panda’ y la nueva incorporación presentaría nuevos escenarios, pese a que Leo Baptistao ya formara parte -como punta- de la dupla con Iglesias. En una situación límite, con la necesidad de ganar, ambos delanteros coincidieron en el campo con Wu Lei. Y quizás no fuese algo únicamente circunstancial.

Wu Lei ha acabado con el dogma del jugador asiático en poco más de una hora de juego. El atacante chino está preparado, pese a todos los condicionantes intrínsecos, para ser parte del ‘Espanyol postcrisis’. La racha de malos resultados y la falta de profundidad de plantilla crearon dudas en Cornellà, pero Wu Lei quiere reconstruir la idea de Rubi a partir de la fe.

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