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Mata y Charles para romper el espejo

En Ipurua se enfrentaban dos de los equipos más compactos, correosos y competitivos de la Liga Española. Dos conjuntos que honran tal competición a partir del aprovechamiento máximo de sus limitadas plantillas en cuanto a nivel neto línea por línea y del estudio de la pizarra como método para rendir semana a semana por los complicados campos de esta Liga Santander. En una posición cómoda en la clasificación con la que afrontar la recta final de la temporada con cierta tranquilidad, ambos salieron al césped con la confianza y convicción necesaria para imponer su ritmo.

El partido estuvo marcado por la igualdad jugada a jugada a partir de unos dibujos simétricos.

 

El resultado final de empate a dos goles puso justicia a un duelo muy parejo que puso a ambos conjuntos frente al espejo. Aunque el Getafe tuvo el dominio de la situación durante más tiempo que su rival, siendo superior durante la primera hora de partido, a los puntos finalmente el Eibar terminó por igualar la contienda e incluso mostrarse con más recursos para terminar llevándose los tres puntos. En definitiva, ambos equipos tuvieron siempre dificultad para superar al contrario, en base a unos esquemas 4-4-2 simétricos que emparejaron hombre por hombre a sus líneas y que pocas veces permitían saltarse lo establecido desde lo individual. Tanto José Luis Mendilibar como Pepe Bordalás trataron de respetar su personalidad, pero ciertamente su rival se encontraba con naturalidad con mecanismos efectivos para neutralizar el avance contrario para que ni Asier Riesgo ni David Soria terminaran por tener mucho trabajo.

Y mientras se esperaba un plus de creatividad de piezas como Orellana o Cucurella para ir inclinando la balanza hacia el cuadro local, apareció un enrachado Jaime Mata. El ‘7′ azulón fue el primer foco de luz que se salió de lo establecido para agitar la defensa contraria, abrir espacios y amenazar al portero rival. Tanto a nivel de juego con una movilidad que se echaba en falta para que el sistema de Bordalás perdiera rigidez como a nivel de remate con una definición exquisita, marcó la diferencia como para que su equipo se pusiera dos tantos arriba. Fuera de ahí, la ausencia por decisión técnica de Portillo y la baja de larga duración de Amath Ndiaye poco margen dejaban al técnico alicantino para remover su ataque.

Primero Mata y después Charles fueron capaces de escaparse del entramado táctico vigente sobre el verde.


Pero el Eibar en casa siempre termina compitiendo.
Mendilibar dio entrada a Gonzalo Escalante y redobló la apuesta subiendo la presión y dificultando la salida del Getafe, que además perdió a Mata, que ya no tuvo aire para seguir siendo la referencia de su juego. El conjunto armero comenzó a tocar el balón en campo contrario, a moverlo de banda a banda y a cargar el área con decisión y frecuencia. Tanto, que terminó apareciendo Charles Dias. El brasileño sumó otros dos goles a su cuenta que ya suma doce, teniendo por delante en la tabla de máximos goleadores ya solo a los culés Luis Suárez y Leo Messi. Un recurso al que agarrarse Mendilibar para continuar con otra temporada cargada de solvencia en la que solo queda pendiente un salto en el rendimiento fuera de su estadio.

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