El milagro de Bordalás

El Getafe es, ahora mismo, equipo de Liga de Campeones. Que en un fútbol cada vez más elitista sucedan episodios como este, es maravilloso. El conjunto dirigido -si dirigir es suficiente- por José Bordalás está bordando el fútbol, ese palabro que cada uno lo usa como le interesa y según convenga. Subrayo esto porque analizar al Getafe es analizar a un conjunto que juega bien, que tiene un plan marcado y es capaz de llevarlo a cabo jornada sí y jornada también. No hay mayor test que el Getafe en nuestra liga, equipo que descubre las costuras, llevando siempre el partido donde el rival no quiere. Pepe Bordalás es, sin duda, el entrenador en lo que va de Liga y su equipo uno de los que mejor juega al fútbol.

Jugar bien al fútbol no solo es “jugar bonito”, hacer jugadas. Va mucho más allá. Jugar bien al fútbol es tener un control total sobre las muchas facetas que se desarrollan a lo largo de un encuentro, dominar las áreas y, sobre todo, ser capaz de imponer tu guion sobre el del rival. Al final este deporte va de relatos, aunque se decida por goles, y hacer valer el tuyo es el mayor de los elogios. Es lo que hace este Getafe, que juega fiel a su 4-4-2, con unos automatismos trabajadísimos y unos roles que parecen encajar a la perfección con cada uno de sus integrantes. Pero, ¿cómo juega el Geta? ¿Dónde están las claves?

“Si defiendes bien parece que no juegas bien y nada más lejos de la realidad “
José Bordalás.

Desde que llegase a primera división hace año y medio, el proyecto de Bordalás se ha basado por los mismos principios que giran en torno a tres elementos principales: incomodar al rival en cada fase del juego, excelente lectura del partido (presión/repliegue) y automatismos con y sin balón para acercarse a la portería rival bajo mínimos. Han cambiado algunos nombres, pero el esqueleto sigue siendo el mismo. Djené, Antunes, Damián Suárez en el eje. Arambarri y Maksimovic en el segundo escalón y la doble punta, el éxito de Bordalás, con Molina, Jaime Mata y Ángel Rodríguez.

Para empezar el análisis lanzo la premisa que lo condiciona todo. El Getafe es el equipo más incómodo, el que más embrutece los partidos. Sus interrupciones son siempre inteligentes (17,4 faltas por partido, líderes en ese aspecto) y raramente conceden situaciones ventajosas a balón parado. Bordalás prepara distintos partidos dentro del mismo, siempre desde el 4-4-2 pero con distintos comportamientos en sus hombres. Se tiene la sensación de que el Getafe es un equipo eminentemente defensivo, es decir, que repliega y espera. Pero esto no es así. Son el octavo equipo que más acciones defensivas realiza en campo rival (27% del total) por el 22% del Sevilla de Machín, considerado un equipo ofensivo. Estos datos no pretenden encauzar a ningún equipo bajo ninguna etiqueta, sencillamente señalar comportamientos defensivos.

Gráfico vía @futbolavanzado

Son la tercera mejor defensa de la competición liguera (22), solo superados por Atlético de Madrid y Valencia. ¿Por qué? La doble punta es el inicio del entramado defensivo del Getafe, con constantes ayudas en todas las zonas del terreno de juego para así lograr superioridades constantes. El 2×2 a la pareja de centrales contrarios continúa con un marcaje férreo en los primeros escalones del ataque rival. La velocidad y la capacidad de corrección de Djené Dakonam en el eje hacen posible que el Getafe adelante mucho su línea defensiva. Si el balón va al costado -lo que quiere el Getafe- hay constantes 2×1 al rival. Es el equipo que más intercepciones realiza de La Liga (12,4), precisamente por ir poniendo trincheras por todo el verde, como un campo de minas en el que el rival tiene muy difícil salir indemne.

A la gente se le llena la boca hablando de estilos de juego y luego ves los partidos y ni el propio Barcelona juega como el de Cruyff. Estamos en un momento distinto en el fútbol y los equipos se van adaptando.

El Getafe basa su superioridad en una activación mental tremenda y porque los de Bordalás ganan prácticamente todos los duelos individuales. Es a partir de pequeños esfuerzos individuales sostenidos por la pizarra que les permite ser superiores y, casi tan importante, sentirse como tal y bajo cualquier contexto. El Getafe deforma al rival, que siempre muestra su peor cara, porque los azulones llevan el partido hacia unos derroteros para los que no están preparados.

¿Qué pasa cuando tienen la pelota? El Getafe es un equipo que actúa simple. No entiendo la gente que ve en este adjetivo una connotación negativa en un equipo de fútbol, pues ser simple significa tener claros los pasos a seguir, tener un plan y saber ejecutarlo. Es el equipo de La Liga que menos regatea (8,3 por partido), lejos de los casi 14 del Rayo o los 12 del Huesca. En su once tipo, Bordalás no dispone de ningún regateador, porque no lo necesita. Su juego se basa en el balón en largo y Jorge Molina. A partir de Vitorino Antunes desde el sector izquierdo o con Mauro Arambarri desde el centro, el Getafe hace uso de su buen envío directo para nutrir a un Jorge Molina cada vez más atinado, más sabio y, por ende, con mejor conocimiento del juego. Sus recepciones son siempre el pistoletazo de salida del ataque del Getafe que, tanto por fuera con los laterales o los volantes, como por dentro con el doble pivote, logra atacar de forma estructurada, pues sus ataques no precisan de una creación elaborada. Atacan directo a la yugular.

Su delantera que suma 25 goles entre Mata, Molina y Ángel es el gran valedor de todo lo explicado anteriormente, pues nada se sostendría si no fuera por estos tres jugadores. Sus movimientos sin balón le dan siempre una salida, en largo o en corto, para que sus intercepciones no sean solo acciones defensivas, sino la primera piedra del ataque. Mata, que debutaba en Primera División tras salirse en la categoría de plata, ya suma 10 tantos y no solo eso, sino que su abanico de movimientos le permiten a Jorge Molina, icono del Geta, seguir haciendo lo que hace. Siempre estirando al equipo y dándole esa profundidad que por sistema no tiene, Mata se ha hecho un hueco en el esquema de Bordalás y, además, cada vez tiene más complicidad con Molina.

El Getafe es, incomprensiblemente, uno de los equipos más estigmatizados de La Liga. A pesar de todo. Bordalás ha obrado el milagro porque, pase lo que pase, este equipo juega y compite como los mejores. En un momento en el que se debate todo, en el que el estilo es siempre objeto arrojadizo por parte de unos y otros, Bordalás ha construido un equipo que parece vivir ajeno a todo este ruido mediático.

El técnico azulón ha logrado conectar a todos los jugadores bajo un mismo patrón, como si siempre hubieran jugado así, sin fisuras. Y todos y cada uno de ellos encajan a la perfección, como si hubieran estado esperando toda su vida para jugar ahí, como si el fútbol fuera esto. Y quizás para ellos lo es. Respetemos al Getafe, uno de los mejores equipos de La Liga.

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