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Virtual igualdad entre Levante y Real Madrid

El Real Madrid continúa su periplo irregular durante este 2019 en el que alterna partidos de alto nivel futbolístico y emocional (Wanda Metropolitano) con otros en los que, sin mostrar un gran juego, mantiene su jerarquía sobre el césped (Amsterdam Arena), e incluso desconexiones competitivas que le alejan (casi) definitivamente de los títulos (Santiago Bernabéu contra el Girona). En esta ocasión visitó el estadio Ciutat de València al que llegó a doce puntos del líder, el FC Barcelona, que volvió a ganar con el martillo liguero Leo Messi en su bando, y que probablemente ya vaya insertando en la mente de los blancos que este campeonato tampoco será para ellos. Si fue así, desde luego se notó, pues salió al césped sin la frescura ni la intensidad que exige el equipo de Paco López a la hora del envite frente a ellos. Y es que el Levante sí lo puso todo sobre el campo, aunque no le sirviera para llevarse ni un solo punto.

El Levante demostró un funcionamiento coral que estuvo cerca de ser certificado frente a Courtois por Roger Martí y José Luis Morales.


El conjunto granota inició con su ya habitual 5-3-2 en el que las parejas formadas por José Campaña y Rubén Rochina en el centro del campo y José Luis Morales y Roger Martí en punta son capitales para el funcionamiento del equipo. El de Santiago Solari, por su parte, contó con las piezas más utilizadas por el técnico argentino, pero en esta ocasión tampoco se mostró como un equipo compacto ni armónico. La circulación de pelota fue lenta y previsible, centrándose las miradas principalmente en un Toni Kroos al que se le vio muy rígido en su posición de interior izquierdo, incapaz de darle ritmo a la jugada y desasistido al no ver a su izquierda a Marcelo ni a su espalda a Sergio Ramos. En esta tesitura, fue Luka Modric el que retrasaba unos metros su posición en pos de dinamizar el juego, vaciando la zona de mediapunta y dificultando, en consecuencia, elevar la posesión a campo contrario, donde Lucas Vázquez estuvo impreciso y sin mordiente y Vinícius Junior aceleraba las jugadas pero sin un poso táctico detrás al que dar sentido, siendo el jugador con más disparos de su equipo (5), pero una vez más sin la frialdad y precisión necesaria para superar al arquero.

El Levante, por su parte, sí entendió mejor el uso del balón. Sumaba mucha gente en torno al mismo, con los carrileros proyectándose con frecuencia y energía y unos delanteros participativos en el apoyo, activos en la recepción y rápidos en el desmarque, principalmente hacia fuera. En bloque, estrecharon bien sus líneas y apoyaron con continuidad al trío de centrocampistas. Campaña desde el mediocentro ordenaba el esquema y Rochina desde el interior derecho iba y venía con eficiencia y puntualidad, siendo el primero en el sacrificio defensivo y el más agudo a la hora de rajar en vertical, con conducción y pase, la medular blanca. Por su parte, Roger martirizó a un inseguro Nacho y fue un incordio constante para el Madrid tanto en generación de espacios como en la definición, llegando a marcar un buen gol en una jugada automatizada entre Morales y el ariete valenciano y tirando dos balones más a la madera hasta sumar 6 disparos en total.

Un Madrid escaso en talento se vio impotente para superar el ordenado entramado táctico de Paco López.


En el cómputo global, el Real Madrid dejó la sensación de estar falto de calidad para superar según qué retos que se le plantean en la Liga Española, y que se volvieron a repetir en este partido del domingo. Se vienen tres partidos (dos contra el FC Barcelona y el de vuelta de los octavos de final de la Champions League contra el Ajax en el Bernabéu) que dirimirán sus aspiraciones en las tres competiciones. Para afrontarlo, además de la recuperación emocional que en teoría pareciera haber recuperado el equipo, al menos con respecto a las últimas semanas de 2018, Solari necesita recuperar talento perdido. Marcelo, Isco, Asensio y Bale, cuatro piezas que han sido fundamentales en los éxitos deportivos de esta plantilla en los últimos años, y que pasan a agrupar un volumen de calidad tremenda, están ocupando una posición muy residual en el proyecto del técnico argentino en la capital, y probablemente no se lo pueda permitir a la hora de repartirse el lote final. Reactivar al menos a dos de ellos parece condición necesaria para elevar el techo de este equipo a un nivel que no deje por insuficiente el esfuerzo de otros compañeros que los recuerdan y requieren para mostrar un nivel más acorde con esta plantilla.

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