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El rol de Óscar Rodríguez

En el fútbol, como en la vida, es difícil saber qué va a pasar mañana. Se puede tener una suposición, aunque es complicado predecir lo que va a ocurrir. Sin embargo, en la historia de los buenos futbolistas siempre existe una especie de plot twist, sobre todo a inicios de su carrera. Como en la de Óscar Rodríguez, quien después de no ser tan tomado en cuenta en las primeras cinco jornadas, consigue su primera titularidad –en Primera– en la sexta ante el Barcelona y logra debutar con gol. A partir de ahí, no ha perdido el puesto en el once inicial en La Liga.

En la primera parte de la temporada sufre para ganar en confianza, aunque no tanto por la adaptación de pasar de Segunda B a Primera, sino por el plan de juego de Pellegrino para su Leganés. Jugando desde la izquierda, ya sea dentro de un 4-4-2 o un 5-4-1, Óscar tenía que recortar hacia adentro, tanto con balón, para utilizar su buen golpeo y lanzar ataques, como sin él, para posicionar su cuerpo hacia el espacio.

Sin embargo, Pellegrino decidiría cambiar el sistema y ajustaría su plan de juego, dándole más importancia al rol de Óscar Rodríguez, dentro del 5-3-2 como interior derecho, ya que el futbolista español, por características, encaja más en contextos donde la posesión está más dividida, que en una idea más conservadora, como se evidenciaría –por ejemplo– en la jornada 7 contra el Betis en el Benito Villamarín.

A partir del cambio de sistema tiene más claro su rol y además participa de manera más constante. Se posiciona como interior en la banda de su pie natural con la idea de que no pierda el tiempo que puede desperdiciar en la izquierda al tener que recortar hacia adentro para acomodarse, así que ataca zonas en el pasillo exterior (zona de extremo) cuando tiene oportunidad. Por eso mismo, la mayor parte de los desplazamientos de En-Nesyri hacia afuera son con dirección a la banda izquierda, para dejarle ese sector a Óscar y que así pueda generar superioridad numérica con su carrilero (Nyom o Juanfran).

El sistema con tres centrales y tres centrocampistas le ha permitido sacar a relucir su mejor versión.


Ahora bien, ¿por qué Óscar pisa más zonas de extremo que Vesga, siendo ambos interiores en la banda de su pie natural? Tiene una simple explicación: su golpeo de balón. Y además, puede ser una opción de pase tras un envío directo de alguna pieza del conjunto pepinero, sobre todo luego de una jugada a balón parado rival. Sin embargo, dentro de la idea de los centros laterales en el equipo de Pellegrino, le conviene más, tanto al técnico como al futbolista, que cargue el área, por esa intención de tener cuatro posibles receptores en ese sector.

Además, tiene más desplazamientos que Vesga para fijar a espaldas del medio rival. Mikel es una opción que invita a pensar un poco más en el pase diagonal para el mediocentro posicional (Recio o Rubén Pérez) mientras que el canterano del Madrid, sobre todo cuando En-Nesyri se mueve hacia la banda –porque le da espacio–, interioriza su posición y ataca la zona del “10”. A partir de ahí consigue acelerar la acción, ya sea para buscar la espalda de la defensa rival, abrir al lado débil con uno de sus carrileros o también probar el disparo a puerta.

Asimismo, está teniendo un rol muy importante sin balón, porque así lo exige el plan que busca y quiere Pellegrino para su Leganés. Su posicionamiento cambia durante el encuetro debido a que entiende que debe ubicarse prácticamente al lado del mediocentro posicional. La intención es mantener las líneas compactas, moviéndose con sincronización hacia el pasillo donde el rival tiene el esférico.

Dentro de esta orquesta en fase defensiva, el bloque del Leganés se mueve sin darle tanta importancia al lado débil. Si el balón se encuentra en el sector derecho, se posiciona en la banda –marcando al lateral o al carrilero rival– para apoyar al carrilero de su equipo. Mientras que, si el esférico está en el costado izquierdo, se ubica en la mitad del ancho del campo.

Su inteligencia táctica le permite ser un centrocampista muy completo.


No es un futbolista con una capacidad técnica para robar, pero su inteligencia táctica para saber dónde ubicarse le permite apoyar en la recuperación del balón. Además, todavía no cumple el rol de motor de equipo, sino que es más una pieza que apoya para terminar las jugadas, ya sea a través de su conducción, pase o golpeo. Y a partir del cambio de sistema de Pellegrino, termina potenciando sus características en la estructura del Leganés. Todavía debe mejorar ciertos detalles, pero es muy joven y su margen de progresión es elevado. Y lo está dejando claro en su primera temporada en La Liga.

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