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Piqué sigue a lo suyo

El Fútbol Club Barcelona volvió a hacerse con un Clásico en el Santiago Bernabéu. Al contrario que en el encuentro de vuelta de Copa del Rey, el equipo dirigido por Ernesto Valverde fue amo y señor del partido, quedándose incluso corto el resultado final (0-1). El conjunto culé demostró que hay equipo más allá de Leo Messi, y tuvo varios nombres propios que destacaron por encima del resto, entre los que se encuentran Ivan Rakitic, Arthur Melo, y el central Gerard Piqué.

El central diestro está demostrando que se encuentra ya en su madurez futbolística a sus 32 años, ejerciendo de líder tanto en el vestuario como en la zaga. Su carrera está repleta de éxitos y, pese a ser ninguneado en muchas ocasiones y señalado en otras, Piqué es un central de leyenda. Lo está demostrando, de nuevo, ahora. Siendo clave en un Barça renqueante, sumando minutos de muchísima calidad en momentos importantes, dándole al equipo un plus competitivo de altísimo nivel.

Se consagra a su nivel más alto tras un breve bache.


Hubo un periplo breve en el que le costaba estar a la altura de su propio estatus, y Gerard Piqué estaba siendo dejado de lado de la élite de los centrales. Craso error. Le daban por muerto ya, y está demostrando a base de jerarquía, liderazgo y contundencia su nivel real. Parece haber recuperado esa chispa defensiva y ese puntito de velocidad que siempre ha tenido. El catalán ha vuelto a las andadas como más le gusta: ganando y siendo protagonista.

Fue absolutamente sublime su actuación en el Bernabéu en el Clásico liguero. Enseñó todas sus virtudes en el mejor escenario posible: contundencia al corte, salida de balón infalible, dueño y señor del área propia y mucho más. Desquició a los atacantes madridistas en las pocas acciones de peligro real de los locales, y evitó que muchas de las demás se convirtieran en jugadas de peligro.

En área propia el azulgrana demostró ser probablemente el mejor del mundo en los últimos 10 o 15 años, mostrando una fiabilidad difícilmente igualable por ningún otro central. Despejó 14 balones, bloqueó tres disparos y ganó los duelos aéreos que tuvo. No es nada nuevo, puesto que gana 4,7 duelos aéreos por partido (datos de La Liga). Una pared. Pero claro, si a eso se le suma su capacidad para salir tras robo o para romper líneas de presión con pases cortos o largos, la cosa mejora.

Su ya famoso desplazamiento en largo es más preciso que abundante, por cuestiones obvias de estilo de juego. Sin embargo, se le ve muy seguro también últimamente con el pase raso para acelerar el juego, es decir, los pases no fáciles. Golpea bien el balón para que este llegue en perfecto estado al compañero y así poder acelerar la jugada ya desde otra línea.

Con Lenglet o Umtiti a su lado, el resultado es similar.


Otra de las cosas que está demostrando Gerard Piqué es que independientemente de quién le acompañe, su nivel se basa en él mismo. Juegue Lenglet o Umtiti a su lado, el central catalán es el líder de la zaga y es el que marca el ritmo. Sus actuaciones generan confianza a sus compañeros y eso permite que el nivel defensivo del equipo no varíe mucho en función del central zurdo.

Está claro que es un apoyo fundamental para su compañero de zaga, puesto que el nivel de Piqué contagia al resto. Y lo ha agradecido mucho Lenglet en esta época sin Umtiti. El catalán ofrece ese plus de competitividad que necesita un club grande en momentos importantes, pero sobre todo, a lo largo del año. No es un central boomerang que aparece y desaparece, siempre está ahí, al pie del cañón. Y aunque le hubiese encantado marcar gol en el Clásico, su actuación fue redonda, y Piqué sigue a lo suyo.

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