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El ímpetu del dragón dio caza a la loba

Lo que apuntaba a una de las eliminatorias menos atractivas de la ronda de octavos de final de la Liga de Campeones se convirtió, gracias al resultado en la ida y a la igualdad de ambos conjuntos, en una de las más interesantes en la vuelta. Porto FC y AS Roma quedaron citados en Do Dragao para dilucidar cuál de los dos conjuntos se metería dentro del cupo de los mejores ocho clubes de Europa. El conjunto portugués llegaba después de haber perdido el liderato de la competición doméstica tras muchas jornadas consecutivas ocupando la primera plaza. Su derrota ante el Benfica provocó su caída al segundo puesto. Por su parte, los romanos tampoco llegaban en su mejor momento, ni mucho menos. El puesto de Di Francesco dependía, casi al 90%, del pase o no a la siguiente ronda en el feudo portuense. La mala marcha en la Serie A dejaba la esperanza de la afición romana en una Champions donde el año anterior se llegó a semifinales.

Di Francesco puso en liza sobre el verde de Do Dragao un once para contener las ansias de remontada del Porto FC. N’Zonzi y De Rossi formaron un doble pivote muy posicional y atrás se defendió con tres centrales: Manolas, Juan Jesús y Marcano. La presión de un conjunto portugués que alineó a Marega y Corona que no estuvieron en Roma, provocó muchas dudas en un conjunto romano que presentó muchas imprecisiones al inicio. La intensidad, fluidez y combatividad del Porto FC encerró al conjunto de la loba en su área. Cada vez que los visitantes trataban de salir o calmar la sangría de ocasiones que los portugueses estaban disfrutando se encontraban con un déficit de jugadores en la medular. Solo dos por cuatro de un Porto FC que formó en 4-4-2. En esos primeros coletazos del partido se pudo ver cómo la sociedad por la izquierda entre Telles y Corona iba a ser muy prolífica. Telles se proyectaba mucho por banda y el mexicano Corona ganaba constantemente posiciones interiores. Karsdorp y Manolas nunca tuvieron claro quién debía marcar a Corona en cada acción y esa indecisión fue aprovechada por el mexicano, que llegó muy suelto a situaciones de peligro.

Casillas vivía sin apuros y, paulatinamente, se mascaba cada vez más el gol local sobre una Roma que, a las dudas de comienzo del encuentro por su situación general, se le sumaba un primer tramo de partido titubeante. Así pues, los dragones tuvieron su recompensa a falta de cuatro minutos para que se cumpliera la primera media hora de encuentro. Marega, delantero voluntarioso y eficaz a partes iguales, saltó a la presión sobre una salida en conducción de Manolas. El punta del Porto robó el balón y Corona gestionó la jugada hasta que de nuevo Marega ganó línea de fondo, culminando la jugada con un pase de la muerte delicioso para que Soares marcara a placer. El plan inicial había salido como lo esperado para un Porto que, en ese momento, estaba en los cuartos de final. Sin embargo, la Roma, pese al escaso acercamiento que estaba protagonizando sobre el área de Iker Casillas, aprovechó un error de Militao, que cometió penalti sobre Perotti. El central local ya había cometido un pequeño fallo minutos antes y terminó mordiendo el anzuelo sobre un buen recorte del jugador argentino dentro del área. De Rossi se enfrentó a Casillas, pero el resultado no fue como en aquella lejana Eurocopa 2008. El capitán romano engañó el meta español, hizo el empate y justo antes del descanso tuvo que abandonar el campo por lesión, dejando su plaza a Pellegrini.

El VAR intervino por primera vez en una prórroga de la Liga de Campeones.


El segundo tiempo estuvo marcado, de nuevo, por la búsqueda del gol por parte de los dragones. La Roma decidió aguantar aún más habiendo conseguido el empate desde los once metros. El Porto seguía llegando de forma clara y tras una ocasión que se fue arriba por centímetros y otra que sacó Olsen, llegó el tanto del 2-1 que equilibraba las fuerzas. Otra nueva pérdida en salida de la Roma volvió a costarles demasiado cara. Corona amagó a Karsdorp y se fabricó el espacio para centrar con su pierna buena hacia el segundo palo. Allí apareció un hombre omnipresente en casi todas las facetas del juego blanquiazul. Marega atacó con el alma al segundo palo y convirtió su sexto gol en la presente Champions League. Después de colocar un 2-1 que forzaba la prórroga, el Porto FC bajó un poco el ritmo. Karsdorp se marchó por Florenzi para tratar de dar algo más de profundidad por una banda derecha totalmente deshabitada en el conjunto romano. Mientras, Conceiçao dio entrada a Fernando por Soares y a Brahimi por Corona.

El argelino fue un soplo de aire fresco para los portugueses desde ese momento hasta el final de los 90 minutos. Brahimi no tuvo una posición fija y se movió como enganche por todo el flanco atacante, arrojando muchas dudas hacia el cuadro italiano. Así pues, Di Francesco tuvo que realizar una nueva sustitución por lesión. Marcano, ex del Porto FC, se marchó y entró en el campo Cristante. Ese cambió fue más que un hombre por hombre, ya que la Roma cambió de sistema. Se pasó a defender con cuatro hombres con un doble pivote formado por Cristante y N’Zonzi. Kolarov y Florenzi ocuparon los laterales, así como Manolas y Juan Jesús el centro de la defensa. Pellegrini pasó a desempeñar una posición más adelantada y Perotti y Zaniolo por banda. El cambio táctico no le propició mayor punch ofensivo a una Roma que agonizaba por forzar la prórroga, mientras que el Porto FC hacía méritos por evitar ese añadido. Los esfuerzos locales por eludir el alargue se quedaron en nada, ya que el 2-1 se mantuvo al final de los 90 minutos reglamentarios y el encuentro se marchó a la prórroga.

El puesto de Di Francesco dependía, sobre todo, del pase a cuartos de final de la Roma.


El primer tiempo de la prórroga nos dejó la tercera sustitución por lesión en la Roma
. Pellegrini, que entró por lesión de De Rossi, tuvo que retirarse dando entrada a Patrik Schick. El checo se colocó en la banda derecha y Zaniolo como mediapunta. Así las cosas, Marega, el mejor jugador del encuentro, tuvo en sus botas convertirse en el héroe de la noche y ser el verdugo del entrenador de la Roma si hubiera atinado hacia portería un gran centro de Telles desde la izquierda. El punta del Porto FC le ganó la partida a Juan Jesús con un gran reverso. Mientras tanto, los romanos buscaron resistir y competir, pero sin generar peligro, buscando alargar todo lo que se podía el encuentro. Sin embargo, el conjunto romano daba para lo que daba y no logró aguantar hasta la fatídica tanda de penaltis que ya planeaba sobre el pesar de todos los asistentes a Do Dragao. El VAR intervino por primera vez en una prórroga de la Liga de Campeones para asestar una puñalada de justicia al conjunto de un Di Francesco que vio cómo la tecnología en el arbitraje le propinaba la estocada definitiva señalando un claro -e infantil- penalti de Florenzi por agarrón dentro del área.

Telles asumió la grandísima responsabilidad del golpeo y batió a Olsen con un remate preciso a la derecha de este, cuando el sueco se había lanzado al lado de seguridad del brasileño. Do Dragao saltó por los aires bramando júbilo, pese a que aún le restaban cinco minutos al tiempo añadido. Los de Conceiçao gestionaron de forma correcta esos instantes finales pese a la emotividad del momento. La Roma se partió y se echó de forma indiscriminada hacia el ataque. Demasiado tarde. El Porto FC pudo sentenciar al contragolpe, pero prefirió contemporizar y dejar que el tiempo pasara para certificar su clasificación a los cuartos de final. Los portugueses remontaron un 2-1 en contra en Roma y se unen a Manchester United, Ajax de Ámsterdam y Tottenham (los dos primeros también remontaron sus encuentros de ida) en la ronda de cuartos de final.

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