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La ilusión de Jesé Rodríguez

Quién hubiera dicho que Jesé Rodríguez iba a ser uno de los nombres de la segunda vuelta de LaLiga. Nadie, probablemente. Pero, en el Betis, está volviendo a sonreír. Desde su llegada, ha ido mejorando sus actuaciones. Los béticos han ganado en peligrosidad ofensiva y la verticalidad del equipo también se ha visto mejorada con el canario. Y, además, su mejor versión ha vuelto con el gol que logró ante el Celta. Era su asignatura pendiente y ha vuelto a aprobarla.

Sin embargo, con Setién está demostrando que toda ilusión es abstracta. De hecho, puede tratarse de un mago en el césped. Porque no se incorporó al Betis para otra cosa que no fuera hacer goles. Aunque no lo haga con el rol de delantero que se vendió en un primer momento. Precisamente, ante el Celta, se corroboró que el técnico cántabro ha encontrado en Jesé a un futbolista que puede hacer cosas sorprendentes. No es un delantero ni un falso nueve. Pero desempeña ambos roles como uno solo.

Jesé Rodríguez se ha convertido en el complemento perfecto de Giovani Lo Celso. Actúa de falso nueve y de delantero, amenazando al rival con infinitos movimientos desbordantes.


Antes de desgranar el trabajo que lleva a cabo con Setién, hay que recordar lo que precede al Jesé de hoy. Partía, en su estreno en la élite, como un extremo veloz y prolífico. En el Real Madrid destacaba su arrancada tras recibir, su facilidad para encarar y penetrar en la defensa rival y su potencia física. Sin embargo, ya no es ese jugador que orbita por la banda. Ahora hablamos de un jugador completo, pero que sigue atesorando una buena dosis de peligro. Ante el Celta, Setién le ubicó, aparentemente, en la punta de la lanza de ataque. No obstante, no anduvo solo, puesto que Lo Celso ejerció de falso nueve también. Jesé, sin embargo, apuntaló la última línea del equipo. Con sus movimientos constantes hacia atrás para arrastrar a la línea defensiva logró abrir huecos entre los jugadores defensivos celestes. De hecho, así llegó su primera gran ocasión. Un retroceso para arrastrar a la zaga celtista y una buena recuperación le permitieron recibir en el vacío que dejaron ciertos contrarios. Encaró con paciencia y, al encontrar un espacio, disparó con contundencia y velocidad. Ese es el Jesé que ha llegado al Betis.

Pero sus cualidades le permiten actuar de una forma muy polivalente en el esquema bético. Con los dos carrileros —largos, que llegan hasta la línea de fondo e incluso se estrechan para dirigirse hacia la meta— y Lo Celso, Canales y William para controlar el ritmo del encuentro. Jesé se siente más liberado en el dibujo bético, al ser su zona de influencia muy ancha. Ante el Celta se dejó caer hacia la banda izquierda en bastantes ocasiones, otorgando a Lo Celso un rol más directo en la delantera y ocupando un carril infrautilizado por la alineación de Francis, lateral diestro por naturaleza. Quizá fue una decisión puntual, pero se vio, con ello, cómo el Betis pudo hacer bascular según placiese a los de Setién a su rival. De hecho, Jesé pudo arrancar desde la banda izquierda bastante liberado, tras los movimientos de Lo Celso que arrastraban a los centrales gallegos.

Como colofón, su rol también le permite provocar mucho peligro directo. Encajaría en el rol de falso nueve, ya que sus movimientos permiten al Betis desorganizar las líneas rivales durante la fase ofensiva. No obstante, también hablamos de un futbolista al que le gusta encarar cuando posee el balón. Y probar al portero en busca del gol. En este sentido, la omnipresencia de Lo Celso y Canales en el campo rival permite al canario poder centrarse, en la transición ofensiva, de encontrar una buena posición en el césped para recibir. Es así como logra crear la incertidumbre en los jugadores del equipo rival. Su presencia delante de la zaga, una vez recupera el Betis el balón, genera una superioridad numérica en otras zonas del campo, producto de la amenaza que es Jesé.

La revolución encabezada por el canario permite a Setién modificar su esquema sin abandonar su planteamiento. Y podría conseguir evadir las intenciones rivales gracias a su polivalencia.


En síntesis, Setién puede estar contento con su fichaje invernal. Con Jesé, el cántabro ha ganado desborde, penetración, amplitud, amenaza y gol. La llegada del canario al equipo ha permitido una revolución y una modificación del esquema bético. Su buena complementación con Lo Celso permite también que el equipo dirija los ataques en función de la zona en la que logre, gracias al delantero, una superioridad numérica que utilizar a su favor. Y es que Jesé se ha convertido en una figura clave para el Betis. Ni falso nueve ni delantero. Es un ilusionista que ha llegado para hacer magia con su fútbol.

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