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La Juventus sonríe con Cristiano Ronaldo

La Juventus de Turín retomó ayer en su casa el camino que tenía marcado desde inicio de temporada que desean pueda llevarle a conquistar la ansiada Copa de Europa. Aunque en el partido de ida se vio superado por una media hora final primorosa de su rival, tuvo fases de balón en campo contrario y de dominio posicional que, aunque infructífero, le sirvió a Massimiliano Allegri para elaborar un plan que le permitiera ocupar el campo de forma que no hubiera otra opción que el contexto le fuera de cara. Si en Madrid el encuentro fue parejo y competido, en Italia solo un equipo supo cómo actuar.

A nivel de sensaciones, Allegri y su Juventus consiguieron darle la vuelta a la eliminatoria desde el pitido inicial.


El técnico italiano propuso un sistema que le permitió dominar el espacio. Fue consciente de lo lejos que estuvo Cristiano Ronaldo de Jan Oblak en el Wanda Metropolitano, algo que le alejó de la victoria. Y de que para remontar la eliminatoria, colocar al portugués dentro del área se antojaba fundamental, y a la vez un arma muy jugosa con la que acular a los defensores primero y al sistema rojiblanco en completo después contra su propia portería. Para ello, subió sus líneas más de lo habitual en un equipo como la Juventus y en general en una eliminatoria de este calibre, con los centrales de los flancos de la línea de tres llegando con frecuencia a conducir en campo contrario. Esta arriesgada medida se vio muy favorecida por una gran activación a la hora de recuperar el balón tras pérdida, con piezas específicas como Blaise Matuidi como principales encargados. Así, los bianconeri se situaron con comodidad en campo rival desde donde insistieron en el centro lateral como método para buscar el gol. Con Mario Mandzukic incomodando las intervenciones de Godín y Giménez, Cristiano consiguió incidir en esta fase y anotar dos goles procedentes de envíos al área. Envíos que no solo procedían de los carrileros, sino que todo integrante del cuadro local que encontrara el espacio necesario no dudaba en nutrir a la doble punta que se fue formando conforme avanzaban los minutos.

Mención especial en el partido de ayer para Miralem Pjanic. Allegri lo ubicó una vez más como eje del dibujo, y le cuidó con una amplio abanico de opciones de pase. Bien nutrido por la línea de tres centrales que iniciaba la posesión, podía después apoyarse en Can o Chiellini a los lados, en Matuidi o Bernardeschi por delante, e incluso con los puntas o los carrileros a través del pase largo. Fue el futbolista con más pases durante el partido con un total de 83, y a través de ellos, muchos además en campo contrario, la Juventus adquirió continuidad en el juego y jerarquía con balón. De la aceleración se encargó un ex jugador de la Fiorentina. Federico Bernardeschi jugó en diagonal a la derecha de Pjanic y fue indetectable para la defensa rojiblanca. Entre mediocentro, lateral y central el mediapunta italiano encontró tiempo y espacio para recibir y desbordar, a través del pase y la conducción, hacia fuera y hacia dentro, relacionándose bien tanto con sus compañeros como con lo que pedía el encuentro en cada momento. Un puñal cuyas heridas no dejaron de sangrar hasta que se pitó el final de la eliminatoria.

Pjanic, Bernardeschi y Cristiano no tuvieron réplica individual en el Atlético de Madrid.


El Atlético de Madrid, por su parte, no tuvo respuestas
. Ni colectivas ni individuales. Aunque ciertamente Oblak no realizó intervenciones de mérito, también lo es que en ningún momento tuvo la sensación el cuadro español de poder escapar de la presión rival con continuidad, de aglutinar jugadores en torno al balón en campo contrario, y mucho menos de dar facilidades a un muy perdido Antoine Griezmann que no pudo participar ni de la gestión ni de un remate que fue prácticamente inexistente. Los laterales no se proyectaban, Saúl volvió a sufrir en la posición de mediocentro, y Diego Simeone desde el banquillo tampoco encontró soluciones. Solo Álvaro Morata consiguió alguna recepción entre líneas desde la que el equipo pudiera crecer, pero no encontró las ayudas que sí recibió Cristiano Ronaldo, que al igual que el delantero español tuvo relevancia a la hora de jugar fuera del área pero cuyos movimientos fueron mucho mejor compensados por sus compañeros y que contribuyeron a su vez a un nuevo hat-trick del portugués en su competición fetiche, que ya le espera en cuartos de final.

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