Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Partidos

Klopp desnudó al Bayern

Cuatro de cuatro. La Premier League ha vuelto a introducir a cuatro equipos en la ronda de cuartos de final de la Liga de Campeones. Después de la machada del Manchester United, la confirmación del Tottenham y la goleada del Manchester City; el Liverpool debía imponerse al Bayern de Múnich en Baviera. Y lo hizo con muchos argumentos. Un inspiradísimo Mané y un Klopp que interpretó el encuentro siempre de forma correcta fueron los destacados en el Allianz Arena. El senegalés hizo el primer gol y lideró a los suyos en ataque en una primera mitad pobre ofensivamente e hizo el tercero para confirmar la clasificación. Klopp generó siempre un contexto favorable. El Liverpool controló el partido de principio a fin, exhibiendo el dominio de varios registros de juego, siendo un equipo que practicó un fútbol que no fue exactamente el que lo encumbró la pasada campaña en Europa.

El 0-0 de la ida disputada en Anfield dejaba un escenario complicado para el conjunto alemán, ya que un gol inglés ponía muy cuesta arriba la eliminatoria. Quizá, ese empate sin goles del encuentro en Liverpool motivó la salida, excesivamente calculadora, del conjunto dirigido por Kovac. Los bávaros presentaron dos cambios con respecto al anterior encuentro en Liga de Campeones: Ribéry entró por Coman y Rafinha por el sancionado Kimmich. Sin duda, el lateral derecho alemán fue una baja muy sensible por todo lo que aporta en el centro del campo y en sus continuas acometidas por banda. La intención bávara fue contemporizar e ir aclimatando el encuentro a un ritmo muy bajo. Siempre se intentaba sacar el balón desde atrás con cierto criterio, pero sin tomar ningún tipo de riesgo en el pase que favoreciera la contundente contra del Liverpool.

Klopp esperó, interpretó, leyó y se adaptó al partido para cerrar una actuación portentosa desde el banquillo.


El conjunto dirigido por el ex técnico del Borussia Dortmund, rival contemporáneo del Bayern de Múnich, introdujo dos variantes también con respecto a la ida. Van Dijk regresó al centro de la defensa y Keita se quedó en el banquillo por el experimentado Milner. El Liverpool, con más argumentos que su rival para esperar y adaptarse a cómo planteara el encuentro Kovac, pronto se dio cuenta de que debía asumir riesgos a la hora de presionar para intentar forzar un robo y la consiguiente salida rápida. Sin embargo, esta situación no se produjo, más por desacierto a la hora de montar el contragolpe que por ausencia de robos. El partido dibujaba un guion planísimo, motivado por la languidez en intensidad del Bayern. Solo una convulsión haría reaccionar al encuentro y esta se dio en forma de gol para los hombres de Klopp. La jugada más simple del fútbol gestó un gol de bellísima factura de un jugador a un nivel de forma digno de mención. Mané controló acariciando una pelota precisa desde la zaga. Cuando frenó y se vio rodeado de defensas y de un Neuer fuera de zona quebró hacia el lado más incierto y resolvió con su pierna zurda, asestando un golpe de efecto al encuentro.

El gol del Mané reclamaba una reacción inmediata del Bayern, un cambio de actitud repentino que no se produjo de forma sorpresiva. El conjunto bávaro trataba de llegar arriba, siempre saliendo con el balón jugado. Se buscaba a Ribéry por banda para que asentara al equipo en campo rival, pero la escasa inspiración de James entre líneas y la falta de apoyo repetida de los dos mediocentros españoles en ataque impidió que el conjunto local asediara a los ingleses. El Bayern lleva implícito en su nombre e historia la palabra apisonadora, sobre todo cuando el resultado le está dando la espalda de forma tan clara. Pero este Bayern no asedió, ni siquiera se puede decir que atacara o sacara el carácter necesario para ello. Quizá la baja de Kimmich fue más importante de lo que en un principio se pensaba: se echó de menos su profundidad por banda, su capacidad para llevar al equipo a campo rival. La ausencia de ataque quedó “paliada” cuando antes del descanso la esperanza sobrevoló el Allianz Arena con un gol en propia portería de Matip. Y solo sobrevoló porque esa esperanza tardó en irse lo que el Liverpool quiso.

El partido dibujó un guion planísimo, motivado por la languidez en intensidad del Bayern.


Los de Klopp, observando la pobre actitud de su rival, saltaron al campo con la firmeza de quien se sabe superior, aunque fuera únicamente por convicción. Sin embargo, esa superioridad no solo era a nivel de actitud, sino que el Liverpool demostró que es mejor equipo que el Bayern con todo merecimiento. Dominó en todo momento el conjunto de las islas británicas pese a que el Bayern, por momentos, monopolizase el control del esférico. Control de balón no es igual que control de encuentro. El Liverpool supo cuándo subir una marcha en su presión y dañó constantemente a un Bayern que iba viendo cómo, paulatinamente, el Liverpool rozaba con la yema de los dedos la sentencia. Fue Van Dijk, a la salida de un saque de esquina, quien puso el segundo tanto red de la noche, confirmando además su actual nivel de forma, aquel que le permite estar considerado entre uno de los centrales más destacados del viejo continente.

El 1-2 no enrabietó a los alemanes, o al menos no lo mostraron sobre el verde. Más que rabia, los pobres ataques que protagonizaron tras el gol del central neerlandés estuvieron marcados por la timidez del que ha abandonado ese arcaico estigma que coloreaba a los conjuntos alemanes años atrás. El Liverpool tenía ante sí la posibilidad de matar, y no la desaprovechó. Salah puso con música un pase medido para que Mané, uno de los jugadores de más corta estatura sobre el terreno de juego, tuviese la posibilidad de anotar de cabeza sus segundo tanto de la noche. El egipcio, tras varios desaciertos en los últimos metros, solo necesitó un pase para ser trascendente en el encuentro. Klopp esperó, interpretó, leyó y se adaptó al partido para cerrar una actuación portentosa desde el banquillo. Como en el 81, el Liverpool pasó de ronda ante el Bayern, pero esta vez fue después de una exhibición en Baviera.

¿Algo que añadir?