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Recordando a Isco Alarcón

Francisco Alarcón alcanzó la consideración de crack mundial tras la conclusión de la Champions League 2016-2017, con el Real Madrid goleando por 4 goles a 1 a la Juventus de Turín de Massimiliano Allegri, Dani Alves o Gianluigi Buffon. Zinedine Zidane, el actual y por entonces técnico blanco, propuso durante los últimos meses de competición un sistema que hizo funcionar al equipo a un nivel altísimo y, particularmente, ayudó al mediapunta malagueño a desplegar su mejor fútbol. Coronando como vértice superior el rombo en el centro del campo que dibujó Zizou, sumó a su nivel técnico superior un rendimiento físico y una influencia plena en el desarrollo táctico de los partidos que le colocaron como una de las piezas referentes del fútbol mundial. Actualmente, casi dos años después, la historia para él ha cambiado radicalmente. O al menos así estaba ocurriendo hasta ahora, hasta el regreso de Zidane al banquillo.

En dos años, la imagen de Isco en su equipo y en el fútbol internacional ha perdido brillo.

 

La apuesta de Florentino Pérez por Santiago Solari para reflotar su proyecto 2018-2019 tras la corta y poco satisfactoria etapa de Julen Lopetegui al mando, ha traído importantes readaptaciones del equipo y la plantilla a la temporada y a la competición. El entrenador argentino se ha mantenido siempre fiel a sus principios, que han venido a ser una preponderancia por el orden táctico, el sacrificio defensivo y la reducción de errores al mínimo. En virtud a estos preceptos, el desempeño del grupo se fue vulgarizando a la vez que, en definitiva, perdía nivel. El emprobrecimiento del juego interior, sorprendente en una plantilla copada por varios de los mejores centrocampistas del planeta, junto a la pérdida de ritmo en la circulación y de automatismos que impidieran que el juego quedase plano, fueron las principales taras a las que sometió Solari a su equipo en su objetivo de buscar la victoria a través de la simplificación. Este plan se llevó por delante además a buena parte del talento del que disponía, pues jugadores como Marcelo, Bale, Isco, Ceballos o Asensio se vieron relegados por otros más combativos como Reguilón, Valverde o Lucas Vázquez. Una pérdida que el sistema nunca estuvo cerca de poder compensar.

El caso de Isco puede ser especialmente gravoso pues, a excepción de Benzema, en los partidos de Solari siempre ha dado la sensación de faltar creatividad entre líneas a partir de la cual iniciar el desequilibrio. Con un Toni Kroos muy gris a su izquierda, solo Luka Modric ha demostrado capacidad para cubrir el campo que le pedía Solari y además poder avanzar metros durante las jugadas, algo que difícilmente ha hecho con continuidad dado el poco apoyo táctico que recibía el croata. Con las bandas a pie natural (Lucas en derecha y Bale en izquierda en muchas ocasiones) y con socios habituales como Marcelo o Isco fuera del discurso, el actual Balón de Oro vio cómo su esfuerzo físico y mental resultaba insuficiente para dar fluidez y filo a la circulación en campo contrario. La causa oficialmente nunca ha sido resuelta, aunque la relación personal con el entrenador, un nivel medio bajo en sus oportunidades y una sensación de poco compromiso para recuperar su estatus seguro que han sido factores relevantes para tal situación.

La llegada de Zidane puede reactivar a Isco y replantear su rol en el futuro Real Madrid.

 

Actualmente, su futuro de blanco es una incógnita. Aunque, claro, la vuelta de Zidane supone un nuevo escenario por su relación previa con el jugador. El proyecto del gigante blanco tiene que sufrir una profunda revisión para saber primero a qué se quiere jugar y cómo se quiere competir y después con qué jugadores afrontar este nuevo reto. En principio, Isco debe poder tener hueco en el plan. Por edad (26) todavía debe tener dentro muchos de los mejores partidos de su carrera, su talento está fuera de toda duda y su capacidad para marcar la diferencia ya ha sido contrastada temporadas atrás. Su papel en el centro del campo madridista puede ser variado en virtud a sus características, pudiendo pincharse en tres cuartos de campo para dominar la zona entre líneas o incluso encargarse de otras funciones más retrasadas como la salida de balón o la gestión de los primeros pases. De su actitud y de la hoja de ruta que tracen Florentino Pérez y Zinedine Zidane dependerán su futuro inmediato. El de uno de los jugadores españoles más talentosos de la actualidad.

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