El dulce fluir de las águilas de Hütter

Frankfurt, la quinta ciudad en población de toda Alemania, está de moda. No es capital de la región de Hesse, pese a sí ser su centro industrial y metropolitano, pero posee un centro neurálgico que, actualmente, está dando que hablar. El Commerzbank-Arena es el feudo del Eintracht de Frankfurt, equipo que no ha tenido la importancia que podría caber imaginar por la incidencia, tanto social como demográfica, de donde se ubica. Tan solo una Bundesliga figura en las vitrinas del club hessiano y hacía 30 años que no conseguía levantar un entorchado de cierta importancia a nivel doméstico. Lo hizo el año pasado venciendo en la final de la DFB Pokal al Bayern de Múnich. El autor de esa obra, Niko Kovac, ahora está en Baviera. Sin embargo, su sucesor, Adi Hütter, ha sabido ser continuista con la línea que llevó al equipo al éxito la temporada pasada. Son buenos tiempos para las águilas que ven como a orillas del río Meno se vuelve a respirar optimismo.

Después de 26 jornadas ligueras de las 34 que forman el campeonato doméstico germano, el Eintracht de Frankfurt se ubica en una muy meritoria quinta posición. A pesar de estar un escalón por debajo de los puestos que marcan la clasificación para Champions League, la lucha está enormemente abierta por esos puestos. Dos puestos (tercero y cuarto) están en disposición de variar desde el punto actual hasta el final de la temporada. RB Leipzig, Borussia Mönchengladbach, Bayer Leverkusen, Wolfsburgo y el propio Eintracht de Frankfurt opositan a ser dos de los equipos que acompañen a Bayern de Múnich y Borussia Dortmund a la Liga de Campeones. Por añadidura, el conjunto de las águilas ha progresado hasta la ronda de cuartos de final de la Europa League sin perder ningún partido en toda la competición hasta la fecha y habiendo dejado por el camino a equipos como el Inter de Milán, el Olympique deMarsella finalista del año pasado, la Lazio y el Shakhtar Donetsk. La principal decepción de la actual campaña llegó en la DFB Pokal, donde el conjunto de Hütter cayó en primera ronda y no pudo defender su título por mucho tiempo.

La temporada actual del Eintracht de Frankfurt se explica empezando por el acierto en la contratación de un sustituto en el banquillo que proporcionara cierta continuidad a lo que su predecesor había instaurado con éxito y termina incidiendo sobre un plantel que mezcla jugadores experimentados, pero de cierta juventud, con talentos incipientes que ya comienzan a atraer miradas jugosas desde fuera. El papel de Adi Hütter ha sido fundamental para que el proyecto continuara en línea ascendente. El técnico austriaco, nacido en un pequeño municipio (Hohenems) al este de Austria y con multitud de influencias tanto alemanas como suizas y tirolesas, pasó toda su carrera como jugador en su país natal, llegando a levantar varios  títulos con el SV Austria Salzburgo, que luego pasaría a manos de la empresa Red Bull. Comenzó a formarse como técnico en las categorías inferiores del RB Salzburgo, una de las canteras con más fama actualmente en Europa a nivel de formación de futbolistas. Su desempeño le presentó la oportunidad de salir, profesionalmente, por primera vez de su tierra rumbo a Suiza.

Regresar a la Champions League es ahora el título más jugoso que pueden obtener a orillas del Melo.


El Young Boys quería poner en entredicho la tiranía del Basilea, el cual llevaba ocho campeonatos consecutivos. A los mandos del club de Berna, Hütter logró su objetivo y la temporada pasada levantó la Superliga Suiza, título que los capitalinos no se adjudicaban desde la temporada 1985/1986. Ese gran desempeño y el haber salido campeón de dos ligas en su corta carrera como entrenador le valió para cambiar el río Aare por el Melo de Frankfurt. Tendente a un sistema 4-4-2 de mucho equilibrio en su etapa en Suiza, Adi Hütter no tuvo reparos en cambiar el esquema que le había dado éxitos anteriores para adaptarse, con matices, a su nueva plantilla. La decisión un pudo ser más acertada, aunque en un principio asumiera con cierta cautela la decisión de formar con tres centrales y dos carrileros. Las primeras jornadas de la presente edición de Bundesliga el equipo se alineó en un 4-2-3-1 y, en ocasiones, 4-5-1. Los negativos resultados del comienzo de la campaña convencieron a Hütter de regresar al sistema que Kovac había utilizado en la campaña anterior, entonces las águilas remontaron el vuelo hasta instalarse en la zona de influencia europea.

Hütter, además de haber gestionado bien sus decisiones técnico-tácticas, se encontró un bloque hecho, de cierta madurez y juventud y con una calidad bastante llamativa. Makoto Hasebe como jugador de transcendencia en la plantilla y de un compromiso palmario y Sebastian Rode como conductor de juego y aporte de trabajo en la medular son piezas fundamentales para el técnico austriaco. A ello hay que sumarle, además de un gran elenco de jugadores que están mostrando una versión superior a la esperada y a contrataciones muy acertadas, al entramado serbio que posee el conjunto de Hesse. Kostic, Gacinovic, Rebic y Jovic son la representación serbia del equipo y casi el 40% de la selección del país balcánico. Los cuatro están siendo clave en el rendimiento del equipo, teniendo a Ante Rebic como uno de los jugadores más peligrosos e incisivos de todo el plantel. Kostic parece haber encontrado su sitio definitivo como carrilero por la izquierda, después de varios años prometiendo como estrella incipiente del fútbol balcánico. Gacinovic, campeón del mundo sub20 con Serbia en 2015 (mayor logro futbolístico del país) y de Europa sub19 en 2013, puede actuar en cualquier puesto del ataque, lo que le otorga enormes posibilidades para entrar en el once.

“Podemos llamarnos un equipo superior”.
Adi Hütter


Pese a todo lo comentado, un factor que está marcando la temporada es el nivel goleador del equipo, el cual ha mejorado. Esas cifras en crecimiento responden, sobre todo, al nombre de Luka Jovic. El jugador serbio de origen bosnio se ha destapado como uno de los grandes goleadores del viejo continente. Con un gran abanico de soluciones para terminar la jugada con el balón al fondo de la portería, el serbio está atrayendo miradas indiscretas con sus números goleadores. Un total de 22 tantos en 36 partidos acumula con algunas semanas aún por delante de competición. El punta balcánico, junto a los demás integrantes de la plantilla, han paliado un éxodo lógico de jugadores puntales después de la gran temporada pasada. Las águilas tuvieron que dejar salir a hombres importantes como Wolf, Mascarell o Boateng; además de su entrenador anterior. Casi todo ello para reforzar a rivales en su propia competición.

La temporada no ha terminado y poder llegar al final de la forma en la que se llegó hace un año es complicado. Sin embargo, el proyecto se ha visto impulsado en base a esa DFB Pokal que el club consiguió, habiéndose encaramado a los puestos europeos y cuajando una temporada destacada en numerosos aspectos. Regresar a la Champions League es ahora el título más jugoso que pueden obtener a orillas del Melo. Una competición que aún guarda el recuerdo de cuando el club hessiano se coló en la final y estuvo a un partido de besar la gloria europea. Ese recuerdo aún se refleja en las cristalinas aguas del Melo. Unas aguas que la temporada que viene esperan reflejar a su gente camino del Commerzbank-Arena a escuchar una sinfonía con fecha de caducidad.

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