La temporada de Rubén Peña

En el fútbol, como en la vida, se suele poner la lupa en aquello que nos hace gracia, aquello que nos enfada o nos consterna, pero pocas veces detenemos nuestra mirada en las personas que trabajan en silencio y tienen en la rutina su libro de estilo. En Ipurua son metódicos, tozudos con su idea de juego. Y en ese organismo maravilloso que es el Eibar, en donde cada pieza está donde debería, brilla Rubén Peña, jugador capital esta temporada en el conjunto armero que se ha afianzado en la posición de lateral derecho siendo uno de los nombres propios en esta posición en lo que va de Liga.

Jugar de lateral en el Eibar debe ser muy fácil. Esto no es minusvalorar el trabajo de Peña, sino ponerle contexto. No hay técnico en la Liga que le de más facilidades y que se fije más en el juego exterior que José Luis Mendilibar. El Eibar, asentado en su ya patrimonial 4-4-2, es un equipo trabajadísimo, en el que tanto los volantes como los laterales mezclan alturas y posiciones distintas para sacar ventajas constantes. Para ello es vital que quien ocupe los laterales sean futbolistas veloces, con llegada permanente hasta línea de fondo, buen pie y una gran lectura defensiva. Todo esto es Rubén Peña.

Lo cierto es que la vida futbolística solo le había enseñado una cara de la moneda. El pasado curso era el tercer jugador con menos minutos de la plantilla y, cuando jugaba, lo hacía como volante.Si algo nos está enseñando este curso es que la fe es el motor que mueve el fútbol, sino que se lo digan a Sergio Canales o Jaime Mata. La salida de Ander Capa en el pasado mercado veraniego le abrió las puertas de la titularidad y ahora hablamos de uno de los nombres propios en este curso, por relevancia dentro del sistema e impacto individual dentro de lo colectivo.

La trascendencia ofensiva de Rubén Peña en el Eibar de Mendilibar es excepcional.


Para hacernos una idea de la temporada que está realizando el abulense, da más pases claves por partido (1,5) que Jordi Alba (1,3) y los mismos que Dani Carvajal. Todo ello habiendo disputado todos los partidos excepto uno que se perdió por sanción. A nivel numérico la temporada de Peña está siendo excepcional, no tanto por su aportación directa en los goles del Eibar (ha participado en 2 tantos) sino por su ascendencia ofensiva en el aparato de Mendilibar. Peña le permite al conjunto vasco hacer “la acordeón”, como un órgano que se abre y se cierra, es decir, su presencia en banda, siempre con buen timing, hace que los pases del doble pivote (Jordán, Diop) encuentren siempre un receptor limpio, porque el trabajo previo del equipo es, sencillamente, excelente. Hay mucho, muchísimo de José Luis Mendilibar en la temporada de Rubén Peña.

Una de las grandes claves en el buen hacer de Peña está siendo el tándem formado con Fabián Orellana, el volante chileno que, sin lugar a dudas, es el jugador con más calidad en el Eibar, el que pone ese puntito de magia necesario para romper los esquemas en cualquier momento del partido. Orellana, jugador indómito, de porte anárquico y sangre caliente, ha sabido adaptarse a un rol en banda derecha que muchos creían (me incluyo) que, quizás, no iba a sacar con nota. Pero Mendilibar, de nuevo, tenía razón. Los movimientos del chileno son siempre coherentes con un Rubén Peña que, por su pasado como delantero, puede romper por el carril central cuando Orellana decide recibir en banda, fijar al latera y atraer la atención del mediocentro rival. Es ahí cuando Peña muestra su abanico de opciones, que no solo se limita al recorrido incesante de la banda, sino también a una lectura del espacio ofensivo que lo convierten en un jugador muy permeable, muy peligroso.

Mapa de calor de Rubén Peña(vía Sofascore)


Otro dato que ilustra el temporadón del ahora lateral del Eibar es ver que es el jugador con mayor % de participación en campo contrario, con un 15,54. Los únicos laterales que logran tal cosa son Jesús Navas, Damián Suárez y Hugo Mallo. En el caso del Eibar, que es el equipo que más centros hace por partido en La Liga, tener a un jugador que ejemplifique tan bien el plan de juego de su técnico, es oro. A sus 27 años, Rubén Peña está llamando a la puerta de equipos con poso en Copa de Europa, porque hay pocos jugadores que percutan tanto y tan bien, que empujen tanto al rival y que tengan este oficio de quien ha sido segundo punta o extremo. Mientras dure, Mendilibar seguirá alimentándolo, porque hacerlo es tener más opciones de ganar.

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