Aceptación y tiempo

La selección española comenzó en Mestalla y ante Noruega el camino clasificatorio hacia una nueva Eurocopa, certamen que no se pierde desde la celebrada en Dinamarca en 1992. El optimismo y el interés no son dos aspectos clave en este inicio de fase clasificatoria. Un nuevo reinicio de proyecto después del tercer fiasco consecutivo no ayuda. Sin embargo, si algo tienen los inicios es ilusión. Desde una butaca alta en el templo valencianista, durante el encuentro ante Noruega, pude escuchar una frase que no se me quita de la cabeza: “¿Ves a Busquets, hijo? Así es como tienes que jugar”. Me llamó la atención la sencillez para formular algo que esconde tras de sí tantísima dificultad, y que nos hace ver relativamente fácil lo difícil. Así como una gran mayoría de personas ven factible ver triunfar a una selección que cerró, hace escasos 7 años, su ciclo más triunfal en su historia. Para que esa ilusión de este nuevo comienzo haga efecto nos debemos sincerar con nosotros mismos y admitir que la generación de futbolistas que disfrutamos años atrás fue como una alineación de todos y cada uno de los planetas del sistema solar: se da una vez y da gracias de haber estado presente.

Solo de esta manera podremos reiniciar y ver el combinado nacional con ojos sinceros. Luis Enrique está en un proceso de pruebas. El seleccionador ha optado por basar sus listas, en gran medida, en la meritocracia y el buen estado de forma de los futbolistas antes que en la formación de un bloque fijo. Esta forma de redactar la lista está generando ciertas críticas, como todo, lo bueno es que el técnico mantiene sus ideas férreas. Argumentativamente tiene mucha lógica este sistema. Estamos encuadrados en una fase de clasificación con dos plazas directas para la Euro 2020 y sin ninguna selección de primer nivel en el grupo. La relativa facilidad de los encuentros está siendo utilizada como banco de pruebas para Lucho, confiando en que la clasificación se conseguirá sin mucho problema. Pese al fiasco del nuevo invento de la FIFA –la Liga de las Naciones– los números están dando la razón al combinado de Luis Enrique, el cual ha sido acusado de falta de gol en algunas ocasiones; en 7 partidos disputados –cinco oficiales y dos amistosos– el conjunto español ha anotado 19 tantos y recibido 9. Los números reflejan más un pequeño problema defensivo que realizador.

Una de las debilidades claras de este combinado español se encuentra en el centro de la defensa.

 

El sistema de juego de la selección española en estos siete encuentros disputados de su nueva etapa es claro: 4-3-3. Luis Enrique ha trasladado a España el sistema con el que triunfó en el FC Barcelona. Sin embargo, no se trata de un sistema de juego fijo, ni mucho menos. En los escasos siete encuentros disputados, donde solo dos de ellos eran amistosos, el entrenador asturiano ha realizado numerosas probaturas con el fin de ir obteniendo tanto información individual de jugadores como del comportamiento como bloque con distintas alineaciones. Sin irnos más lejos, en el encuentro disputado ante Noruega en Mestalla, la alineación inicial era difícil de dibujar sobre el papel. Comenzado el encuentro se confirmó que Luis Enrique realizó pruebas jugando con tres centrales, donde Busquets quedaba encuadrado como tercer central, con absoluta libertad para la ordenación del centro de la defensa.

Y es que ese partido que se ganó ante Noruega plasmó perfectamente, por tramos, la idea de juego de Luis Enrique: no en cuanto a sistema, que es totalmente flexible, pero sí en cuanto a estilo de juego. Dos laterales muy largos, con muchísimo recorrido y que en campo rival completaran una línea de cuatro centrocampistas junto a un “doble pivote” o pareja de interiores. Estos dos centrocampistas serán los encargados de triangular y llevar hasta la portería rival el juego español por cada perfil del ataque con la asociación entre estos mismos, los laterales largos y los dos “extremos”. Entrecomillamos lo de “extremos” porque estos dos jugadores tienen libertad, y casi la obligación, de caer hacia zonas interiores para liberar las subidas de los laterales del yugo de los homónimos rivales, arrastrados por el movimiento interior.

Así sucedió ante Noruega. Parejo y Ceballos combinaron constantemente, sobre todo en la primera parte, con sus laterales. Tanto Navas como Alba tuvieron carril libre hasta línea de fondo por la tendencia hacia dentro de Asensio y Rodrigo, los dos “extremos”, que se llevaban todo el rato a sus marcadores. Además, de esta forma se activaba el juego interior notablemente con dos jugadores con gran entendimiento del juego entre líneas, pero con diferentes características como Asensio, más centrocampista, y Rodrigo, con más gol. En este entramado táctico que estamos desgranando nos falta comentar la función del punta que, en este caso comentado, cayó sobre Álvaro Morata. Luis Enrique declaró al término del encuentro ante Noruega que había sido el mejor partido de Morata con la selección. Aunque el delantero del Atlético de Madrid no había visto puerta, todos los movimientos y acciones con balón presentaron una gran riqueza táctica para el plan de Luis Enrique.

La meritocracia y el buen estado de forma se han convertido en aspectos clave para Luis Enrique.

 

La primera parte ante Noruega demuestra, sobradamente, a lo que aspira jugar España. Sin embargo, esta selección aún en pruebas no puede mantener ese ritmo de juego durante los 90 minutos, y eso lo acusó ante una selección inferior como Noruega. Una de las debilidades claras de este combinado español se encuentra en el centro de la defensa. Actualmente el combinado nacional no presenta grandes nombres en esa demarcación, sin contar a Sergio Ramos. El capitán de la selección es el único defensor central de garantías, sin ser esta su mejor temporada a nivel defensivo. Así pues, cuando Luis Enrique quiso liberar a Busquets de la línea defensiva y que jugara en su posición natural en la segunda parte ante Noruega, el nivel defensivo bajó y la inseguridad creció. La ausencia de un efectivo más en el centro de la zaga generó más problemas de los esperados al conjunto español.

Por último también nos podemos detener en la ausencia de algunos jugadores que estaban siendo bastante importantes para Luis Enrique. De primeras nos podemos detener en dos: Isco y Aspas. El centrocampista del Real Madrid ha atravesado una paupérrima temporada con problemas extradeportivos y físicos que no le han permitido disputar minutos suficientes para estar en la lista, pese a que el jugador es muy del gusto del técnico asturiano. Recuperar a Isco no depende exclusivamente del seleccionador, pero tratar de reconducirle en el combinado nacional cuando comience a cambiar su situación a nivel de club es crucial para restaurar a uno de los jugadores nacionales con más magia. El caso de Aspas es distinto. El de Moaña ha atravesado algunas semanas con problemas físicos evidentes, además de deportivos a nivel de club que le pueden afectar anímicamente como es la difícil situación de su Celta. Aspas estaba siendo clave y titular en muchas ocasiones para el Lucho, por lo que de recuperar su mejor nivel su presencia está más que asegurada en el equipo.

Uno de los hombres de confianza para Luis Enrique es, sin duda, Rodrigo Moreno. El ariete del Valencia que experimentó la pasada campaña con Marcelino una explosión brutal en cuanto a goles y juego se ha ganado a pulso la presencia en el once titular de este remozado y experimental plantel del seleccionador español. La confianza del técnico en el hispano-brasileño se demostró cuando en sus primeras listas siempre lo incluyó, pese a que Rodrigo, como su equipo, no estaba atravesando su mejor momento. Además de eso, lo mantuvo como titular indiscutible. Todos los encuentros oficiales que ha disputado la España de Luis Enrique han tenido al carioca formando en el once titular, ya fuera en punta o recostado sobre la derecha. Pese a que el rendimiento del combinado español no fue el deseado en la Liga de Naciones, Rodrigo siempre convenció al técnico más por su sincronía y entendimiento con el juego que se quiere desplegar que por su rendimiento de cara a portería.

La fase probeta en la que se encuentra el proyecto nacional español está provocando que las continuas probaturas de Luis Enrique en sus listas nos dejen nombres distintos cada vez, por lo que resulta francamente complicado sacar conclusiones respecto a nombres individuales a estas alturas del proyecto. Pese a todo, otro nombre marcado en rojo para Lucho es Dani Ceballos. El centrocampista andaluz, pese a no haber encontrado su sitio en el Real Madrid con Solari, ha estado presente en todas las listas de Luis Enrique como seleccionador, siendo titular en cinco de los siete partidos. Tan solo se quedó sin jugar un solo minuto en el primer encuentro de la Liga de Naciones ante Inglaterra. Y es que las características de Ceballos son muy del gusto estilístico del míster deLa Roja. Siempre como interior y con un acompañante al lado, Ceballos ha sido el encargado de hacer jugar a un perfil de la selección en cada partido que ha disputado, habiendo cuajado buenos minutos pese a su poca actividad en el Real Madrid.

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