Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Equipos

Controlar el impulso

En los primeros días del 2018, Paco Jémez se estrenó en el banco del Las Palmas con margen suficiente para llevar a cabo su idea y el principal objetivo por el que había acabado recalando en el banquillo canario: la permanencia. La poca solidez de los proyectos precedentes había hecho cambiar de parecer a la directiva del conjunto isleño, pasando a buscar un perfil más concreto con recorrido en la categoría. Su posterior fracaso, más allá de lo extradeportivo, se fundamentaría en una plantilla carente de competitividad, un desvío que se acentuaría con la marcha de Jonathan Viera. El plan arriesgado de Jémez chocaría contra la liquidez de su plantel en la comprensión y aplicación del juego.

Más de 500 días después, el técnico canario vuelve a su Vallecas para recomponer a un equipo que, semejante a aquella Las Palmas, nunca ha vivido un momento de conexión táctica más allá de la tendencia general del sistema de tres centrales. Míchel no consiguió dotar con sentido a un conjunto de jugadores algo desequilibrado e impulsivo, pero con más equilibrios que su aventura del curso anterior. A todo esto, el técnico canario deberá enfrentarse a su nuevo reto en un contexto temporal complicado pues, a falta de diez jornadas, el buen hacer deja paso a la urgencia intranquila. En esas, Jémez es preso de emplear su esquema no como fin sino como medio para estimular el colectivo por el buen sendero. En otras palabras; su objetivo no debe ser que los futbolistas lleguen a su plan sino que su plan se adapte a las características del grupo.   

El contexto temporal obliga a Paco Jémez a plantear su plan no como fin sino como medio.


En su debut, su plantilla se liberó de la carga que vivía hasta la llegada del técnico y ofreció un ritmo extraordinario. Aun así, parte de esta actitud explosiva es inherente al plantel rayista y, de hecho, esta va a ser una de las asignaturas del técnico canario: controlar esa hiperactividad de sus jugadores, perjudicial en la toma de decisiones. Compensar la energía desbocada con la que llega el equipo al área rival con la calma y el temple para saber dominarla y aprovecharla. Aunque el rival fuera un equipo con algunas similitudes a la propuesta de Jémez y el contexto de liberación exageró una puesta en escena que se relativizará con el paso de las semanas, el estreno del canario dejó una primera imagen positiva para que el equipo enfrente sereno los próximos partidos.

Con balón, la principal carta que utilizó Jémez fueron las bandas, sobre todo la izquierda, representada por Àlex Moreno y el mejor Bebé de la temporada -casi la mitad de la posesión transitó por ese costado (49%)-. El lado derecho fue mayoritariamente el débil por la poca predisposición del lateral derecho Tito, algo que cambiará con la inclusión de Advíncula. Esta tendencia de avanzar por la banda activó las piezas más participativas en campo rival para la primera y segunda jugada, con Raúl de Tomás, Álvaro García y el interior Álvaro Medrán actuando y José Pozo y Mario Suárez esperando. De hecho, hasta siete jugadores del Rayo acabaron su posición media del partido en campo rival. Indirectamente, esta decisión de avanzar por los carriles también alejaba el esférico del pasillo central y así la peligrosidad de la pérdida, menos dañina por las buenas alternativas defensivas del Rayo y el hecho de llegar mucho al último tercio, generando pérdidas de calidad.

La inspiración individual, acompañada por un estado de confianza extraordinario, representó gran parte de la imagen ofensiva rayista.


La confianza tremebunda del colectivo rayista atropelló a un Betis superado una y otra vez por los duelos individuales, que marcaron significativamente la actividad ofensiva del equipo madrileño, habituado a concluir sus jugadas con el centro. Pero más allá del debut, Jémez debe controlar este nivel de autoestima exagerado porque no solo es contraproducente de por sí sino que también enseña menos las carencias que tuvo el grupo, algo desorientado en lo posicional. El equipo no se juntó a través del pase y vivió sobre todo de la inspiración individual. El medio del campo fue pasador pero no gestor y eso tambaleaba mucho el rigor posicional del equipo que bien hizo de acabar las jugadas y tener ese acierto de llegar al último tercio de campo para que el bloque no se desestructurara. Para Jémez deberá ser fundamental controlar este impulso que explotó extraordinariamente en el debut por el contexto pero que es un factor inherente a la mayoría de sus jugadores. El canario deberá normalizar esa condición natural.

¿Algo que añadir?