Esperar la inspiración

El gol. Ese factor tan determinante y poco paciente dentro del fútbol fue el protagonista en el derbi valenciano de cuartos de final de la Europa League. Decir que el gol es protagonista en un partido de fútbol es una redundancia en el 90% de las veces. Sin embargo, estando el Valencia de por medio se le debe hacer una mención alternativa, ya que, una vez más, el conjunto de Marcelino ha vuelto a sentenciar un partido en los minutos finales. Como esa inspiración que te llega en un examen apunto de que este te sea retirado. El Valencia vio la luz y dejó en la penumbra más absoluta a un Villarreal que veía en Europa su vía de escape moral para una situación complicadísima en la competición doméstica. El guion del encuentro encumbró a un cuadro groguet que comenzó recibiendo un gol, pero recomponiéndose de forma magistral con un Cazorla excelso. El Valencia volvió a aguantar en bloque y con las acciones salvadoras de un grandísimo Neto y supo esperar a la inspiración final. Esa que acrecienta cualquier exaltación por suceder al borde del precipicio y que deja las semifinales muy cerca de Mestalla.

Calleja optó por alinear a su equipo bajo el 4-4-2 que comenzó utilizando en su primera etapa en el conjunto castellonense a inicios de la presente campaña. Sin embargo, pronto pudimos observar el gran intercambio de posiciones y libertad de movimientos que ofrecieron sus hombres. Mientras tanto, el Valencia de Marcelino no varió su plan pese a las bajas que presentaba. En el doble pivote, Wass acompañó a Parejo por la baja de Kondogbia. Coquelin se encontraba en el banquillo recién salido de lesión, pero el entrenador asturiano decidió no arriesgar con el francés. Lo más llamativo fue ver a Facundo Roncaglia ocupar el lateral derecho. La confianza que el ex del Celta de Vigo le ha proporcionado a Marcelino hizo que el técnico che confiara en él para ocupar una demarcación que no le es muy familiar.

Así las cosas, los primeros minutos del encuentro fueron bastante inestables. Una combinación de Gayá con Guedes y una internada del luso en el área groguet acabó con un penalti algo innecesario de Cáseres. Parejo volvió a errar como en la pasada jornada liguera, pero Guedes estuvo rápido y logró cazar el rechace, convirtiendo muy temprano y colocando el partido de cara al conjunto valencianista. El golpe fue duro, sobre todo por lo que significa encajar en casa en este tipo de eliminatorias y con tan poco tiempo de encuentro. Pero el Villarreal recuperó la compostura muy rápido. Los de Calleja fueron asumiendo un protagonismo con balón que el Valencia aceptó, ya que resultaba ser el contexto de partido en el que mejor se mueve. Con un conjunto che ordenado y encerrado esperando pillar un contragolpe, Cazorla hizo cabalgar a los suyos a lomos de su tempo. El asturiano fue el encargado de asumir la dirección de juego del conjunto local y su calidad se hizo notar.

“¿Muchos goles en los últimos minutos? Deja de ser casualidad para ser virtud”
Marcelino García Toral.


Como comentamos anteriormente, el Villarreal fue muy dinámico en cuanto a los movimientos jugando casi todo el rato en campo rival. Gerrard Moreno y Fornals se mostraban en posiciones interiores, al igual que Cazorla en alguna de sus subidas. Samu se escoró hacia la derecha para trazar algunas conducciones interiores muy dañinas para la defensa che. Iborra asumió, en muchísimas ocasiones, la punta de lanza, ya que la alternativa ofensiva más explotada por el conjunto de Calleja fueron los envíos laterales, sobre todo desde la izquierda, con las llegadas de Quintillà y Mario Gaspar. El Valencia confiaba en su organización defensiva, y no es para menos, ya que es el segundo equipo menos goleado de todo el campeonato liguero. Pero la calidad en el centro del campo del Villarreal es mucha y, tras numerosos intentos y acercamientos, Iborra encontró hueco en la parte derecha de la zaga visitante, se dio la vuelta vislumbrando portería y fue tímidamente derribado por Garay dentro del área. Michael Oliver indicó un nuevo penalti, pero en esta ocasión en el área contraria. Cazorla, con el penalti del Villamarín en el recuerdo, asumió un lanzamiento que ejecutó de forma impecable y que le permitió dar rienda suelta a la rabia acumulada tras el error de Sevilla. Con el Villarreal en su cénit de juego, haciendo trabajar hasta por dos veces a Neto con mucho acierto, el encuentro se marchó al descanso.

Ese buen nivel futbolístico castellonense continuó tras el regreso de los vestuarios. Neto tuvo que salvar en dos ocasiones a los suyos con una gran parada abajo y una anticipación a un intento de vaselina de Samu Chukwueze. El nigeriano fue un auténtico quebradero de cabeza para Gayá y para toda la línea defensiva valencianista. El zurdo te enseñaba la pelota y justo en el momento preciso te la volvía a esconder saliendo indemne de la acción y superando obstáculos. Conforme corría el tiempo más parecía acercarse el gol de la remontada groguet, ya que el Valencia renunció completamente al balón en un juego tremendamente conservador que tampoco le permitía aguantar con cierta claridad las llegadas locales. Marcelino no lo vio claro desde la banda e inició un carrusel de cambios para dar un toque de atención a los suyos. El entrenador asturiano realizó los tres cambios en un intervalo de once minutos, con el riesgo que ello conllevaba anta algún contratiempo físico de última hora. Entraron Piccini, Coquelin y Cheryshev por Roncaglia, Ferran Torres y Gameiro. Wass pasó del centro del campo a la banda derecha para dejar a Coquelin compartiendo doble pivote con Parejo y Guedes pasó a la línea de ataque con Rodrigo para dejar la banda izquierda a Cheryshev. El riesgo que corrió Marcelino le salió de cara.

El Villarreal experimentó un bajón físico bastante claro, que se hacía aún más palpable conforme pasaban los minutos. Calleja también movió el banquillo, pero los jugadores de refresco no le otorgaron tanto premio como al combinado visitante. En una relación inversamente proporcional, a la vez que el rendimiento físico groguet se reducía el dominio y protagonismo de Parejo en el último tercio del encuentro se acrecentaba. Cuando Parejo entra en escena con el balón el timón del encuentro pasa a estar gobernado por el Valencia. El conjunto che acumuló alguna posesión larga tratando de agotar los minutos y firmando un empate a uno muy positivo para sus intereses. Tampoco pasó más apuros atrás y sí se los hizo pasar al contrario con varias llegadas por la derecha que no encontraron rematador y sí a un Andrés Fernández acertado a la hora de alejar el peligro de su portería.

“Quedaba un partido más y no nos hemos dado cuenta; nos falta oficio”
Javi Calleja.


Sin embargo, si el Valencia de la primera mitad de la temporada adolecía de falta de gol, en esta segunda mitad la suerte o el oportunismo no le está dando la espalda, ya que se ha aficionado a resolver partidos y eliminatorias en los últimos minutos, dejando como ejemplos partidos contra el Getafe, el Girona o el Krasnodar. La jugada del 1-2 nació de las botas de Parejo –cómo no– y finalizó en las de Wass. Cheryshev habilitó un grandioso espacio para la llegada de Gayá por banda amagando ir a por el balón y el lateral valencianista tuvo todo el tiempo del mundo para colocar un centro que parecía iba a pasar de largo. Wass olió el peligro y se dejó ver por el área con un zurdazo letal a la escuadra derecha de Andrés, que miró atónito cómo el Valencia se llevaba demasiado premio del Estadio de La Cerámica. No acabó ahí la cosa, y es que, cuando las cosas no salen de cara, la cruz es tan pesada como una losa. En un brote de orgullo, el Villarreal se echó arriba buscando la igualada y se encontró con un durísimo 1-3. Cheryshev salió con espacio por banda y enhebró un pase con compás hacia Guedes, que anotó su segundo de la noche y noqueó moralmente a un Villarreal que cosechó un resultado despiadado en el descuento.

El conjunto de Calleja, que buscaba alegrarse un poco la vida en Europa, sufrió una derrota que será difícil no empeore las sensaciones en La Liga. El Valencia de Marcelino se marchó con demasiado premio, pero este llegó por el trabajo colectivo en el que Marcelino siempre ha incidido. Una labor que se inicia desde la defensa y pasa por estar acertados de cara a gol. Eso es lo único que le faltaba al equipo a comienzos de temporada y que casi cuesta la cabeza a un actual cuerpo técnico que mantiene al equipo vivo en tres competiciones. Solo por la ausencia de un factor, pero el más determinante, ese que hace que el conjunto che tenga pie y medio en semifinales.

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