Gundogan y Delph como carencias

El Manchester City llega al momento cumbre de la temporada con opciones de ganar todos los títulos habidos y por haber, una cosa insólita en Inglaterra. La Premier League la está peleando mano a mano con el Liverpool y parece que ninguno de los dos pierde nunca. La Copa de la Liga ya la tiene en el bolsillo tras vencer al Chelsea en los penaltis. También ganó ante los blues la Community Shield en agosto, y ahora va a por la FA Cup después de clasificarse para la final deWembley ante el sorprendente Watford-. Y cómo no, la joya de la corona, la Champions League, donde ya se encuentra en cuartos de final en una eliminatoria 100% inglesa, pero que no ha empezado de la manera más Premier para el City. ¿Por qué? Pues entre muchas cosas, por las carencias que tiene el cuadro de Pep Guardiola en algunos puestos en su plantilla. Más concretamente en el lateral izquierdo y en el pivote.

Ilkay Gundogan o el eterno ‘tiene que asentarse’.


La llegada del centrocampista alemán al Manchester City en el verano de 2016 se antojaba como una de las noticias más positivas del proyecto de Guardiola en Mánchester. Su precio, unos 27 millones de euros, parecía realmente bajo para lo que Pep podía hacer con él. A priori era el centrocampista perfecto para, a las órdenes del técnico catalán, dirigir el juego de posición del equipo. Pero nada más lejos de la realidad. Es difícil explicar por qué no ha triunfado Ilkay Gundogan en el Manchester City, pero lo que es evidente es que no ha rendido ni cerca de lo que se esperaba de él.

El alemán había ilusionado en el Borussia Dortmund con sus características idóneas para jugar con Pep, pero ha sido todo un bluf. No ha terminado de encajar ni de pivote, ni de interior ni de media punta, y lógicamente no ha sido titular asentado en ningún momento. Pese a todo, ha tenido partidos realmente buenos, como la victoria en Champions ante el Barcelona . Pero el problema ha sido que han sido demasiado pocos, y sobre todo, demasiado intermitentes. Su labor más importante ha sido la de dar más equilibrio al centro del campo desde el puesto de interior, normalmente junto a Fernandinho.

Sin embargo, el alemán de origen turco ha sido principalmente lastrado por las lesiones y las recaídas. Cada vez que parecía encontrar un poco de regularidad ilusionante, caía lesionado y tenía que pasar por la enfermería. Y claro, esto genera unas carencias en él, primero, y en el equipo después. Gundogan no está ejerciendo bien ni de ayudante de Fernandinho ni de sustituto. La compleja situación de la plantilla en esa posición le mantiene como imprescindible porque perder a un jugador que «puede» actuar en esas dos posiciones no es viable, pero lo cierto es que en otros casos más normales estaría probablemente fuera de la dinámica del equipo.

Está teniendo problemas para ser ese conductor que necesita el equipo y que sí es De Bruyne. Un jugador que cree y rompa líneas. Pero es que tampoco está siendo ese jugador que te asegure fiabilidad defensiva tras pérdida. Y se ha quedado un poco a medio camino, sin saber para qué sirve de verdad en este equipo, acumulando minutos discretos entre las dos posiciones, sabiendo que no está rindiendo, pero a su vez teniendo claro que es el único sustituto de Fernandinho, y el único también para jugar a su lado sin ser tan ofensivo.

La venida a menos de Fabian Delph.


Todo el mundo alucinó con la reconversión de Fabian Delph al lateral izquierdo. Un mérito innegable para Pep Guardiola, con el que conquistó la Premier League sin despeinarse, y haciendo olvidar la lesión de Benjamin Mendy, su único lateral zurdo puro. Hizo olvidarle hasta que llegó la Champions. Muchos de sus defectos salieron a la luz pese a que el sistema y estilo de Pep los ocultaba habitualmente en liga, pero quedaron casi en anécdota por la gran temporada realizada en general.

Pero llegaron la lesión y una nueva temporada. Y también una nueva lesión de Mendy. Todo esto originó que Pep crease otro lateral izquierdo. Otros tres, mejor dicho. Laporte, Danilo y, sobre todo, Oleksandr Zinchenko. El ucraniano pasó de ser un media punta habilidoso y prometedor, a ser el nuevo experimento de Guardiola en la zaga, y con éxito. Todo funcionaba a la perfección con el trabajo de estos nuevos tres ‘zagueros zurdos’, pero para la fase final de la temporada, Zinchenko ha caído lesionado. Y la solución para el duelo inglés de cuartos no pudo ser otra que la de Delph, pese a su evidente falta de ritmo y de confianza. Y pasó lo que tenía que pasar. Pochettino leyó bien el partido y colocó a Son en derecha para dinamitar la evidente carencia defensiva de Delph. El inglés se vio desbordado en todo momento -no hay más que ver la jugada del gol donde falla en colocación, en retroceso y en el momento de entrar al balón- y quedó en evidencia en un partido importante.

Esos pocos minutos que ha tenido este curso han afectado claramente a su finura con pelota en salida de balón, a su colocación defensiva, a su confianza en general y al saber estar en una posición no natural para él. A todo ello hay que sumarle su nula aportación ofensiva, que choca con las incansables subidas de Zinchenko, de Mendy y hasta de Danilo a pierna cambiada. Se podría catalogar como el gran problema, hablando de individualidades, del City en Londres. Y es un debe demasiado grande como para contener a Son.

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