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João Félix, el Huracán de Viseu

En el año 2002, concretamente en agosto, debutaba ante el Inter de Milán un joven extremo derecho en el club de su vida, el Sporting de Lisboa portugués. Con apenas dieciocho años y mucho que demostrar, Cristiano Ronaldo daba sus primeros pasos como futbolista. En ese entonces, João Félix solo tenía tres años. Con solo unos meses de diferencia, el delantero del Benfica, rival histórico del equipo que vio nacer a Ronaldo en Lisboa, marca ya su camino de cara a seguir escribiendo una historia de éxitos, demostrando cada minuto en el campo que atesora talento, arrojo y ambición.

El jugador luso posee una habilidad más que notable para hacerse hueco con su técnica, jugando un fútbol muy fresco, repleto de movimientos eléctricos y sorpresivos, complicando la defensa al marcador de turno. Con una velocidad considerable, consigue, con su regate y su lectura del juego, crear situaciones de peligro con facilidad, jugando como punta y buscando los huecos entre los centrales. Algo a lo que añade una calidad inmensa para jugar de espaldas, abrir el juego por el exterior hacia un compañero y romper, con estos movimientos, las defensas rivales. Un gesto que acrecienta la sensación de que, a pesar de tener una gran relación con el gol, el rol de delantero centro se le queda corto y desaprovecha su capacidad para generar inquietud en una posición entre líneas, bien para crear el espacio a un compañero o bien para crear la situación propicia para lanzarse de nuevo a la caza del gol.

Control del balón excelente, juego de pies difícilmente mejorable, definición portentosa… cada habilidad que se le puede pedir a un atacante las resuelve con pericia, demostrando sus avales ante las pruebas más exigentes, ya sea en la liga nacional como en las competiciones europeas. Vital a la hora de entender el vendaval lisboeta en Europa League, adquiere cada vez más peso en el equipo en todos los ámbitos competitivos, siendo pieza fundamental, poco después de su debut con el primer equipo, para los planes de Bruno Lage. Incluso la selección de Fernando Santos espera el talento del nuevo diamante luso. Solo el futuro nos dirá si lo que vimos fue el arrebato de un genio o la visión temporal de un talento escondido, pero todo apunta a que seremos capaces de ver en él a un futbolista de época.

João Félix sigue queriendo sumar logros con un talento que ya genera conversaciones entre los mejores clubes del mundo, sabiendo que quien pague más ahora, puede ahorrárselo con creces en el futuro.

 

A una edad tan temprana, cualquier pronóstico puede ser caduco en poco tiempo, pero el nivel que está demostrando este jugador, apodado “El Huracán”, parece no errar el tiro cuando se le compara con algunos de los más grandes jugadores en la historia de Portugal, viendo la edad y la capacidad para sacar sus puntos fuertes en los ámbitos más exigentes del panorama europeo. Con la derrota reciente ante el Eintracht, solo ha conseguido acrecentar la sensación de que su nivel está muy por encima del resto de compañeros de las aguias, destacando de manera evidente en ambos partidos de la eliminatoria, a pesar del resultado negativo final.

Criado en el fútbol base del otro gigante portugués, el FC Porto, João Félix Sequeira, natural de la capital de Viseu, en el interior del país luso, va sumando adeptos entre los aficionados al fútbol internacional. Su despertar esta temporada a lomos de un Benfica mayúsculo, que ve en él un perfecto activo para potenciar el nivel del equipo y mirar al futuro en clave económica, ha marcado el momento de su explosión. Si bien Portugal y sus clubes han sido siempre expertos en sacar rendimiento a los jugadores de su cantera, parece que João Félix es la última perla que reventará récords a nivel de mercado.

Todas las miradas tienen hoy un objetivo en Portugal. João Félix sigue queriendo sumar logros con un talento que ya genera conversaciones entre los mejores clubes del mundo, sabiendo que quien pague más ahora, puede ahorrárselo con creces en el futuro. En un fútbol en el que cada vez todo va más rápido, João Félix parece haber cogido velocidad, haciendo olvidar a sus amantes, aún precavidos, lo insultante de su edad, y hace ver, con creces, lo atractivo de poder contar con su talento.

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