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Victoria sin derrota

Si la base para que el atractivo de una competición se mantenga es la competitividad, la Premier League 2018/2019 está cumpliendo con todos los aspectos clave para ser la liga más atrayente en cuanto a lucha por el título se refiere. Liverpool y Manchester City han luchado mano a mano durante toda la temporada disputándose un título doméstico crucial para ambos, el cual posee en Inglaterra un prestigio mayor que cualquier otro trofeo. Liverpool vs City es Guardiola vs Klopp. Dos equipos de autor dirigidos por dos de los mejores entrenadores del mundo. El nivel de exigencia y rendimiento es tal que el conjunto de Anfield podría quedarse sin título habiendo sufrido tan solo una derrota en toda la temporada, precisamente ante su rival por el título. Jürgen tiene en su mano conseguir la primera Premier League de la historia de un club con un peso futbolístico y social inabarcable. Pep quiere revalidar el trofeo para poder encarrilar el objetivo principal de dominar la Premier a medio plazo. Quien consiga la victoria, no dejará derrotado. Así con todo, la competición se decidía en un gran porcentaje en el derbi de Manchester entre semana, donde el City sacó su billete camino a revalidar su cuarto entorchado doméstico en los últimos ocho años.

Pese a este duelo anteriormente mencionado entre Klopp y Guardiola, el de Santpedor se jugaba gran parte de sus aspiraciones en la Premier League ante Solskjaer. El noruego optó por formar a su equipo con tres centrales y dos carrileros, además de poner en liza un centro del campo muy físico. Esta decisión estuvo supeditada a la presión que el conjunto local realizó, sobre todo en la primera media hora. Pogba, Pereira y Fred presentaron un desgaste físico importante, pero impidieron que el conjunto de Pep se acomodara con balón. Además, la defensa de tres efectivos dio vía libre para que uno de ellos se encargara de que Agüero no recibiera cómodo cuando bajara a recibir. El plan le salió al técnico noruego, ya que el City no pudo imponer su idea de partido de acumular posesión de balón en campo contrario. Los skyblue presentaron algunos apuros a la hora de sacar el balón jugado desde atrás, pero su persistencia no se vio afectada y soportaron el agobio hasta pasada la media hora de juego sin que Lingard y Rashford pudieran pillar a la defensa citizen muy desguarnecida.

La única diferencia de esta posible victoria liguera del City es que no dejará derrotado.

A partir de la primera media hora de juego fue cuando el control de la pelota del City comenzó a ser dañino o, al menos, a generar inseguridad a un United que, hasta entonces, había estado cómodo. Pep dispuso un centro del campo de bastante control, con la pareja Fernandinho Gundogan y Silva liberado con caída a la banda izquierda, donde se quería hacer superioridad con Sterling y Zinchenko, pese a que el ucranio se incorporara en ocasiones al medio para tratar de hacer una salida de balón más pulcra. Algunos errores en iniciación, forzados por la intensa presión del rival, habían impedido que el conjunto de Guardiola se instaurara en campo contrario. Cuando el nivel físico de los red devils bajó, el City lo aprovechó protagonizando alguna posesión larga que acabó con peligro. Sterling se activó y una jugada combinada a punto estuvo de acabar adelantando a su equipo tras una de sus características diagonales. El encuentro tomó el descanso cuando mejor estaba el equipo visitante. Sin embargo, el guion no cambió pese al parón.

Bernardo Silva es, sin duda alguna, uno de los nombres propios de este Manchester City 18/19. El luso tuvo un primer año de aclimatación al equipo, sin llegar a entrar en el once titular. Los continuos problemas físicos de De Bruyne y el bajo rendimiento de Ryad Mahrez han sido la oportunidad perfecta para que el ex del AS Monaco demostrara los quilates de fútbol que aglutina en sus pies, sobre todo en el izquierdo. Tan escurridizo como eficaz, el portugués ha dado la cara en los momentos más importantes y es una de las principales razones por las que Leroy Sané está ocupando más banquillo del que debería en los últimos encuentros. La otra razón se llama Raheem Sterling. Bernardo Silva fue el encargado de desatascar un partido que encarrilaba la zona de los nervios y la precipitación para el cuadro citizen. Lo hizo recibiendo en la derecha, encarando a su par y pisando área con la pelota en la zurda y resolviendo con un golpeo no muy potente, pero ajustado al palo izquierdo de David De Gea. El meta español vio algo tarde el latigazo y no pudo reaccionar tan rápido como la situación requería.

Minutos antes del gol, Fernandinho había tenido que ser sustituido por problemas físicos dando entrada a Sané. Guardiola dio más dinamita a su parcela ofensiva, dejando como única sujeción defensiva a Gundogan en el centro. La moneda le salió cara. A los pocos minutos llegó el gol de Bernardo Silva que aturdió a los locales lo suficiente como para que esa situación fuera aprovechada para marcar otro tanto. Leroy Sané recibió en la parcela izquierda del área y, asistido por un arrastre de un Agüero que realizó un partido descomunal, engatilló potente al medio para hacer el segundo y sentenciar. De Gea pudo hacer mucho más en un disparo que consiguió desviar hacia dentro de su portería. El contexto del encuentro, con un City con un ejército de bestias voraces arriba, era de temor para los de Solskjaer. Pese a que el técnico noruego dio entrada a Alexis, Lukaku y Martial para cambiar el rumbo del partido, su equipo ya había firmado la rendición. En los últimos quince minutos, el Manchester United no merodeó el área de Ederson y el conjunto de Pep dejó pasar el tiempo con el balón en los pies.

Bernardo Silva fue el encargado de desatascar un partido que encarrilaba la zona de nervios y precipitación para el cuadro citizen.

 

Tras la victoria, un punto pone al Manchester City por delante del Liverpool con tres encuentros por disputarse. Pep tiene todo de cara para alcanzar su segunda Premier League consecutiva. Sin embargo, la única diferencia de esta victoria es que no supondrá un fracaso para el derrotado. Si el conjunto de Klopp finaliza segundo esta Premier League será una pena solo porque el fantástico trabajo de un equipo y entrenador enormes no tendrá su reconocimiento y premio en forma de trofeo. Sus temporadas son ya historia de esta competición.

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