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Arturo Vidal para Valverde

Cuando se marchó Paulinho del FC Barcelona quedó vacante la plaza que el pasado curso había desempeñado el brasileño. Bien liberado jugando en la punta del rombo para dar rienda suelta a sus llegadas y facilitarle los caminos o escorado en banda derecha, en el 4-4-2 que, más por obligación que por devoción, Ernesto Valverde puso en liza durante muchos tramos de la pasada temporada. Llegó Arturo Vidal, con dudas sobre su estado físico, para «ocupar» la vacante. Las comillas son necesarias, pues ni en la forma ni en el fondo Vidal representa nada de lo que representó Paulinho, aunque en la cabeza de los culés ambos nombres sonasen igual.

Arturo vidal, a diferencia de Paulinho, está siendo el jugador número 12 de este FC Barcelona. Ernesto Valverde es consciente de que lo ganado con Arthur es incontestable e innegociable; su plan pasa por las botas del brasileño. Pero el impacto que pueda tener un jugador como el chileno saliendo desde el banquillo es una carta de muchísimo valor en cualquier escenario, pero sobre todo en aquellos en los que el Barça viene cayendo cada año, cuando el listón competitivo exige un plus que Vidal lleva en los genes. Así pues el escenario que le ha reservado el técnico extremeño ha venido a ser el de «desfibrilador», una herramienta para revitalizar y recomponer el estado anímico del equipo.

Poniendo la lupa en los partidos en los que Vidal ha sido titular, en Liga tan solo 8 de 18, y en Champions League en tan solo 1 ocasión, todas sus titularidades han respondido a una necesidad muy concreta, una modificación en el plan A del equipo, a veces en detrimento de Arthur, otras (en el Villamarín) en lugar de un atacante. Cuando el chileno es titular el FC Barcelona es un equipo más agresivo, que no presiona para jugar, sino que juega para presionar; Vidal sirve como estilete en este entramado ofensivo, porque la presión no se entiende como una herramienta defensiva, sino que es la prolongación del ataque. En el partido del Benito Villamarín Vidal jugó protegido por tres centrocampistas, y eso le permitió saltar de forma mucho más contundente sobre los receptores verdiblancos, inhabilitando su salida de balón y obligando al Betis a explorar nuevas rutas para salir desde su campo.

«Arturo Vidal es un jugador importante, nos aporta mucha energía y presencia desde el banquillo»
Ernesto Valverde


Arturo Vidal ha ocupado las tres posiciones del centro del campo, pero es como interior con vuelo donde más puede sacar a relucir sus cualidades. El FC Barcelona ha ido ordenando y reordenando el puzzle en su medular a lo largo de la temporada, rompiendo con el binomio Rakitic/Busquets en la base de la jugada para dar cabida a un segundo interior (Arthur Melo) pero repartiéndose las alturas y las funciones. Con Arthur ha habido un progreso meteórico en cuanto a su peso e impacto en el juego, asumiendo más responsabilidades a medida que se iba asentando en el XI del Barça. De la base de la jugada, con Sergio muy cerca y permitiendo que el de Badia ocupara posiciones de interior, a ser un jugador capaz de sumar en campo contrario, de juntar al equipo y empezar a tejer pases venenosos, dañinos. Con su crecimiento se moldeó el nuevo Barça, que buscó otras vías de encaje a Arturo Vidal, unas muy distintas a las que Paulinho dispuso el pasado curso.

La tendencia inicial en Arturo fue la de, de forma permanente, acercarse mucho al balón, por una necesidad de acostumbrarse a la circulación aunque terminase por no entenderla, pues no ocupaba los espacios que debía, sino que, como si el cuero fuera magnético, Vidal se le acercaba, dando toques muy cortos. Como interior derecho su rol ha sido parecido al que, durante años, Rakitic desempeñó en la sombra; compensando los movimientos de Leo Messi y leyendo siempre las intenciones del argentino. Ahí el chileno desempeñó bien su papel, actuando como «volante», pues se despegaba del centro del campo para ocupar zonas muy adelantadas. A medida que fue adentrándose en el engranaje azulgrana fue comprendiendo los automatismos, pasando a ser un receptor más seguro para sus compañeros, pues ya no se acerca al balón con obsesión, sino que ha aprendido a esperar, aunque su ímpetu le ayude poco a leer las situaciones de juego posicional.

Ahora que el FC Barcelona ha entrado en el tramo decisivo de la temporada es cuando la figura de Vidal cobra mayor peso en los planes de Ernesto Valverde. El chileno es una carta ganadora desde el banquillo, suma experiencia, liderazgo y tiene la capacidad de «cambiar» partidos. Sabiendo que el Txingurri ha optado por Arthur Melo en todos los partidos importantes del curso, Vidal pasará a jugar su papel, para el que fue fichado, el de sostener y elevar el nivel competitivo del equipo, impidiendo que se caiga mentalmente de los encuentros. Mientras el ruido sobre su encaje, su papel y su rol sigue rondando por el entorno culé, Vidal afronta el reto de su vida, el que lleva persiguiendo desde que aterrizó en Europa; conquistar la Liga de Campeones.

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