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Fútbol hasta la línea de gol

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Cuatro finales

Cada jornada resuenan en el coliseo blanquivioleta varias canciones que fundamentan el sentir de una afición en pleno. La primera, como anunciando la llegada, el himno antiguo de la entidad, coincidiendo con la entrada de los jugadores. La segunda, el himno más reciente (de 1995), que despide a la afición y a los equipos tras pitar el final del partido, haya habido o no victoria del Real Valladolid. De que haya una tercera pieza depende, en muchos casos, que los hinchas bajen la cuesta de Parquesol alicaídos o con la sonrisa a cuestas.

Una pieza que se ha convertido en un himno más, utilizándola como sintonía en los casos de gol local. Se trata de Kernkraft 400, del intérprete germano Zombie Nation. A su ritmo, todo funciona mejor en el estadio Zorrilla, bajo la mirada de quien ansía oírla cada fin de semana. Como tantas otras veces, fue Míchel quien consiguió el objetivo en el último duelo, ante el Girona de Eusebio y Onésimo, ambos con pasado pucelano y nacidos en la provincia. Un gol que dio tres puntos y un respiro que, a estas alturas, parece vital para hacer sentir a los de Sergio González que tienen ante sí cuatro finales que superar para seguir escuchando a Zombie Nation en Primera División.

El panorama no es del todo alentador, pero en Valladolid aún se cree en la eficiencia de un grupo que parece estar conjurándose para conseguir la permanencia en la máxima categoría del fútbol español. El espaldarazo económico y anímico de Ronaldo como nuevo presidente de la entidad añade un plus de necesidad para que el proyecto siga sumando alegrías entre los mejores clubes de España. Una plantilla que, a pesar de los altibajos, ha conseguido dejar muestras de unidad, entereza y calidad y que necesita más que nunca creer en sus posibilidades. La prueba no será sencilla, más teniendo en cuenta que el primer escollo pasa por conquistar el estadio Wanda Metropolitano.

El Atlético de Madrid, segundo en LaLiga por delante de un Barça líder que parece dar pocas opciones a sus perseguidores, será el primer duelo de un Real Valladolid con tremendas necesidades. En el Wanda, ante su público, el Atlético de Simeone parece un duro hueso de roer en busca de los puntos que son necesarios para respirar una jornada más alejados de los puestos de descenso. La jornada 36 no se presenta sencilla, más sabiendo que en los últimos cinco duelos el equipo madrileño se ha dejado solo tres de los quince puntos posibles y que, en las últimas visitas del Valladolid al feudo colchonero, hay que remontarse a la 2008/09 para encontrar la última victoria del equipo visitante (con goles de García Calvo (p.p), Prieto y Víctor).

El panorama no es del todo alentador, pero en Valladolid aún se cree en la eficiencia de un grupo que parece estar conjurándose para conseguir la permanencia en la máxima categoría del fútbol español.


Sabiendo que se juega la vida, el equipo de Sergio debería darlo todo para que los duelos en casa hagan permanecer en Zorrilla los puntos y aseguren oportunidades para las cuentas finales. Volviendo a su feudo, el Valladolid se verá las caras con otro club que tratará de seguir subiendo tras haber empezado la temporada con algún que otro altibajo. El Athletic de Garitano va viento en popa, optando incluso a meterse en puestos europeos después de haberse visto varias jornadas con el agua al cuello. Con el momento de forma de Williams y la calidad de Muniain visitarán los vizcaínos el estadio Zorrilla, en una visita que puede ser un serio bache para sus aspiraciones europeas.

El siguiente escollo, también en Madrid, será el del Rayo Vallecano, otro de los equipos que luchan por hacerse con un puesto fuera de los peligros del descenso pero que apura cada jornada sus últimas oportunidades para lograrlo. Con Jémez de nuevo como capitán del barco, la mejoría de juego mostrada no parece estar dando los frutos esperados, pues sigue como colista, con 28 puntos. Un duelo en el que el Real Valladolid se encontrará con un viejo conocido, Raúl de Tomás, que puede complicar la vida al equipo pucelano. El ex del Real Valladolid está viviendo su mejor etapa como futbolista a pesar del rendimiento global de su equipo y tratará con sus goles de mantenerlo en la máxima categoría.

El último visitante en tierras castellano-leonesas será el Valencia, un equipo que parece destinado a pelear hasta el último momento por asegurar su plaza en la Europa League y que en el último partido de LaLiga 2018/19 viajará a Valladolid con todo decidido o con todo por decidir, lo que se convierte en una bala complicada para jugársela de primeras, sabiendo que el éxito del proyecto de Marcelino pasa por esa presencia europea para la siguiente temporada y que la casi segura posición en los tres puestos más elevados contrasta con el baile de la media tabla que han sufrido equipos como Valencia, Betis, Sevilla o Athletic y que parece desestabilizar los planes a medio y largo plazo, haciendo que el duelo contra el Valladolid pueda ser más o menos vital si en las jornadas previas consiguieron, o no, hacer los deberes.

Un “paseo” de todo menos tranquilo para un Valladolid que no quiere llegar tarde a la ecuación de la salvación y que tiene ante sí un mes de una seriedad absoluta, que bien merece prestar atención a cada detalle y darlo todo sobre el césped, sabiendo que de ese rendimiento depende poder dar continuidad a uno de los proyectos deportivos más ilusionantes de las últimas temporadas en la ciudad del Pisuerga. Un mes que aficionados y aficionadas en Valladolid esperan poder vivir a ritmo de Zombie Nation.

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