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Fútbol hasta la línea de gol

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Una alegría para el fútbol

Toda situación de emergencia necesita de una persona serena y valerosa que asuma el mando de las actuaciones a llevar a cabo. En cualquier nave, el capitán es el encargado de soportar sobre sus hombros dichas responsabilidades y presiones, las cuales, a la vez, engrandecen su persona. Un submarino que parecía tener la maquinaria bastante bien engrasada encalló y el caos se apoderó de una situación que ya llevó la nave a pique hace pocos años. Sin embargo, esta vez la situación presentaba una diferencia muy clara: la presencia de un capitán respetado y de una capacidad para asumir los mandos fuera de toda duda. En Villarreal tienen la enorme suerte de contar con los servicios de Santi Cazorla. El asturiano regresó a la que fue su casa después de haber superado una lesión que lo llevó a un estado de inhabilitación, físico y mental, que podría haber acabado con su carrera. Sin embargo, su personalidad no casa con la rendición. Por eso Cazorla regresó a un submarino amarillo que se encontró con una situación muy peliaguda. Santi Cazorla cogió los mandos, pudo virar el rumbo justo a tiempo a base de personalidad y un fútbol pegado a una sonrisa. A falta de tres jornadas para el final de temporada, el submarino amarillo parece haber encarrilado su rumbo a tierra.

Santi Cazorla ha sido uno de los mejores jugadores españoles de la última década. Y aún lo sigue siendo. A sus 34 años ha logrado superar una lesión que pudo haberlo dejado, ya no fuera de los terrenos de juego, sino con ciertos problemas para haber practicado deporte con normalidad. El duro palo de haberse perdido la Copa del Mundo de Sudáfrica que España acabó levantando por una inoportuna lesión se quedó corto para lo que el amargo destino le deparaba. Siendo un fijo en los últimos coletazos del Arsenal de Arsène Wenger y uno de los mejores futbolistas de toda la Premier League, su rendimiento sufrió un frenazo en seco por un problema en el tendón de Aquiles. Después de operaciones continuas y replantearse dejar su lucha por volver a hacer disfrutar con un balón en los pies, logró regresar. Y lo hizo como solo él sabe: con un balón y una sonrisa. Solo aquel que ha pasado por los momentos más amargos es capaz de disfrutar lo rutinario como si fuera una bendición. Así se plantó de nuevo en Villarreal, con un sentimiento de pertenencia que le ha hecho sacar de nuevo todo el fútbol que atesoran sus pies.

Santi Cazorla es el tercer máximo asistente de la Liga con 10 pases de gol.

 

El comienzo de temporada no fue sencillo. Las primeras diez jornadas fueron de aclimatación a la competición después de pasar casi dos años alejado de esta. Pasada la primera decena de encuentros ligueros, el asturiano entró en el equipo, tanto en las dos etapas de Javi Calleja como con Luis García Plaza, para no salir. A falta de tres jornadas para finalizar una temporada muy irregular en el conjunto amarillo, Cazorla acumula catorce partidos ligueros consecutivos disputados por completo, lo que da prueba de su recuperación absoluta y su importancia dentro de los planes del cuadro groguet. Ya fuera con defensa de cuatro o con tres centrales y dos carrileros, Cazorla se hizo dueño y señor del centro del campo y, con él, del tempo de juego de su equipo. Los años no pasan en balde y la experiencia acumulada en estos sirve para reinventarse. Así pues, Cazorla pasó de una primera etapa en Castellón ocupando una posición más escorada en banda a adueñarse del centro del campo en esta segunda era de amarillo. Ha vuelto a sacar a relucir su calidad para hacer jugar a su equipo, para incorporarse al ataque con peligro, a abrir la puerta del gol con pases precisamente enhebrados y a tirar del carro cuando las cosas no llegaban de cara.

El regreso, por la puerta grande, del de Lugo de Llanera lo corroboran sus números en la actual temporada. Después de muchos días consecutivos en el dique seco, lleva disputados treinta y dos encuentros de Liga, diez de Europa League y uno de Copa del Rey. A parte de engrosar la estadística de minutos disputados, estos han sido, en su gran mayoría, de gran calidad. Sus números ligueros se resumen en cuatro tantos y diez asistencias, siendo estos sus mejores registros desde la temporada 14/15 con el Arsenal, donde acumuló un total de once asistencias y siete goles. Aun así, los datos de la presente campaña son los mejores de toda su carrera en la competición nacional. Esto le permite luchar por el liderato de la tabla de máximos asistentes de la Liga. Messi –para variar– posee el primer puesto empatado a trece asistencias con Sarabia. Cazorla es el tercer clasificado con las diez que ha repartido hasta la fecha.

Cazorla acumula 14 partidos consecutivos disputados en su totalidad.

 

La meta está muy cerca, pero aún no se ha cruzado. El submarino no llega en sus mejores condiciones a tierra, pero lo importante es que, tras las tres fechas que restan, tome tierra para pasar a planear ya la siguiente temporada. Esa más que posible llegada final, que supone aguantar en Primera División, no habría sido posible sin el paso al frente de un líder experimentado, que aglutina en su persona lo necesario para aliviar cualquier emergencia: fútbol y sonrisa. Real Madrid, Eibar y Getafe es el calendario del Villarreal hasta el final. Con 40 puntos, una victoria en alguno de esos encuentros certificaría una permanencia que hace unos meses se veía incierta. Sus lágrimas en el Villamarín no se han olvidado. Esas lágrimas demuestran el mismo sentimiento que su sempiterna sonrisa.

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