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Dos sorpresas ante el paso final

Londres y Ámsterdam viven unidas la emoción de sobrevivir en la actual edición de la Champions League. La final en el Wanda Metropolitano es la meta de un viaje que no tendrá más paradas y en ambas instituciones sueñan con reavivar el sueño de levantar la ansiada orejona. La semifinal entre Tottenham Hotspur y Ajax parece reunir a dos rivales que han llegado rompiendo apuestas y predicciones, ante rivales que en muchos casos eran más favoritos que ellos. Ahora, en el peldaño anterior al premio final, los equipos de Pochettino y Ten Hag hacen balance de lo vivido con la necesidad de seguir subiendo, con la certeza de que ahora, las apuestas, deberán tomarlos en serio. El camino de ambos no fue sencillo. Si los londinenses se vieron obligados a dejar fuera a Borussia Dortmund y Manchester City, los de Ámsterdam necesitaron eliminar al Real Madrid, vigente campeón, y a la Juventus, último finalista. La capacidad de ambos para sobreponerse a sus rivales los ha traído a un duelo que pocos esperaban y al que parecían estar abocados.

En la mente de los aficionados de los Spurs aún perdura, con cariño y con nostalgia, la última semifinal en la máxima competición europea (entonces la Copa de Europa), disputada ante el Benfica, que acabaría siendo campeón, en 1962. Llegar hasta aquí es un hito que pone el broche final a la labor de la plantilla y, sobre todo, a la de Mauricio Pochettino, sabiendo manejar a la perfección todas las situaciones que, desde el inicio de la temporada y hasta el mes de abril, ha debido gestionar. Empezando por un mercado sin apenas movimientos, pasando por lesiones (recientemente la de su estrella, Harry Kane), la eliminación de la FA Cup o incluso varapalos en liga, con derrotas duras como la sufrida ante el Arsenal en el Emirates. A pesar de todo ello, son terceros en la Premier League, por detrás de los intratables Manchester City y Liverpool y sobreviven con honor en esta edición de la Champions League.

En el caso de los ajacied, la sensación es otra. Su temporada raya lo divino, tumbando a dos gigantes en octavos de final y en cuartos, pero también doblegando a todo un Bayern de Múnich en la fase de grupos. Sin embargo, lo mejor de los chicos de Ten Hag es precisamente lo que se ve en el césped. La capacidad para jugar de una manera práctica, estética, con un ritmo alto y con el talento para juntarlo todo y generar un rendimiento óptimo es impropio de un equipo con efectivos que apenas tienen experiencia en el primer nivel. Ejemplos como el de Van de Beek, el de Frenkie de Jong y, sobre todo el del capitán, De Ligt, hacen que los triunfos de este Ajax sean un poco de todos. La conjunción entre los jóvenes y algunas piezas de calidad más que contrastada (Tadic, Ziyech, Schöne, Blind…) nos presenta un plato equilibrado, con los ingredientes suficientes para poder disfrutar de un fútbol con el que es fácil empatizar.

Los dos equipos están firmando buenas temporadas, pero la Champions está siendo su competición predilecta.

En un duelo como este a ciento ochenta minutos, parece difícil imaginar un escenario claro para cualquiera de ambos partidos, pero sí destacan algunas de las cualidades que ambos conjuntos han dejado ver a lo largo de la temporada y que pueden ser claves para poder analizar y entender la partida sobre el tablero de juego. Si Ten Hag suele optar por un juego ambicioso, osado y con tendencia al control del balón y la presión alta, los Spurs de Pochettino gustan de utilizar los espacios para generar contragolpes que puedan crear peligro, haciendo que la velocidad de Moura y Son sean claves ante la visión de juego de hombres como Eriksen. En el caso del Ajax, sus opciones pasan por cometer pocos errores en construcción, donde hombres como de Jong y Schöne serán claves. La velocidad después de Tadic, Neres o Ziyech con balón pueden generar las oportunidades que necesitan los neerlandeses para superar líneas y tener opciones de gol. Si bien en el equipo londinense tienen piezas para poder frenar los ataques ajaxcied, parece complicado que, dado el estilo de juego del rival, no consigan forzar errores en la creación del equipo inglés para armar ataques cercanos a la portería de Lloris. El cómo reaccionar ante esa presión alta del Ajax y el cómo aprovechen los Spurs las facilidades que den los neerlandeses en su campo, puede decantar la balanza hacia uno u otro lado.

Un partido para disfrutarlo, en un estadio (el nuevo Tottenham Hotspur Stadium de Londres) que parece estar construido para albergar un evento de tal magnitud y en el que se permite soñar con seguir eligiendo este formato global, en el que todos tengan su sitio y en el que la sorpresa aún exista, por encima de intereses de unos o de otros para dar espectáculo. Un partido como este y los previos que nos trajeron hasta aquí demuestran que la afición, los clubes y los dirigentes deben entenderse, por el bien del fútbol. Un duelo inmejorable para seguir demostrando que en este deporte y sobre todo en la Champions League, David sigue siendo capaz de tumbar a Goliat.

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