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El límite es Klopp

Si hay algo que uno nunca sabe a ciencia cierta es dónde están los límites, dónde lo posible pasa a ser imposible. En el fútbol lo absoluto sirve para poco, y los matices cobran el papel que, en la vida misma pero de forma menos perceptible, desempeñan con ahínco. Uno nunca puede imaginar cuál es el techo de un equipo si no lo lanza frente a los límites, frente a un espejo que te radiografíe de la forma más cruda y real posible. El FC Barcelona de Ernesto Valverde aún no ha jugado contra un equipo que le obligue a tensar la cuerda hasta el final, quizás porque no haya existido otro que este Liverpool, otro que Jürgen Klopp y su deseo obsesivo por la velocidad, la verticalidad y el pressing como formas de aniquilación masiva.

Probablemente la semifinal esté marcada ya desde un inicio, a modo de previa que sirve para alimentar comparaciones, niveles y jerarquías, por el duelo entre Leo Messi y Virgil Van Dijk, pero sin duda hay puntos en donde el control va a ser crucial para el devenir de la eliminatoria, una gigantesca entre dos conjuntos que se topan justo en el momento deseado, cuando ambos han alcanzado una madurez más o menos regular sobre su idea inicial y han logrado sumar efectivos a la causa a base de tiempo, trabajo y muchas pequeñas derrotas que si bien en el marcador no se materializaron, sí tuvieron un impacto en el imaginario del aficionado. Barça y Liverpool llegan a este reto de forma distinta, mentalmente en escenarios opuestos, pero con las cartas ya marcadas. No hay marcha atrás.

Adentrándonos ya en lo futbolístico, donde la ayuda de Aitor Alexandre para desgranar al Liverpool es capital a la hora de elaborar el texto, cabe señalar que a priori no se esperan sorpresas en los XI de ambos técnicos. Ernesto Valverde ha conformado un once tipo en el que solo han bailado dos piezas; el lateral derecho y el extremo izquierdo. Semedo o Roberto. Coutinho o Dembélé. La titularidad del portugués ya se ha repetido en partidos en los que la exigencia física sube un grado y las piernas son más necesarias para corregir. Ante la tripleta de los reds, y contando con que en su banda está Mané -y vaya cómo llega Sadio…- parece coherente que Nélson Semedo pueda saltar al verde para paliar la que es la banda fuerte del Liverpool con Robertson -11 asistencias ya para el lateral de moda- y Sadio Mané. La otra duda que pudiera surgir con Coutinho y Dembélé parece disipada viendo que el brasileño llega con la flechita hacia arriba y, por contra, a Ousmane le está costando volver al nivel anterior a la lesión.

A la hora de hablar del Liverpool hay que detenerse, sí o sí, en la Figura -sí, en mayúsculas- de Virgil Van Dijk. Más allá de su terrorífico nivel defensivo, su impacto es Ronaldinhesco. Le ha cambiado la temporada y las expectativas y ha hecho de los reds otro equipo. El Liverpool antes de su llegada era un equipo de momentos, de «estados de forma», tremendamente dependiente de sus tres atacantes y muy dócil cuando le tocaba arrimarse en su área. Pero Van Dijk ha logrado cambiar el equipo gracias a su poso y su jerarquía, que se deja ver en cada fase del juego. Ha elevado el límite del Liverpool que ha pasado de ser una defensa horrorosa a ser la menos goleada de toda la Premier League. Por lo tanto, el cambio de chip que ha provocado el holandés ha ayudado al Liverpool en su evolución, ha sido el empujón que necesitaba, porque el trabajo de Klopp a la hora de construir alternativas y fortalecer sus debilidades ha sido capital. El Liverpool es ahora mismo mucho mejor equipo que hace un año.

¿Dónde va a estar la eliminatoria? ¿Qué puntos la van a marcar más? La posición de Roberto Firmino va a marcar gran parte de la eliminatoria. Porque esta temporada estamos viendo al Sergio Busquets más débil, más humano, y si el brasileño huele la sangre en su zona y consigue sacar del área a Piqué puede provocar un buen sarao, justo lo que busca Klopp con el fuera/dentro de sus extremos, sobre todo con un Mo Salah que ha centrado mucho más su posición. Ernesto Valverde puede girar la cabeza hacia el pasado curso, cuando Rakitic protegía a Busi en su zona, ayudándole a vivir en su campo. Acercarlo a Sergio es proteger las emboscadas de Firmino pero a la vez constituye una deforestación de la vigilancia en los costados, donde Robertson y Alexander Arnold suben sin parar, surtiendo de balones a la camada red. Los laterales ejercen de extremos sobre el papel, pues ganan línea de fondo con facilidad, y los extremos se meten por dentro para sumar remate. El Liverpool tiene tres delanteros con una relación asombrosa con el gol, su pegada es desorbitada.

El rol de Ivan Rakitic sin balón va a determinar qué zona prefiere proteger Ernesto Valverde.

 

La eliminatoria, en clave Liverpool, la marcará qué jugadores utilice Klopp para cerrar su centro del campo, el lugar en el que más se ha roto la cabeza el técnico teutón, consciente que le faltaban alternativas y talento. Con Fabinho y Keita los ingleses ganaban ambas cosas, pero, y ahí le he preguntado directamente a Aitor qué piensa, ¿se impondrán a los Milner y Wijnaldum? En las últimas fechas Jordan Henderson ha pasado del mediocentro al interior, y es ahí donde sus cualidades como perro de presa, agresivo en el robo y el despliegue, pueden brillar más gracias a que Fabinho ha pasado a jugar «de Henderson» mejorándolo en salida de balón. La posición que baila es la del otro interior, y ahí Aitor apunta que quizás la jerarquía y el oficio de James Milner pesen más. Obviamente el Barça tiene en Arthur una carta que el Liverpool no tiene repetida ni por asomo y, en un contexto de presión, será clave para asentar el ataque en campo contrario, pues su capacidad para no perderla cobre aún mayor relevancia ante el acoso de Henderson o Milner a sus espaldas.

La nueva posición de Henderson ha sido un update interesante para el Liverpool.

 

Como siempre, el gran qué, lo definitivo, residirá en Leo Messi. El argentino va a gozar de un contexto propicio para castigar al rival, pues va a tener espacios y metros para desafiar a una defensa que, habiendo mejorado mucho, sigue teniendo lunares. Con Luis Suárez tirando desmarques que liberen al «10» y Coutinho/Dembélé haciendo lo mismo con su par, veremos hasta qué punto es agresivo Jordi Alba en sus rupturas teniendo a Salah a su espalda. ¿Va a contemporizar sus subidas? Messi lo decidirá, pues si el argentino tiene espacio para pasar/decidir, Jordi Alba acudirá a su llamada. No hay mayor fuente de juego que su sociedad hoy en día en Can Barça. La intimidación que ejerzan tanto Salah en Jordi Alba como Sadio Mané en Roberto o Semedo marcará la actitud del FC Barcelona sin balón. La presión, que ha sido extraña, irregular, deberá ser perfecta para no quedar desnudo ante un equipo demasiado rápido como para pensar en si saltar o no.

Ernesto Valverde ha construido un bloque difícil de analizar por su irregularidad, sus picos de forma -terriblemente bajos y terriblemente buenos- convirtiendo en una entelequia el poder catalogar de forma justa y comedida este Barça. Pero lo que sí queda claro es que Ernesto, más allá del estilo(s) ha logrado atar a un bloque descompuesto cuando se fue Luis Enrique, coser sus heridas y lidiar con el duro entorno culé hasta llevar a este equipo a estar en disposición de lograr un triplete. Solo Roma privó al Barça de estar en este punto hace un año. Y aquello no pareció su límite, sino un acontecimiento previsible aunque igualmente sorprendente por el rival. El límite llega ahora, el límite es Jürgen Klopp. La prueba definitiva.

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