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Van de Beek y De Jong mantienen la ambición

El Ajax de Amsterdam mantiene su idilio con esta edición de la Champions League al lograr la victoria en la ida de las semifinales en el estadio del Tottenham Hotspur por 0-1, en un partido sin excesos de calidad pero cuyos mejores detalles a nivel individual y colectivo los pusieron los visitantes. Tras eliminar en octavos de final al vigente tricampeón y posteriormente en cuartos a la Juventus de Turin de la leyenda de la competición Cristiano Ronaldo, tocaba duelo contra uno de los equipos más importantes de la Premier League. El excelso nivel técnico de los holandeses, que ya superó a sus poderosos rivales previos, no encontró competencia ante un muy mermado por las lesiones Tottenham. Mauricio Pochettino sacó al campo todo su arsenal disponible, pero no fue capaz de superar el entramado táctico del Ajax de Erik Ten Hag ni intimidar a su equilibrada defensa.

Durante la primera mitad, el dominio táctico y espacial del Ajax de Ten Hag fue incontestable.

 

Pochettino propuso de entrada un sistema con tres centrales y dos carrileros, que dejaba en el doble mediocentro a Victor Wanyama junto a Christian Eriksen. Al danés le costó un mundo entrar en el ritmo de partido, rodeado siempre por los virtuosos e intensos centrocampistas ajacied y sin encontrar apoyos en los suyos a partir de los cuales crear circuitos asociativos que permitieran a los locales jugar con continuidad en campo contrario. En este contexto, se impuso con autoridad Frenkie de Jong. El holandés hizo un partido completísimo aunando su excelsa finura técnica con una inteligencia táctica realmente dominante. Desde el interior izquierdo, participó con claridad de ideas y una tranquilidad impropia de su edad a la hora primero de mantener la posesión de la pelota y después de subir la línea de juego a campo contrario a través de conducciones y tensos pases verticales. A esto aunó un gran manejo del cuerpo para proteger el esférico e incluso para romper el juego rival, con hasta 11 recuperaciones de balón.

Y junto al próximo jugador del FC Barcelona destacó el probablemente MVP del encuentro. Su compatriota Donny Van de Beek cuajó una primera parte impresionante. Se situó entre el ataque y el dúo que formaban en la base De Jong y Lasse Schöne, y junto a Dusan Tadic castigó los metros entre Davinson Sánchez y Wanyama. Van de Beek se movió de forma indetectable por esa zona, tanto para tirar numerosos apoyos que facilitaran el avance de los suyos como para llegar al área a realizar ese penúltimo y último gesto ofensivo. El holandés y el delantero serbio fueron una pesadilla para la zaga londinense y a partir de ellos se configuró la superioridad del Ajax, bien compensada con la anchura que proporcionaron David Neres y Hakim Ziyech. En la segunda mitad el rendimiento bajó, pero siempre manteniendo claro el plan y ejecutándolo con precisión y convencimiento.

Solo en la segunda mitad, y sin brillantez, el Tottenham consiguió pisar con más frecuencia el área de Onana.

El Tottenham vivió todo el partido condicionado por las ausencias en la línea de ataque, que provocaron deficiencias en todo el sistema. Harry Kane y Heung-Min Son permiten al equipo situarse arriba e intimidar de forma más compleja. Además, facilitan a Eriksen tener referencias para el pase y construcción y, en definitiva, dar filo a un ataque que ayer se mostró plano. Con el cambio de sistema que provocó la salida de Moussa Sissoko por Jan Vertonghen, que colocó al centrocampista francés junto a Wanyama como doble mediocentro, el Tottenham sí pisó con más frecuencia campo contrario, aunque en ningún momento el mediapunta danés se mostró cómodo. De Ligt y Blind tuvieron más trabajo procedente, más que de un ataque combinativo y variado, de un juego directo hacia Dele Alli y Fernando Llorente que aunque nunca tuvieron la portería de cara, sí llegaron a dar aire a su equipo sujetando la pelota para esperar a los laterales. Lucas Moura, que se postulaba como sustituto de Son a nivel de tipo e intensidad de movimientos, solo tuvo 10-15 minutos de activación que sí incomodaron a la zaga rival, aunque durante todo el partido se echaron de menos sus desmarques de dentro a fuera. En definitiva, y a pesar del empuje final local, el trío formado por los centrales del Ajax y un muy seguro y valiente Andre Onana en la portería que se mostró concentrado y competitivo, dando el empaque que le faltaba a este equipo para confirmar que van muy en serio en su ambición de pelear hasta el final en esta hermosa edición de la Liga de Campeones.

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