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Arropar a Eriksen ante un convencido Ajax

Si algo nos está enseñando la presente edición de la Champions League es que no hay nada más competitivo que planificar un proyecto en torno a una idea de juego concreta de manera que directiva, técnicos y jugadores hablen el mismo idioma. Igual de importante es, claro, disponer de piezas técnica, táctica y físicamente preparadas para ejecutar dicho plan. El Ajax de Ámsterdam de Ten Hag lleva todo este 2019 dándonos una lección de identidad y confianza en su convencimiento, llevado al extremo al conseguir eliminar a los grandes proyectos de campeón de Real Madrid o Juventus de Turín. Y haciéndolo además siendo fiel a su sistema y a su idea. En el partido de ida de estas semifinales, en el nuevo estadio del Tottenham, mantuvo la apuesta y volvió a salir ganador. Por tanto, en el gran duelo que esperamos esta noche, no cabe duda de que seguirán insistiendo en ello.

El Ajax tiene claro su ruta en el partido de vuelta. El Tottenham tendrá que buscar la manera de enfrentarla.


Aunque, puntualizando en las dos eliminatorias previas, queda añadir que el conjunto holandés edificó su clasificación en el partido fuera de su estadio, ganando ambos encuentros en el duelo de vuelta. Ahora probablemente tenga más que perder que nunca, pues en ningún momento se le ha dado el papel de favorito que sustentará esta noche. En cualquier caso, siempre podrán agarrarse a su sistema, que conocen en extensión y a través del cual deberán controlar las emociones cuando el árbitro pite el inicio del partido. Con la mezcla de frescura y experiencia que aúnan Blind y De Ligt en el eje de la zaga, con la jerarquía que viene demostrando Frenkie de Jong para dominar la medular y con la movilidad y profundidad que están consiguiendo añadir en campo contrario con los indetectables Van de Beek y Tadic por dentro y los incisivos Neres y Ziyech por fuera. Extremar su propuesta debe ser el camino ante un conjunto inglés que en la ida ya se vio impotente a la hora de contrarrestar el passing game neerlandés durante buen tramo del choque.

El Tottenham de Mauricio Pochettino se encontró en la ida un sistema al que no supo enfrentar. Las terribles bajas en ataque de Harry Kane y Heung-Min Son comprometieron en definitiva todo su juego al perder capacidad de intimidación con además la amplia gama de movimientos y gestos que le aportan los dos delanteros. En la vuelta al menos estará el coreano, que no es poco. Con él el equipo podrá ser más incisivo, trazar más movimientos agresivos en el área y condicionar el sistema defensivo del Ajax en toda su anchura. Los apoyos con Dele Alli se antojan fundamentales y la alternancia de desmarques con Lucas Moura, productivos. Pero, a la hora de buscar la remontada, lo que se antoja de verdad clave es acompañar mejor a Christian Eriksen.

El Tottenham necesita que Eriksen agilice los caminos al área en campo contrario.


El danés se vio muy solo en el encuentro en Londres. Con los dinámicos y precisos de Jong, Van de Beek o Tadic rodeándole, nunca encontró acomodo para coger el balón y dirigir la fase ofensiva de los suyos. Tampoco fue su mejor día a nivel personal, algo que le debe pesar si de verdad se considera un centrocampista de élite capaz de cambiar el contexto del partido a partir de su gestión del juego. Para ello, Pochettino podrá auparle con la intensidad de Sissoko y Wanyama, darle amplitud con una propuesta atrevida externa a través de laterales profundos y, sobre todo, referencias arriba capaces de moverse entre líneas, facilitarle combinaciones que den ritmo a la circulación. Primero, para que Son pueda centrarse en batir al guardameta Onana. Y también para que en conjunto el Tottenham pueda sobreponerse a la apuesta combinativa del Ajax y bajar su ritmo, sea capaz de jugar mucho tiempo en campo contrario y perder el balón de forma que sus mediocentros puedan recuperarlo de cara y con continuidad y la creatividad de los atacantes ingleses tenga el espacio que necesitan.

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