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Centenario de ilusiones

De Vigo a Sevilla. Durante una primera vuelta nefasta a nivel de efectividad, el valencianismo estuvo buscando ese punto de inflexión que cambiara una malísima dinámica. Huesca, Vigo, Getafe… hubo muchos opositores a ser el punto de inflexión que cambiara el rumbo y nunca se encontró uno claro. El propósito de la búsqueda era lo erróneo y lo que no permitía hallar lo buscado. No se encontró ese punto de inflexión porque lo que se halló fue una concatenación de ellos que fueron cambiando la dinámica de un grupo fuertemente cohesionado, que hizo de esa unidad su mayor aval para llegar donde se ha llegado. Una final después de asegurar la cuarta plaza tras remontar diez puntos, algo inédito en La Liga hasta la presente temporada. El tremendo apoyo de los hombres importantes de la plantilla hacia un Marcelino muy cuestionado sirvió para alargar la paciencia y llegar a unas semifinales de Europa League y a una final de Copa del Rey. Esto no equivale sino a ilusión. Una afición impaciente por volver a ver a su equipo competir por tocar el cielo once años después. El paso más importante de la temporada ya se ha dado, ahora queda el colocar el lazo: cerrar el círculo ante el Rey de Copas.

Adentrándonos de lleno en el análisis del contexto que rodea semejante encuentro nos topamos con un relevante dato: en la presente temporada 18/19, el FC Barcelona no ha conseguido vencer al Valencia de Marcelino. Dos empates (a uno en Mestalla y a dos en el Camp Nou) han sido los resultados de sus dos únicos enfrentamientos en Liga. Dentro de un Valencia que ha sido, sobre todo hasta el tramo final de la temporada, uno de los mejores equipos en la faceta defensiva, Messi ha sido el único jugador del Barça capaz de llevar el balón a la red en esos dos encuentros mencionados. Es una evidencia aseverar que el argentino es el factor más peligroso para el Valencia, pero ante el equipo de Marcelino el efecto del ’10’ se acrecienta. El Valencia es la tercera víctima favorita de Messi a todos los niveles, ya que le ha conseguido marcar 27 goles en 32 partidos que ha disputado ante el conjunto del murciélago. Ningún entrenador valencianista ha logrado, no solo parar a Messi, ni siquiera frenarlo lo más mínimo. Controlar, en la medida de lo posible, al genio argentino y su merodeo por la frontal del área (desde donde han llegado dos de los tres goles que Messi le ha marcado esta temporada al Valencia) será crucial para tener opciones.

Una buena versión de Guedes puede hacer estragos en el costado derecho del FC Barcelona y zonas interiores.

Para tratar de poner las mayores trabas posibles al genio argentino, Marcelino podrá contar con su pareja de centrales habitual, a pesar de que a comienzos de la semana Garay fuera duda. Gabriel y Garay han sido los centrales que más minutos han disputado juntos en un Valencia que ha destacado por su gran nivel defensivo hasta parte del último tramo del campeonato. El brasileño y el argentino son fijos, pero también son tendentes al error no forzado. Ese hecho, frente a jugadores de talla mundial como los del FC Barcelona, puede acarrear verse por debajo del marcador antes de lo esperado. Sin embargo, si logran sobreponerse y mantienen la concentración en el encuentro más ilusionante de la temporada para el Valencia, su equipo tendrá mucho ganado, en su propia área y en la contraria. Y es que los dos centrales valencianistas representan la mayoría del peligro del Valencia a balón parado, sumándole a estos dos al francés Diakhabi. Su envergadura y capacidad para encontrar el remate, unida al gran golpeo del capitán Dani Parejo, hacen de las jugadas a balón parado unas de las mayores bazas ofensivas del Valencia en la final de Copa. Sin ir más lejos, el primer gol que encajó el equipo de Valverde en el partido de Mestalla fue en esta situación.

El once inicial de Marcelino presenta dos dudas principales: Wass o Piccini en el lateral derecho y Coquelin o Kondogbia acompañando a Dani Parejo. La primera de todas tiene que ver con el perfil del jugador. Wass asegura mucho más trabajo e ida y vuelta que Piccini, pese a que flaquea algo en sus llegadas al ataque, al no estar totalmente adaptado a esa posición. Ante el Valladolid Marcelino alineó a Wass y eso puede ser una gran pista de lo que haga el técnico asturiano el sábado. El danés puede asegurar cierto índice de acierto recuperador ante un Coutinho que, de llegar en condiciones, no está a su mejor nivel, favoreciendo esto las salidas al contragolpe del Valencia. La duda en la medular tiene que ver con el estado físico de Kondogbia. El francés ha protagonizado una recuperación exprés y ya disputó unos minutos en Zorrilla. El ex del AS Monaco y del Sevilla posee una mejor capacidad para asomarse al ataque que Coquelin, el cual asegura un mayor equilibrio. Sea cual sea la decisión del entrenador del Valencia, esta será menos concluyente que la tomada en el lateral derecho al tratarse de dos jugadores bastante similares.

Un guion de encuentro altamente imaginable es dar al FC Barcelona como el equipo que llevará la voz cantante con balón y que el Valencia espere replegado bajo su 4-4-2 en bloque medio su mejor opción para salir en transición. Sin duda, ese es el contexto que más favorece al conjunto valenciano, recuperando y saliendo en velocidad aprovechando los espacios que el rival deje atrás. Fue mediante las transiciones ofensivas fugaces como en más aprietos metió el Valencia al Barça en el encuentro disputado en el Camp Nou. La primera mitad estuvo copada de acciones donde el cuadro che martilleó y castigó a los catalanes llegando con espacios. Fruto de ese tipo de acciones consiguieron sumar dos tantos al marcador. Ese encuentro estuvo marcado por la ausencia de Busquets en el centro, lo que pudo favorecer ese desequilibrio blaugrana. Liberar a Parejo en ese tipo de situaciones debe ser una consigna en el Valencia. El de Coslada es el jugador que más rápido piensa y ejecuta en el conjunto del murciélago, por lo que su intervención en el lanzamiento de contragolpes es imprescindible para que estos lleguen a buen puerto.

El balón parado es una gran baza para el Valencia, que cuenta con jugadores fuertes por arriba y un gran ejecutor como Dani Parejo.

Otro gran activo que presenta el Valencia y que puede allanarle el terreno hacia su octava Copa del Rey es la pareja Gayá – Guedes en la banda izquierda. El lateral izquierdo ha cuajado una grandísima temporada, siendo el más destacado del equipo junto a Dani Parejo. Sin embargo, el portugués, llamado a ser el buque insignia valencianista, ha protagonizado una campaña irregular, con más sombras que claros. Pese a todo, somos conocedores de lo que una buena versión de Gonçalo Guedes puede provocar. La ausencia de un extremo derecho que protagonice ayudas y la posible alineación de Sergi Roberto en la derecha incrementan las posibilidades de Gonçalo y José Luis. El juego ofensivo del Valencia está descaradamente volcado hacia la banda izquierda, sobre todo por la gran presencia atacante del canterano . Es precisamente en ese costado donde el FC Barcelona puede presentar mayores carencias defensivas, apartado que debe aprovechar el Valencia. Una buena versión de Guedes puede hacer estragos en ese costado y en posiciones interiores. El luso llegó a Valencia para ser la referencia en este tipo de encuentros y tiene una gran oportunidad para demostrarlo. Precisamente en el duelo más ilusionante para los aficionados ches el año de su centenario.

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